Ideología y cambio
Desde épocas inmemorables el estudiante ha sido calificado como aquel que recibe conocimientos, experiencias o destrezas que lo llevan al desempeño de un arte o profesión. Es cuando el calor y la sed de hacer fluyen por las venas identificando sus realidades con filosofías, doctrinas y creencias pasadas y actuales.
En Panamá, los estudiantes han copiado y asimilando modelos que han tomado para sí flamear diferentes banderas en su lucha histórica contra flagelos sociales. Es durante los últimas años de la educación media y durante su vida universitaria que se reviste de este espíritu de lucha. Si antes existía un espíritu solidario y combativo para las luchas sociales, hoy día los grupos responden a intereses ajenos al movimiento, a facciones partidistas o a intereses genuinos estudiantiles.
El mayor y mejor instrumento de lucha estudiantil es el conocimiento, que permite puntualizar e identificar en dónde se está y hacia dónde se quiere llegar; lleva a los estudiantes a internalizar conjuntos de ideas hacia la conservación o transformación del sistema existente, bajo un pensamiento político, cultural y organizativo que comparten y desarrollan grupos afines.
La lucha estudiantil no puede ser ni estar fraccionada, ni arrastrada por pequeños intereses que se tornan en mezquinos. Este movimiento debe ser único y legítimo, sin intromisión ni sellos foráneos que los contaminen y les haga perder su identidad. Un movimiento legítimo y de causa justa, que en su accionar dé muestras de respeto al bien común, será ampliamente reconocido por todos los sectores sociales del país.