Ilustre visita
El 27 de abril tuvimos la dicha de tener entre nosotros al Prepósito General de la Compañía de Jesús, el Reverendo Adolfo Nicolás Pachón, de origen español.
No es costumbre tener este tipo de visitas, pero ya que estuvo invitado por los jesuitas de México, extendió su periplo hasta Panamá y fue la ocasión para inaugurar la nueva planta donde funciona ahora el Colegio Javier.
No había tenido yo la oportunidad de conocer ni al Padre General, ni la nueva planta del Colegio. Muchos, propios y ajenos, están orgullosos del aspecto de su construcción y de su novedad ya que está situado en las áreas Revertidas, en Clayton, diseñado por arquitectos y ejecutada su construcción por expertos en construcción de colegios.
Algunos ex alumnos resienten el hecho de no haber sido invitados a la oficialización del funcionamiento de toda la logística del Colegio. Desde principios de marzo de este año se trasladaron a las nuevas instalaciones las aulas y laboratorios y se iniciaron las clases. Como todo lo nuevo, el alumnado se siente contento. Ojalá mantenga su brillo el tiempo que funcione allí.
A mi modo de ver, en un tiempo prudencial se podría pensar, es una sugerencia, en una inauguración con bombos y platillos, con la participación de todos los que aún guardan algún lazo histórico con la tradición del Colegio Javier.
El acto dentro de su relativa solemnidad fue austero y sobrio. Palabras del Rector, de dos alumnos con la amenización de bailes típicos e interpretaciones corales por los alumnos y las palabras inaugurales del Reverendo Padre General agradecido por los reconocimientos y sobre todo dando a entender que el interés de la formación jesuita debe ir más allá de los científico, es decir la formación del hombre cristiano para un mundo moderno.
Honraron con su presencia el Señor Arzobispo Monseñor José Domingo Ulloa, el Sr. Nuncio Mons. Andrés Carrascosa, y el vicepresidente Juan Carlos Varela quien se entusiasmó recordando sus años de estudios en el colegio, hace 30 años. La Ministra de Educación cortó la cinta.
Fue una fecha memorable la conclusión de la primera etapa del proyecto, ya que quedan pendientes la construcción de la capilla, el gimnasio y la residencia sacerdotal con lo que continuará la tradición que se inició en los años mil quinientos, se retomó en el malecón de la Plaza Bolívar del 48 al 56 y los 55 años de Pernil. Que ojalá sea un “Monumento aere perennius.”