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Imagen y conducta sí importan


Es de todos conocidos la actitud asumida por Balbina Herrera cuando de forma categórica da su respaldo a Juan Carlos Navarro, su entonces candidato predilecto. Sin embargo, al proclamarse como candidata para las primarias del PRD y sin mediar una conversación entre ella y Navarro, pensé que esto nada bueno traería al colectivo. La exministra debió notificar su decisión en primera instancia a Navarro. En estas cosas no hay que olvidar las relaciones interpersonales en que el respeto, la honestidad y lealtad prima por encima de cualquier excusa o justificación que la llevaron a cambiar de parecer.

La intención asumida por Navarro en relación con la cuña publicitaria es un mensaje claro de lo mal que se debe sentir como persona si de sentimientos hablo, y que la herida causada en ese entonces no está del todo cerrada. A este señor debe haberle generado además de molestia una gran desilusión cuando su copartidaria y supuesta amiga le da la espalda. En todos los momentos de la convivencia humana se debe actuar con transparencia, así nos evitamos muchos dolores de cabeza.

Ahora me pregunto: si la señora Balbina Herrera gana las elecciones del 2009, cómo podré yo confiar en ella como presidenta de mi país, al haber incurrido en este desacierto y, en lo que esta torpeza ha causado, y me refiero a la intervención del TE que en materia de libertad de información, esta ha sido lesionada al censurar la famosa cuña publicitaria que surgió como respuesta al desagrado que causó a su contrario.

No podemos dejar el campo abierto a personas obsesionadas por el poder y es ese poder el que hace al ser humano irracional y engreído y el que se cree mejor que el resto, que lo que hacen es dañar el ambiente político y entorpecer la buena marcha de la sociedad. Igualmente, no debemos olvidar que somos historia. Esa historia que como ciencia social estudia el pasado humano para entender mejor nuestro presente: quienes somos, de dónde venimos, por qué somos de determinada manera, cómo y con quienes hemos compartido nuestras vivencias. La historia imprime su "huella" en todo lo existente y, esa historia se repite o aparece cuando uno menos lo espera. El que no quiera creer en la imagen y conducta transparente, así como, de la trayectoria y reputación que un candidato a la presidencia de un país deba tener, está fuera de contexto.

Tanto Navarro como Herrera aún están a tiempo de subsanar las heridas. Ambos deben dejar a un lado los intereses personales y pensar en los más de 700 mil miembros que componen su partido. Hay un refrán muy sabio que se puede aplicar en este sentido. "Lo cortés no quita lo valiente". Por tanto, le toca a la Sra. Herrera llamar al Sr. Navarro y conversar para suavizar las tensiones. Debe ser una conversación sólo entre ellos. Más nadie debe estar presente. Sólo el perdón podrá corregir las ofensas.

gemiliani@cableonda.net

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