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Imbatibles desechos tóxicos


Asombro y perplejidad causan las declaraciones del rector de la Universidad de Panamá, Dr. Gustavo García de Paredes, quien no ha podido encontrar apoyo oficial para financiar el establecimiento de una planta de desechos tóxicos.

Resulta imperdonable que no se considere la gravedad del peligro contra el ambiente y la salud pública que entraña la disposición desordenada y criminal de esos productos y que no se atienda con carácter prioritario la petición mencionada.

Ignoramos si la ministra de Salud y la directora de la Autoridad Nacional del Ambiente estaban enteradas de los propósitos del rector. Si lo sabían, han debido darle apoyo espontáneamente y hacerse sentir de inmediato ante quienes corresponda. Si no lo sabían, que se hagan sentir ahora. Está en juego la salud colectiva.

Negar dos millones de dólares para hacer realidad ese proyecto le será mucho más costoso al erario con el curso del tiempo. Ojalá que se reconsidere el caso y se busque de dónde sacar el dinero necesario para una obra de tan beneficiosa trascendencia social, si es que no estamos en un país de funcionarios miopes. Sería una vergüenza nacional tener que recurrir a una colecta pública para defender la vida de los asociados porque no se cumpla una disposición constitucional.

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