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Impacto de los proyectos de la Red de Protección Social



Impacto de los proyectos de la Red de Protección Social
Para salir de la pobreza y miseria hace falta mucho esfuerzo solidario en tiempo y recursos, que va más allá de la cara compungida que pone la figura pública..
César Quintero Sánchez
Médico y economista de la Salud
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"EL MAYOR ESCÁNDALO no es que exista el hambre, sino que persista aún cuando tenemos los medios para eliminarla. Es momento de actuar. El hambre no puede esperar". (Declaración de líderes mundiales en reunión de la ONU sobre el hambre y la pobreza, 20 de Sept. de 2004).
El Gobierno panameño, al suscribir los Objetivos del Milenio, se comprometió a reducir a la mitad los niveles de pobreza para el año 2015. En esta dirección, se espera sacar de esa situación al menos a 250, 000 personas a través de los proyectos de la Red de Protección Social, dejando de lado el paternalismo estatal y los tradicionales programas asistencialistas.
El sistema se implementa a través de un subsidio directo para las familias en pobreza extrema, las que constituyen la población objetivo. El propósito es aliviar de manera directa las necesidades inmediatas de estos hogares, lo que refleja la solidaridad social como elemento esencial de una buena política de Estado. Las familias beneficiadas tienen el compromiso de mantener la escolaridad de los niños y participar en programas de capacitación, de apoyo comunitario y el uso de de servicios públicos, en particular los de salud.
El sistema de protección social estará acompañado de otros programas orientados a confrontar las causas de la pobreza, promoviendo la organización social, el fortalecimiento de las comunidades, el desarrollo de las capacidades productivas de los hogares y el acceso a los servicios sociales y a las oportunidades. Tendrá particular relevancia el desarrollo e implementación de programas de mejoramiento productivo y de desarrollo agrícola.
Hasta aquí hemos enumerado los objetivos y productos esperados de este importante plan de apoyo a la gente, para que salga del subdesarrollo social y económico en que ha estado inmersa durante generaciones en este país. Para que estos recursos logren las metas y el impacto, esperados deberán de definirse y cuantificarse las siguientes premisas:
¿A qué porción del total de la población afectada se pretende alcanzar con estos programas? ¿Cuáles han sido los parámetros que se han considerado para escoger a las familias? ¿Se cuenta con datos de inicio en los parámetros, al menos, sanitarios y educativos de las poblaciones afectadas para poder luego comparar resultados? ¿Cuál ha sido la pertinencia, la adecuación y la eficiencia de las actividades ejecutadas en el desarrollo de los diversos procesos? ¿En qué medida la infraestructura de apoyo básica para lograr el desarrollo se ha concretado en carreteras, centros de salud, escuelas, granjas de producción , etc.? ¿Cuándo estaremos en capacidad de cuantificar la eficacia de los productos y la efectividad de los impactos?
Es decir, lo que realmente necesitamos conocer es cuándo estaremos en capacidad tangible de observar y medir cómo se ha incrementado permanentemente el ingreso anual familiar, en cuánto se ha superado la calidad y el estilo de vida, paralelo al mejoramiento de los indicadores de morbilidad, mortalidad y discapacidad; en qué medida se ha aumentado el nivel de escolaridad y de formación técnica y profesional de las comunidades apoyadas por la Red Social de Oportunidades.
Todos sabemos que para salir del estado de pobreza y miseria hace falta mucho esfuerzo solidario en tiempo y recursos, que va más allá de la cara compungida que pone la figura pública, pasada o presente, entrevistada por milésima vez, en donde nos recuerda con voz trémula lo miserable que es la vida de los pobres, y a continuación nos brinda una charla sobre los parásitos sociales, lo malo de los subsidios a los servicios públicos o al sector agropecuario, mientras se dirige presuroso (a) a su recién adquirido casa-yate, avión tipo "Jet" o auto europeo del 2008, que dicho sea de paso, algún insolente "bien cuidado" le rayó cuando comía en el apartamento de su amigo Bill Gates.
La verdad, estimados lectores, es que este país es realmente un paisaje, en donde por un lado hay barriadas que no ven un policía ni en Semana Santa y, por el otro, vemos guardaespaldas a quienes se les alquila sanitarios portátiles de lujo para que hagan sus necesidades fisiológicas con la plata del Estado.

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