Impedidos laborales
Uno se encuentra por ahí a muchas personas que dicen que la cosa está muy dura y que no hay trabajo. No obstante, lo han dicho tantas veces que están convencidas de que es así.
Sin embargo, la realidad que apreciamos en el país parece ser otra. En los diarios se publica gran cantidad de anuncios sobre vacantes en diversas empresas, desde no calificados, calificados, especialistas, etc. Más bien, creo que muchos han encontrado cómoda la excusa de que no hay trabajo para pedir dinero o estar arrimados en alguna casa.
Actualemnte, hay muchas oportunidades de empleo y movilidad laboral, las cuales permiten la superación de escala salarial y de tecnificación.
Todos tenemos necesidad de contar con personas serias y honestas que nos realicen diversos trabajos, pero no las hallamos. Sólo hay por ahí ciertas personas con “pinta” no apropiada y una actitud que asusta, que actúa como barrera, y que parece implicar un riesgo contratarlo.
Esas son cosas que elementales; sin embargo, la mayoría de nuestra juventud desconoce cómo presentarse para solicitar trabajo, cómo vestirse, qué actitud es la necesaria para inspirar confianza al futuro empleador, cómo hablar, y nos se interesa por corregir sus acciones y muestra todos esos atributos negativos, más otros de cosechas propias. Esa situación convierte a los seres humanos en “Impedidos Laborales”.
Es necesario que las autoridades que tienen a su cargo la educación y el bienestar de la familia, asuman un rol beligerante para dar los pasos correspondientes para corregir esta falla palpable en nuestra juventud. Una acción decidida puede darse en escuelas, a través de los profesores de Educación para el Hogar, Cívica, Orientación; en el INADEH, a quienes podrían replantearle el programa de educación técnica y orientarlo también a dar luces a los estudiantes de cómo comportase en la vida cotidiana, en la economía del hogar; cómo acercarse a pedir un empleo, como conservar un empleo, etc.
De no enfrentar decididamente ese problema, iremos perdiendo oportunidades de empleo para nuestra gente y serán llenadas por extranjeros que se alistan para venir en masa a nuestro país, en su mayoría, en forma ilegal, y no reportan beneficio para el país. Con ello, se repetirá inexorablemente la historia de lo que ocurrió con la construcción del Canal de Panamá. Como consecuencia inmediata, estaremos arrastrando por siempre lacras de impedidos voluntarios o vagos resignados, que sólo servirán para quejarse de que el Gobierno no les da nada y que serán incapaces de hacer algo por ellos mismos. Serán caldo de cultivo de la delincuencia y motines.
La solución a ese problema es urgente, porque la necesidad de la gente es grande y no tienen opciones, debido a que no saben cómo acceder a las oportunidades que existen.