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Importancia de los docentes


Según el Informe Global de Competitividad elaborado por el World Economic Forum, Panamá aumentó un lugar en el ranking mundial, ocupando el puesto 59 de un total de 131 países. Esta vez se consideró la calidad de la educación primaria, lo cuál implica contar con profesores bien formados.

Esa fue la conclusión a la que llegó la empresa consultora McKinsey, que publicó un informe según el cuál el aumento de presupuesto y horas de clase no implican necesariamente una mejora en la calidad educativa. Es la formación de los profesores, la rigurosidad en su selección, el perfeccionamiento efectivo de su labor pedagógica y la ayuda prestada a los alumnos rezagados, lo que determina una mejora sustancial en la educación de un país.

La meritocracia no solo debe ser académica, sino también moral. En una escuela de calidad, no solo importa que el maestro domine bien su especialidad y se deje entender por sus alumnos, también conviene que sea una buena persona.

Es menester que el alumno eleve su ser con más amor, con un ejercicio responsable de su libertad, con una apertura hacia los demás logrando que sus actos trasciendan la inmediatez. Para que se motive a sacar de sí lo que mejor que lleva es preciso de alguien ?el maestro- que lo incline, lo mueva, lo conduzca, lo oriente hacia un fin arduo y trascendente. Un maestro debe ser alguien con una riqueza cultural, educativa y moral por compartir. Pero la sociedad debe pagar la deuda que tiene con él para devolverle su reconocimiento.

La administración educativa debería anualmente seleccionar un porcentaje reducido y selecto de los mejores profesores que enseñan en los colegios públicos y privados. Los escogidos pueden ser capacitados y tener un efecto positivo multiplicador en los demás.

Si hoy no somos capaces de asegurarles a nuestros alumnos unos buenos maestros, mañana nuestra sociedad será inviable porque cuando la voluntad y la inteligencia no se perfecciona, la persona humana se cierra a sí misma, reduciéndose a su yo, y esa es la peor tragedia que nos puede ocurrir porque el ser humano está hecho para dar lo mejor a quienes le rodean, no para ponderar su egoísmo. El estudiante aprende más no de un maestro que no se equivoca, sino del que reconoce sus errores y tiene valentía para corregirlos. Eso llena al alumno de esperanza porque reafirma la posibilidad personal de poder empezar de nuevo.

101 años de Panamá América

 
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