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Imprevisión gubernamental


Luego de reiteradas y preocupantes denuncias provenientes de todo el país en cuanto al estado reprochable de los planteles educativos del sector público para recibir a los alumnos del año escolar 2000 con bombos y platillos, el "rgano Ejecutivo anunció en febrero que había designado un crédito extraordinario por la suma de B/.25 millones para la reparación de unas 500 escuelas públicas. En días pasados, el viceministro de Educación, Gerardino Batista, informó a la Comisión de Presupuesto que tan sólo se había ejecutado el 18% de dicha partida. Aunque el director del Fondo de Inversión Social (FIS), Arnulfo Escalona indicó, posteriormente, que el 28% estaba ya "comprometido", es evidente que existe gran mora en dar respuesta a una necesidad innegable.
Escalona ha señalado que el problema estuvo en que al momento que se aprobó la partida extraordinaria el Estado no "estaba preparado" para la reparación de estos planteles, ya que no se contaban con los planos y el personal necesario para realizar estas obras. En ese caso, ¿para qué pidieron la partida? Obviamente los promotores de la iniciativa tenían motivaciones políticas, las cuales, aunque ya tuvieron su efecto, desdichadamente para los políticos tarde o temprano la ciudadanía reconocerá como retórica.
Más imprevisión refleja el actual Gobierno cuando surgen las acusaciones de legisladores perredistas, en el sentido que el Estado, en febrero, obtuvo los fondos para esa partida mediante la venta de bonos a la Caja de Seguro Social, ya que el Estado está pagando intereses sobre un dinero que no está utilizando. ¿Quién, en su sano juicio, pide dinero prestado para no utilizarlo?
Precisamente este tipo de situación, que evidentemente abunda en el Gobierno actual, es la que está causando en parte la parálisis de inactividad económica. Amén del grave daño que se le causa a nuestra juventud por no contar con un ambiente adecuado para recibir su educación.
Si no pueden manejar proyectos para 500 escuelas, nos atrevemos a sugerir que comiencen a ejecutar un programa que progresivamente alcance a cubrir todos los planteles educativos del país. Antes de conceder crédito extraordinario alguno, la Asamblea Legislativa debe exigir que se compruebe que están en capacidad para ejecutar lo solicitado en forma eficiente. En las circunstancias actuales es preferible aprovechar el presupuesto disponible para mejorar en forma radical y duradera un par de docenas de escuelas hoy, que 500 a medias, a largo plazo. Pero para eso hay que demostrar capacidad de ejecución.


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