Impudicia ybasurero secreto
Hemos estado clamando por conocer los nombres de los propietarios y dirigentes del impúdico, codicioso, despiadado y criminal negocio del transporte público en Panamá. Esto urge, porque ya el ambiente es el de un levantamiento popular que tendría muy serias consecuencias, y hay que evitarlo.
El transporte público es un negocio de grandes dimensiones, manejado por rufianes enquistados en las más altas posiciones del país que ya ningún director de la ATTT ni Ministro de Gobierno alguno podrá seguir encubriendo, ora por cómplices o por interesados beneficiarios o por impotencia frente a una infernal maquinaria para ellos imbatible. No olvidamos que un ex director dijo públicamente que había renunciado del cargo porque había muchos callos que pisar.
La ocultación, durante años de los nombres de los dueños de este maloliente basurero, conduce a pensar que el transporte público está en manos de una inescrupulosa red de personajes políticos y no políticos, y con cabecillas o aliados que desde la Asamblea Nacional hacia arriba y hacia abajo, tienen comprometidos con ellos a un sinnúmero de personas que engloban un fatídico consorcio de colegas, hermanos, tíos, cuñados, amigos y compadres.
Con requerir un mejor servicio y, en especial, de los buses diablos rojos, no se logrará mucho. Es indispensable que se conozca quiénes lo controlan y manejan y establecer, con urgencia, que en los homicidios culposos protagonizados por conductores sin la edad requerida, sin licencia o licencia vencida, tan culpables y punibles son éstos como los propietarios individualmente; y en caso de compañías, su representante legal.