Impuestos versus ahorro
Recientemente el gobierno nacional dio a conocer que después de los carnavales se discutirá en el Concejo de Gabinete la segunda reforma fiscal. Medida tributaria que dentro de sus novedades contempla un aumento del 2 % en el Impuesto de Transferencias de Bienes y Servicios (ITBMS). Es decir, un incremento del 40% en concepto de tributo que pagarán todos los consumidores por igual, al pasar el actual impuesto indirecto del 5% al 7%.
No se puede negar que se trata de una carga impositiva de carácter regresiva, porque la solventan todos los consumidores independientemente del nivel de sus ingresos. No menos cierto es que, en principio, los mayores afectados serán las personas de menores entradas. Como también es muy cierto que este gravamen no se aplica sobre los alimentos, útiles escolares, energía eléctrica, transporte, agua y gas.
Que los nuevos artículos y servicios sobre los que se cargará el ITBMS son, entre otros, las bebidas gaseosas, lubricantes, boletos aéreos, teléfonos residenciales y celulares pre-pago. También es muy cierto que la tasa de valor agregado que se paga en nuestro país, comparativamente con las demás naciones latinoamericanas es muchísimo menor, en los cuales el promedio es de 16%, frente al actual 5% de Panamá.
Las autoridades justifican la ampliación de la tasa del ITBMS, como un mecanismo para recavar nuevos recursos -220 millones de dólares más al año- que le permitirán atender los programas de subsidios estatales como el de la energía y el combustible que representa 161 millones de balboas anuales, el programa de los 100 para los 70 por 92 millones de balboas, la Red de oportunidades en la cual se invierte alrededor de 70 millones de balboas, el bono escolar por 188 millones de balboas, el interés preferencial 73 millones de balboas. Así como también para financiar importantes obras de infraestructura vial (Metro) y de transporte masivo terrestre de pasajeros en el área metropolitana (metro bus y eliminación de los denominados “diablos rojos”.
En conclusión, no es posible que frente a la crisis energética global, el panameño siga aumentando año tras año el consumo de energía eléctrica, de gasolina y de diesel; y que además humildes ciudadanos se gasten cientos de millones de dólares en celulares.
De allí que nuestro punto de vista –ante la inminente alza de los impuestos- es que los ciudadanos, sobre todo, los que perciben menores ingresos, deben trocar el consumismo suntuario, innecesario y hasta nocivo para la salud (ingesta de bebidas gaseosas), por el sano hábito del ahorro.
Sabemos que el consumismo de los nacionales de nuestro país es el resultado de un largo proceso de culturización estadounidense que no es fácil de desarraigar, sin embargo, confiamos que hoy los panameños, obligados por las circunstancias, comiencen a modificar sus costumbres de consumo. ¡Así de sencilla es la cosa!