Impuestos y perspectivas económicas
Tal como se esperaba, la economía panameña registrará para el año que está por terminar un crecimiento cercano a cero. El Ministerio de Economía estima que el 2002 cerrará en 0.5%, mientras economistas independientes hablan de 0.7%. No hay, pues, diferencia significativa; estamos igual de mal en uno y otro caso.
Más optimistas son las proyecciones para el 2003, las cuales son ubicadas por las consultoras Arden & Price e INDESA en 2%. Vista la cifra, no está mal, salvo que ella es insuficiente para disminuir el desempleo. Si la economía no crece a un ritmo mayor, digamos al 5% cuanto menos, no puede absorber la mano de obra nueva que cada año se incorpora al mercado y mucho menos morder algunas décimas de punto al lastre de desocupación pre-existente que ronda el 15% de la mano de obra activa.
En cuanto a nosotros, pensamos que no existen razones objetivas para anticipar ni un crecimiento de siquiera 2% para el año próximo. Y conste que deseamos equivocarnos. Por el contrario, una empresa privada sumida en el desaliento, un sector bancario con muestras de cansancio y un gobierno incapaz de ejecutar su presupuesto, se combinarán con una reforma tributaria que golpea al consumo, para deprimir aún más la actividad económica el año próximo.
Cierto, hay otros sectores como las comunicaciones, el energético y el turismo que pueden "sacar la cara", pero son insuficientes para compensar y subir un peldaño respecto al resto. En sentido opuesto, apuntamos que hay factores negativos que tirarán de la boya hacia abajo tales como: el descenso de la actividad portuaria (consecuencia de la desaceleración mundial, particularmente de Estados Unidos y Sudamérica), el descenso de los negocios en Zona Libre ( debido a la crisis de Venezuela, Argentina y Colombia, entre otros), la caída de la construcción (peor ahora con nuevos impuestos y merma de incentivos), el estancamiento de la banca (el presidente de la Asociación lo describe como situación "bastante estable") y un gobierno incapaz de ejecutar su presupuesto de obras e inversiones (recordemos los B/.200 millones no usados del Fondo Fiduciario para supuesto riesgo, el ensanche de la Interamericana y la potabilizadora de Chilibre).
El Instituto de Estudios Nacionales de la Universidad de Panamá (IDEN) acaba de opinar en igual sentido, que el año próximo el crecimiento será cercano a cero, consecuencia de la reforma tributaria que gravitará mayormente en las capas medias y populares, y sobre los pequeños negocios. Otros han explicado que el restar dinero al flujo de una economía débil no hace otra cosa que empeorar la situación.
En efecto, si por un lado se exonera de impuesto sobre la renta a los asalariados con menos de B/800.00 mensual y, por el otro, a esos mismos asalariados - que teóricamente se ahorran en el impuesto B/.58 millones - se les extiende el ITBM (5%) a los servicios y se les agrega otro 5% de Impuestos Selectivos al Consumo (ISC), seguramente al final terminarán pagando más que lo que supuestamente ganaron.
Además, el incremento de impuestos a los medianos y pequeños negocios, provocará un "efecto de cascada" por la transferencia al consumidor. Se encarecerá por esa vía los perfumes, cosméticos, electrodomésticos, peluquerías, restaurantes, bodegas, mecánicos, electricistas, plomeros, constructores, arquitectos y abogados, en fin todo. Al final, el peso de los nuevos tributos terminará asfixiando toda posibilidad de despegue de la economía el año próximo.
Más optimistas son las proyecciones para el 2003, las cuales son ubicadas por las consultoras Arden & Price e INDESA en 2%. Vista la cifra, no está mal, salvo que ella es insuficiente para disminuir el desempleo. Si la economía no crece a un ritmo mayor, digamos al 5% cuanto menos, no puede absorber la mano de obra nueva que cada año se incorpora al mercado y mucho menos morder algunas décimas de punto al lastre de desocupación pre-existente que ronda el 15% de la mano de obra activa.
En cuanto a nosotros, pensamos que no existen razones objetivas para anticipar ni un crecimiento de siquiera 2% para el año próximo. Y conste que deseamos equivocarnos. Por el contrario, una empresa privada sumida en el desaliento, un sector bancario con muestras de cansancio y un gobierno incapaz de ejecutar su presupuesto, se combinarán con una reforma tributaria que golpea al consumo, para deprimir aún más la actividad económica el año próximo.
Cierto, hay otros sectores como las comunicaciones, el energético y el turismo que pueden "sacar la cara", pero son insuficientes para compensar y subir un peldaño respecto al resto. En sentido opuesto, apuntamos que hay factores negativos que tirarán de la boya hacia abajo tales como: el descenso de la actividad portuaria (consecuencia de la desaceleración mundial, particularmente de Estados Unidos y Sudamérica), el descenso de los negocios en Zona Libre ( debido a la crisis de Venezuela, Argentina y Colombia, entre otros), la caída de la construcción (peor ahora con nuevos impuestos y merma de incentivos), el estancamiento de la banca (el presidente de la Asociación lo describe como situación "bastante estable") y un gobierno incapaz de ejecutar su presupuesto de obras e inversiones (recordemos los B/.200 millones no usados del Fondo Fiduciario para supuesto riesgo, el ensanche de la Interamericana y la potabilizadora de Chilibre).
El Instituto de Estudios Nacionales de la Universidad de Panamá (IDEN) acaba de opinar en igual sentido, que el año próximo el crecimiento será cercano a cero, consecuencia de la reforma tributaria que gravitará mayormente en las capas medias y populares, y sobre los pequeños negocios. Otros han explicado que el restar dinero al flujo de una economía débil no hace otra cosa que empeorar la situación.
En efecto, si por un lado se exonera de impuesto sobre la renta a los asalariados con menos de B/800.00 mensual y, por el otro, a esos mismos asalariados - que teóricamente se ahorran en el impuesto B/.58 millones - se les extiende el ITBM (5%) a los servicios y se les agrega otro 5% de Impuestos Selectivos al Consumo (ISC), seguramente al final terminarán pagando más que lo que supuestamente ganaron.
Además, el incremento de impuestos a los medianos y pequeños negocios, provocará un "efecto de cascada" por la transferencia al consumidor. Se encarecerá por esa vía los perfumes, cosméticos, electrodomésticos, peluquerías, restaurantes, bodegas, mecánicos, electricistas, plomeros, constructores, arquitectos y abogados, en fin todo. Al final, el peso de los nuevos tributos terminará asfixiando toda posibilidad de despegue de la economía el año próximo.