Impunidad
En las últimas semanas resurgió el debate sobre el incremento de penas a los delincuentes juveniles, sin tener en cuenta que desde hace mucho tiempo se demostró que el ser humano es un producto del medio y que la conducta delictiva no aparece súbitamente en la vida de un adolescente.
Por lo general, los menores infractores han padecido hechos de violencia familiar y/o escolar, se han decepcionado del sistema educativo y de las promesas electorales -¿no fue el voto juvenil el que le dio el triunfo a Torrijos?-, han sufrido carencia de espacios sociales de inclusión, orientación y prevención, y posiblemente lo peor: han comprobado que ‘el crimen sí paga’, como me han dicho algunos de mis alumnos.
Esto no quiere decir que no se castigue a los adolescentes infractores. Aunque son el resultado de un sistema disfuncional, se les debe aplicar la ley, pero acorde a lo que establecen las disposiciones internacionales sobre derechos humanos. En lugar de reprimir, es necesario prevenir y eliminar los factores que generan delincuencia.
En su discurso de cierre de campaña, Martín Torrijos aseguró que castigaría a los corruptos "vengan de donde vengan". Una vez electo manifestó "no los voy a defraudar". Aunque dijo que asumiría con firmeza los compromisos asumidos, no ha cumplido.
Durante los dos primeros años de su gobierno, Torrijos no paró de culpar de todos los males ??"incluida la corrupción- a la administración Moscoso, pero ni uno solo de esos funcionarios está encarcelado. En 2007, la situación socioeconómica empeoró y la impunidad de los crímenes se puso de manifiesto cuando salieron a relucir hechos de posible corrupción que no han tenido el merecido castigo. Para colmo, algunos funcionarios de alta jerarquía se defienden alegando que en la empresa privada también hay corrupción.
Se ha estimado que un país con un ingreso per cápita promedio de US$ 2,000 podría aumentar hasta US$ 8,000, si disminuyera la corrupción. En el caso de Panamá se ha estimado que el costo de la corrupción estaría entre los 600 y mil 200 millones de balboas al año. Sin embargo, ¿cuántos corruptos están en las cárceles panameñas?
A un condenado por peculado de 14 millones de balboas del Estado, se le favoreció con una medida de ‘casa por cárcel’. ¿Devolvió lo robado? ¿El caso de Rafael Arosemena es el único?
Se puede cuantificar el daño económico, pero no se puede cuantificar el daño moral que la corrupción ocasiona en una sociedad. Como se afirma en el Consejo Pontificio: "su costo para el mundo es bastante superior al monto total de las sumas malversadas".
¿Qué produce más daño: El menor que comete un delito o la corrupción y las mentiras de los malos políticos?
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