Impunidad y modernidad
G racias al apoyo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Instituto de Estudios Políticos e Internacionales (IEPI), organización no gubernamental sin fines lucrativos, presentó en el Colegio Nacional de Abogados la publicación "La Corte Penal Internacional: la universalización de la lucha contra la impunidad". La actividad contó con la intervención del ciudadano Magistrado Presidente de la Corte Suprema de Justicia y de la Sala de lo Penal, César Pereira Burgos, de la ciudadana Representante del PNUD en Panamá, Elizabeth Fong y del ciudadano Presidente del Colegio Nacional de Abogados, Carlos Vásquez Reyes, además de la participación del ciudadano Viceministro de Educación, de la ciudadana Procuradora de la Administración Alma Montenegro de Fletcher y de la ciudadana procuradora suplente Mercedes Araúz de Grimaldo, además de la asistencia de embajadores y miembros del cuerpo diplomático, distinguidos miembros del Colegio Nacional de Abogados, representantes de la Defensoría del Pueblo, la Federación de Asociaciones de Profesionales de Panamá (FEDAP), entre otros. Dentro de la sencillez del acto, los oradores no dejaron de destacar el logro y la esperanza que representa para la humanidad, la entrada en vigencia de la Corte Penal Internacional y el papel que corresponde a los ciudadanos panameños en la marcha hacia la universalización del Derecho.
Se rememoró con los asistentes cómo, el 11 de abril de 2002, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, un solemne, histórico y especial evento hizo efectivo el depósito de los instrumentos de ratificación o adhesión que condujeron a la entrada en vigor del Estatuto de Roma y el establecimiento de la Corte Penal Internacional.
El histórico depósito de la sexagésima ratificación del Estatuto de Roma, el cual activó la entrada en vigor de dicho tratado internacional, se realizó durante la novena sesión de la Comisión Preparatoria sobre la Corte Penal Internacional.
Esta Corte Penal Internacional comenzó sus funciones el 1 de julio de 2002. Asimismo, la entrada en vigor del Estatuto de Roma significa la creación del primer tribunal internacional permanente que juzgará a los individuos que cometan las violaciones más graves al Derecho Internacional Humanitario y a los Derechos Humanos, incluyendo crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio y espera acabar con la impunidad de individuos y países que violan las normas internacionales.
Este evento histórico se produjo a menos de cuatro años de la adopción de dicho tratado, el 17 de julio de 1998 en Roma; que ha sido designado como el Día Mundial de la Justicia Internacional.
Un día brillante de esperanza para la humanidad, que nos demuestra que podemos ponerle un alto a los enemigos del género humano.
Un día más de nuestras vidas, en que nos alegramos de ser parte de la humanidad de la ardiente esperanza... La Corte Penal Internacional, institución independiente con sede en La Haya, Holanda, cuenta con un amplio y abrumador apoyo de los gobiernos del mundo, con excepción de Estados Unidos, China e Israel.
El establecimiento de este tribunal ha estado en la agenda de las Naciones Unidas desde 1948, pero no fue hasta las masacres de Camboya, la ex Yugoslavia y Ruanda que se aceleró el proceso de creación.
Una ardua, dedicada y permanente labor de más de un millar de organizaciones no gubernamentales alrededor del mundo y agrupadas en una gran coalición, trabajó sin desmayo para lograr los procesos de ratificación necesarios.
En ese marco tan importante, y como parte del apoyo y compromiso del Instituto de Estudios Políticos e Internacionales (IEPI) por la lucha contra la impunidad, y el mejoramiento del sistema de justicia, presenta dicha publicación que contiene los principales instrumentos que establecen y hacen posible la existencia de un órgano jurisdiccional tan importante, como lo es la Corte Penal Internacional. La tarea del fortalecimiento de justicia nacional debe ser considerada como fundamental para la consolidación de un verdadero Estado de Derecho, que permita la vida en armonía y en perfecta convivencia, que finalmente podamos decir "Nunca más" a hechos tan horrendos como los acontecidos en nuestro país, así como en el resto del mundo.
Ya es hora que Panamá, al igual que decenas de otros Estados, construya una amplia red de obligaciones para cooperar eficazmente en el campo judicial, policial, informativo y financiero, con el fin de facilitar la captura y extradición de los delincuentes que cometen crímenes de lesa humanidad o incurren en el delito de corrupción.
Sabido es que las violaciones a los Derechos Humanos y la corrupción son dos caras de una misma moneda: la impunidad.
Apoyemos decididamente la ejecución del Estatuto de Roma, si es que de verdad queremos formar parte de una comunidad internacional que busca la paz.
Se rememoró con los asistentes cómo, el 11 de abril de 2002, en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York, un solemne, histórico y especial evento hizo efectivo el depósito de los instrumentos de ratificación o adhesión que condujeron a la entrada en vigor del Estatuto de Roma y el establecimiento de la Corte Penal Internacional.
El histórico depósito de la sexagésima ratificación del Estatuto de Roma, el cual activó la entrada en vigor de dicho tratado internacional, se realizó durante la novena sesión de la Comisión Preparatoria sobre la Corte Penal Internacional.
Esta Corte Penal Internacional comenzó sus funciones el 1 de julio de 2002. Asimismo, la entrada en vigor del Estatuto de Roma significa la creación del primer tribunal internacional permanente que juzgará a los individuos que cometan las violaciones más graves al Derecho Internacional Humanitario y a los Derechos Humanos, incluyendo crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio y espera acabar con la impunidad de individuos y países que violan las normas internacionales.
Este evento histórico se produjo a menos de cuatro años de la adopción de dicho tratado, el 17 de julio de 1998 en Roma; que ha sido designado como el Día Mundial de la Justicia Internacional.
Un día brillante de esperanza para la humanidad, que nos demuestra que podemos ponerle un alto a los enemigos del género humano.
Un día más de nuestras vidas, en que nos alegramos de ser parte de la humanidad de la ardiente esperanza... La Corte Penal Internacional, institución independiente con sede en La Haya, Holanda, cuenta con un amplio y abrumador apoyo de los gobiernos del mundo, con excepción de Estados Unidos, China e Israel.
El establecimiento de este tribunal ha estado en la agenda de las Naciones Unidas desde 1948, pero no fue hasta las masacres de Camboya, la ex Yugoslavia y Ruanda que se aceleró el proceso de creación.
Una ardua, dedicada y permanente labor de más de un millar de organizaciones no gubernamentales alrededor del mundo y agrupadas en una gran coalición, trabajó sin desmayo para lograr los procesos de ratificación necesarios.
En ese marco tan importante, y como parte del apoyo y compromiso del Instituto de Estudios Políticos e Internacionales (IEPI) por la lucha contra la impunidad, y el mejoramiento del sistema de justicia, presenta dicha publicación que contiene los principales instrumentos que establecen y hacen posible la existencia de un órgano jurisdiccional tan importante, como lo es la Corte Penal Internacional. La tarea del fortalecimiento de justicia nacional debe ser considerada como fundamental para la consolidación de un verdadero Estado de Derecho, que permita la vida en armonía y en perfecta convivencia, que finalmente podamos decir "Nunca más" a hechos tan horrendos como los acontecidos en nuestro país, así como en el resto del mundo.
Ya es hora que Panamá, al igual que decenas de otros Estados, construya una amplia red de obligaciones para cooperar eficazmente en el campo judicial, policial, informativo y financiero, con el fin de facilitar la captura y extradición de los delincuentes que cometen crímenes de lesa humanidad o incurren en el delito de corrupción.
Sabido es que las violaciones a los Derechos Humanos y la corrupción son dos caras de una misma moneda: la impunidad.
Apoyemos decididamente la ejecución del Estatuto de Roma, si es que de verdad queremos formar parte de una comunidad internacional que busca la paz.