Inadmisible política exterior
Escuchando detenidamente las declaraciones de los Ministros de Estado en torno a la visita oficial del Presidente de Estados Unidos (EU), George W. Bush, pude cogitar profundamente que el gobierno de la Patria Nueva no tiene una definición de política exterior con identidad nacional que contemple una agenda temática beneficiosa para empinar al país en el seno del concierto de naciones con legitimidad jurídica internacional.
La visita de Bush es un acierto importante para redefinir nuestras relaciones con EU basado en la igualdad soberana y el respeto mutuo, cimentando relaciones amistosas enfocadas en el libre comercio como medio ineludible para forjar bienestar y prosperidad. En ese sentido, hacer énfasis en la consecución de un TLC con EU es congruente para clarificar el rumbo de la patria en la inserción internacional tendiente a apuntalar nuestras relaciones económicas internacionales con ventajas competitivas, lo cual nos ayuda significativamente para constituirnos como plataforma arancelaria de las alianzas empresariales estratégicas que se inclinen a desarrollar negocios hacia el mercado norteamericano. En virtud de ello, EU vislumbra a Panamá como un centro apropiado para el flujo de inversiones norteamericanas, particularmente por el futuro megaproyecto de la ampliación del canal, para lo cual necesitan reglas claras que garanticen vertiginosamente el retorno de su capital invertido.
Es oportuno presentar una agenda diplomática de Estado que recoja los temas definidos y por definir con EU, permitiendo que la coyuntura sea propicia para hacer una retrospectiva de nuestras relaciones, a fin de destacar los aciertos y desaciertos que gravitan en el entorno político, económico de nuestras comunes relaciones. Son muchos los cuestionamientos sobre los subterfugios esgrimidos por el gobierno referente al tema de la limpieza de los polígonos de tiro. En efecto, comparto con muchos eruditos que Panamá debe de plantar su posición respecto a los polígonos de Piña, Emperador y Balboas, así también como solicitar que se retome lo ya convenido en cuanto a la descontaminación de la isla San José. Dicha limpieza está consagrada en los tratados Torrijos- Carter suscrito entre las partes en 1977, por lo cual, se presenta como fuente principal del derecho internacional y compatible con lo estipulado en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados.
Algunos proponen una comisión bilateral que estudie la delicada situación. Empero, sugiero que esa comisión esté integrada por jurisconsultos de ambos países para encontrar la correcta interpretación del tratado, en virtud que en un sin número de ocasiones EU han esbozado que el tema en cuestión está cerrado. Por ello, tengo particular interés en exponerle al Gobierno Nacional que la Carta constitutiva de las Naciones Unidas le confiere a la futura comisión bilateral un abanico de recursos para atinar en la correcta interpretación, en el entendido que el Art. 36 de la carta dispone que los asuntos de orden jurídico deben ser sometidos a la Corte Internacional de Justicia, en consecuencia, la comisión puede abordar con criterios amistoso la jurisprudencia internacional que permite tomar como referencia las decisiones judiciales, laudos arbitrales, y en definitiva, las opiniones consultivas de la mencionada corte (CIJ).
EU representa nuestro socio comercial más relevante, lo cual indica que la visita de Bush vitaliza la posición estratégico de Panamá frente a los imperativos geoestratégicos de la política exterior norteamericana, dentro de lo cual se encuentran sus intereses comerciales, por consiguiente, existen combinados intereses para tratar el tema de los polígonos, insertando la urgida coherencia que amerita la política internacional de la Patria Nueva.
En contraste con la voluntad ciudadana, el gobierno no prohijará el aludido tema como parte de agenda oficial, inhibiendo con su conducta el desarrollo económico-comercial de las áreas contaminadas. Dogmáticamente el Canciller fomenta con sus declaraciones que el tema es incompatible con la visión de país que promueve la Patria Nueva, menoscabando con su accionar la soberanía nacional que tiene que proyectar la Cancillería como rectora principal de la política exterior de la nación.
Dentro de la agenda temática estratégica debe avalarse tópicos como el TLC, polígonos de tiro, seguridad regional, turismo y otros que cohesionen sistemáticamente nuestras relaciones internacionales.
(scfelipe@hotmail.com)
La visita de Bush es un acierto importante para redefinir nuestras relaciones con EU basado en la igualdad soberana y el respeto mutuo, cimentando relaciones amistosas enfocadas en el libre comercio como medio ineludible para forjar bienestar y prosperidad. En ese sentido, hacer énfasis en la consecución de un TLC con EU es congruente para clarificar el rumbo de la patria en la inserción internacional tendiente a apuntalar nuestras relaciones económicas internacionales con ventajas competitivas, lo cual nos ayuda significativamente para constituirnos como plataforma arancelaria de las alianzas empresariales estratégicas que se inclinen a desarrollar negocios hacia el mercado norteamericano. En virtud de ello, EU vislumbra a Panamá como un centro apropiado para el flujo de inversiones norteamericanas, particularmente por el futuro megaproyecto de la ampliación del canal, para lo cual necesitan reglas claras que garanticen vertiginosamente el retorno de su capital invertido.
Es oportuno presentar una agenda diplomática de Estado que recoja los temas definidos y por definir con EU, permitiendo que la coyuntura sea propicia para hacer una retrospectiva de nuestras relaciones, a fin de destacar los aciertos y desaciertos que gravitan en el entorno político, económico de nuestras comunes relaciones. Son muchos los cuestionamientos sobre los subterfugios esgrimidos por el gobierno referente al tema de la limpieza de los polígonos de tiro. En efecto, comparto con muchos eruditos que Panamá debe de plantar su posición respecto a los polígonos de Piña, Emperador y Balboas, así también como solicitar que se retome lo ya convenido en cuanto a la descontaminación de la isla San José. Dicha limpieza está consagrada en los tratados Torrijos- Carter suscrito entre las partes en 1977, por lo cual, se presenta como fuente principal del derecho internacional y compatible con lo estipulado en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados.
Algunos proponen una comisión bilateral que estudie la delicada situación. Empero, sugiero que esa comisión esté integrada por jurisconsultos de ambos países para encontrar la correcta interpretación del tratado, en virtud que en un sin número de ocasiones EU han esbozado que el tema en cuestión está cerrado. Por ello, tengo particular interés en exponerle al Gobierno Nacional que la Carta constitutiva de las Naciones Unidas le confiere a la futura comisión bilateral un abanico de recursos para atinar en la correcta interpretación, en el entendido que el Art. 36 de la carta dispone que los asuntos de orden jurídico deben ser sometidos a la Corte Internacional de Justicia, en consecuencia, la comisión puede abordar con criterios amistoso la jurisprudencia internacional que permite tomar como referencia las decisiones judiciales, laudos arbitrales, y en definitiva, las opiniones consultivas de la mencionada corte (CIJ).
EU representa nuestro socio comercial más relevante, lo cual indica que la visita de Bush vitaliza la posición estratégico de Panamá frente a los imperativos geoestratégicos de la política exterior norteamericana, dentro de lo cual se encuentran sus intereses comerciales, por consiguiente, existen combinados intereses para tratar el tema de los polígonos, insertando la urgida coherencia que amerita la política internacional de la Patria Nueva.
En contraste con la voluntad ciudadana, el gobierno no prohijará el aludido tema como parte de agenda oficial, inhibiendo con su conducta el desarrollo económico-comercial de las áreas contaminadas. Dogmáticamente el Canciller fomenta con sus declaraciones que el tema es incompatible con la visión de país que promueve la Patria Nueva, menoscabando con su accionar la soberanía nacional que tiene que proyectar la Cancillería como rectora principal de la política exterior de la nación.
Dentro de la agenda temática estratégica debe avalarse tópicos como el TLC, polígonos de tiro, seguridad regional, turismo y otros que cohesionen sistemáticamente nuestras relaciones internacionales.
(scfelipe@hotmail.com)