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Incoherencias de la anticorrupción


LA RAZON del título me viene a la mente porque vi con aprobación las palabras y acciones iniciales de la nueva procuradora de la administración: promesas relativas a los casos CEMIS, HP 1430, Panama Ports y PECC y muchos más. Ojalá que no queden en las cajoneras promesas sin seguimiento firme. Me complació el llamado de la procuradora a que un grupo de sus colaboradores renuncien a algunos privilegios, sin olvidar que lo harían voluntariamente. Ahora el presidente Torrijos habla de que beneficios adicionales del funcionariado, como gastos de representación y vuelos en primera clase sean abolidos. Lo cual está bien, pero no es suficiente. No veo por qué no se rebajan los sueldos de los más altos funcionarios como hizo Endara en su ocasión.
Desafortunadamente, lo que más titila son las acusaciones de nepotismo, por ejemplo, en la Autoridad Marítima de Panamá en donde hay nepotes populares y torrejeros. Lo que me recuerda la manera tan fácil y alegre que algunos políticos critican la incoherencia, lo cual no deja de ser semántica: la propia fusión de los miembros de la ex reserva moral de la patria con el PRD; que el ex procurador haya renunciado de su partido para entrar en la papa vieja y ahora suene para cónsul y, lo que es peor, que el ex monarca verde escriba largo y tendido respaldando ese nombramiento. En breve, renunció pero ahora se ve que siguió siendo popular (por supuesto, después de actuar como parte del ganado bóvido). Pienso que esto es una incoherencia, pero me molesta que la renuncia de altos funcionarios de los partidos sea, en efecto, caca de toro pura e inalterada. Esto es corrupción con descaro e irrespeto total a la opinión pública, a la Mireya. ¿O no?
Me complace que en lo de consultar, sobre todo las reformas fiscal y tributaria, se esté dando, ya que se supone que se ha pospuesto el inicio de sesiones extraordinarias de la Asamblea un par de veces. Está por verse si esto ha sido una estrategia fríamente calculada, lo que sería otra maldita incoherencia.
Debo insistir que creo que todo lo censurable que ha estado sucediendo desde la invasión se debe a la corrupción rampante que no ha sido por lo menos reducida. Es imposible sustentar la anticorrupción si uno está embarrado en nepotismo y clientelismo. Por supuesto, la corrupción que no nos deja dormir está profundamente enquistada en los partidos políticos. Son la misma jeringa con diferente pitongo. Si no se presenta a un líder "hereditario", una viuda por ejemplo, se presenta al hijo de un ex dictador, o al yerno de un ex presidente o a parientes de los supuestos líderes que nunca han sido. Por consiguiente, los panameños que no somos políticos activos, activistas, debemos cumplir el deber de observar minuciosamente lo que está sucediendo en el ahora Partido Panameñista. No dudo que Ameglio y Popi puedan ser nuevos líderes sin el herraje de "parientes" de Fufo u Omar. Sin embargo, ese liderazgo debe significar un cambio de las "herencias" de siempre basadas en uno que otro líder más o menos carismático pero continuando con un sistema político basura.
Es evidente que Mireya surgió como la viuda y Martín como el hijo. Lo cual nadie puede o pudo evitar. Pero dónde diablo están los líderes nuevos que son hijos de vecino y hasta de la cocinera. Todos somos iguales y tenemos los mismos derechos. Admito, esto no ha sido así en toda nuestra vida republicana, pero ya es hora que los `sacrosantos´ partidos políticos dejen de pasarse el poder de la patria como una pelota de rugby. Mientras esto suceda, pero pronto, tendremos que distraernos con decisiones acerca de temas candentes como el Seguro Social, la reforma tributaria-fiscal y la expansión del canal. En los tres casos parece que las decisiones se hicieran tras bambalinas.
Opino que los dos grupos políticos que apuntan al cambio real deseado, aunque por ahora forzosamente tenga que ser semántico, son el Partido Solidaridad y Vanguardia Moral de la Patria. Y observe, éstos grupos están apenas comenzando a amamantar el cambio. Tendremos que esperar la hora de las acciones, de la realidad, de otra manera podríamos terminar desilusionados una vez más.

101 años de Panamá América

 
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