Incongruencias e incredulidad
Hace unos días leía en un diario que "el 62% de los panameños muestra interés en la ampliación del Canal". ¿Qué nos indican con esto, acaso que esa cifra votará Sí? Así escuché un comentario. No lo veo así. Interesarse no es haber tomado una decisión de voto, no es haber estudiado a fondo los pro y los contra para decidir el referendo. Yo tengo interés en el tema, pero aún no sé qué camino tomaré. Cada vez me enredan más y hemos llegado a una encrucijada en que, no sólo yo sino miles de panameños, no sabemos a quién creer o por dónde ir.
Me disgusta enormemente que me mientan, que me engañen, que me utilicen y, actualmente no veo quién no quiere hacerlo. Escuchamos a un Sr. Presidente que desea que Panamá sea un país del primer mundo y está convencido que, con la ampliación, se logrará. No sé si él mismo estará convencido de lo que dice. Para ser un país de primer mundo se necesita llenar una serie de factores que, aunados, nos hacen ascender en la categoría mundial. No es sólo el factor económico lo que nos llevará allá. Recordemos la frase de "la mona aunque se vista de seda, mona se queda" y el otro que habla de los nuevos ricos que no tienen roce ni cultura, sólo plata. Mientras no respetemos los reglamentos de tránsito, mientras la justicia del país sea un desastre, mientras exista una polarización en todos los problemas del país, mientras exista secretismo en problemas de Estado, mientras exista radicalización en las actuaciones, seguiremos siendo país de tercer mundo. Con todo el dinero que tiene Venezuela del petróleo, ¿es país de primer mundo? Allí me sentí engañada como si no fuera capaz de analizar.
Lo que sucede es que los panameños estamos acostumbrados a que nos digan cosas que no son; a desconfiar y dudar de cualquier cosa que digan los gobiernos. Lo que pasa es que la gente en Panamá está atareada en sus problemas actuales para dar la suficiente importancia a la ampliación del Canal. El grupo de personas que nos ocupamos de lleno en el mismo, somos los mismos de siempre. Los de la calle te dicen: mi voto será No porque se van a robar el dinero. Esa frase a mí me entristece porque hemos llegado a un estado tal que nadie cree en la transparencia de los que están a su lado, ni siquiera en los que han convivido con ellos siempre.
Por otro lado, uno de los jinetes de la Apocalipsis, en declaraciones inmediatas, mostró que ya no estaba tan seguro de su opinión; entonces, qué pensar de los que se opusieron y con sólo escuchar al Presidente, pueden cambiar su opinión. Eso nos lleva a desconfiar también de los que presentan un proyecto en contra de la ampliación. Me pregunto, ¿quién se condolerá de los hijos de Dios que estamos en el medio, buscando iluminación y orientación? Está resultando tan ineficiente la defensa de ambas partes, que no podremos decidirnos en ese sentido y tendremos que hacerlo por nosotros mismos, con el riesgo de caer en contradicciones y arrepentimientos.
Lo que se está haciendo no es correcto. Si la ampliación es autofinanciable, por qué los países navieros no se han interesado en el mismo. ¿Qué pasará si los usuarios no están en condiciones de pagar un gran aumento del peaje, busquen otras alternativas y las entradas no sean suficientes? Esas entradas no son fijas y pueden variar en perjuicio de la economía del país.
No comprendo la creación de 240 mil empleos, si en Panamá no hay esa mano de obra. Volveremos a ser Pro Mundi Beneficio. Volvemos a una dependencia del Canal, como en otros tiempos y olvidamos al interior cuyos habitantes emigrarán a la capital buscando trabajo que no es cierto que exista, al igual que vienen de otros países.
He perdido la confianza de ambos lados y de los informes que ambos quieran darnos. Siempre juegan con la masa de panameños que ya no es una masa amorfa sino que piensa y analiza. Pido objetividad, seriedad para evitar una explosión social por mala orientación de quienes tienen la obligación de decirnos la verdad. Ojalá sea así por el bien del país.
Me disgusta enormemente que me mientan, que me engañen, que me utilicen y, actualmente no veo quién no quiere hacerlo. Escuchamos a un Sr. Presidente que desea que Panamá sea un país del primer mundo y está convencido que, con la ampliación, se logrará. No sé si él mismo estará convencido de lo que dice. Para ser un país de primer mundo se necesita llenar una serie de factores que, aunados, nos hacen ascender en la categoría mundial. No es sólo el factor económico lo que nos llevará allá. Recordemos la frase de "la mona aunque se vista de seda, mona se queda" y el otro que habla de los nuevos ricos que no tienen roce ni cultura, sólo plata. Mientras no respetemos los reglamentos de tránsito, mientras la justicia del país sea un desastre, mientras exista una polarización en todos los problemas del país, mientras exista secretismo en problemas de Estado, mientras exista radicalización en las actuaciones, seguiremos siendo país de tercer mundo. Con todo el dinero que tiene Venezuela del petróleo, ¿es país de primer mundo? Allí me sentí engañada como si no fuera capaz de analizar.
Lo que sucede es que los panameños estamos acostumbrados a que nos digan cosas que no son; a desconfiar y dudar de cualquier cosa que digan los gobiernos. Lo que pasa es que la gente en Panamá está atareada en sus problemas actuales para dar la suficiente importancia a la ampliación del Canal. El grupo de personas que nos ocupamos de lleno en el mismo, somos los mismos de siempre. Los de la calle te dicen: mi voto será No porque se van a robar el dinero. Esa frase a mí me entristece porque hemos llegado a un estado tal que nadie cree en la transparencia de los que están a su lado, ni siquiera en los que han convivido con ellos siempre.
Por otro lado, uno de los jinetes de la Apocalipsis, en declaraciones inmediatas, mostró que ya no estaba tan seguro de su opinión; entonces, qué pensar de los que se opusieron y con sólo escuchar al Presidente, pueden cambiar su opinión. Eso nos lleva a desconfiar también de los que presentan un proyecto en contra de la ampliación. Me pregunto, ¿quién se condolerá de los hijos de Dios que estamos en el medio, buscando iluminación y orientación? Está resultando tan ineficiente la defensa de ambas partes, que no podremos decidirnos en ese sentido y tendremos que hacerlo por nosotros mismos, con el riesgo de caer en contradicciones y arrepentimientos.
Lo que se está haciendo no es correcto. Si la ampliación es autofinanciable, por qué los países navieros no se han interesado en el mismo. ¿Qué pasará si los usuarios no están en condiciones de pagar un gran aumento del peaje, busquen otras alternativas y las entradas no sean suficientes? Esas entradas no son fijas y pueden variar en perjuicio de la economía del país.
No comprendo la creación de 240 mil empleos, si en Panamá no hay esa mano de obra. Volveremos a ser Pro Mundi Beneficio. Volvemos a una dependencia del Canal, como en otros tiempos y olvidamos al interior cuyos habitantes emigrarán a la capital buscando trabajo que no es cierto que exista, al igual que vienen de otros países.
He perdido la confianza de ambos lados y de los informes que ambos quieran darnos. Siempre juegan con la masa de panameños que ya no es una masa amorfa sino que piensa y analiza. Pido objetividad, seriedad para evitar una explosión social por mala orientación de quienes tienen la obligación de decirnos la verdad. Ojalá sea así por el bien del país.