Inconsistencia y violencia
E l balance de la seguridad es ciertamente malo. Tras innumerables estudios, varias propuestas e inconsistentes planes de seguridad para enfrentar la criminalidad en Panamá, la ola de violencia sigue creciendo. Y de todos estos vaivenes nacionales, uno de los que resulta sorprendente es que cada vez que se comete un crimen contra allegados a personalidades del gobierno, éstos tengan que “dictar sentencia” sobre la materia como si de expertos se tratasen.
En este caso el alcalde capitalino, Juan Carlos Navarro, ha abanicado el debate al proponer 20 años de prisión para menores homicidas. Las reacciones no se han hecho esperar y ahora nos toca esperar que las rabias y las pasiones dejen de conducir el debate. Ante esta falta de consistencia de las autoridades, el país se mueve al garete en materia de seguridad ciudadana.
Por otra parte, todas las autoridades de gobierno, no importa la gravedad de sus razones, deben comprender que cuando hablan en público tienen la doble responsabilidad de expresar no sólo sus ideas sino la de representar al Estado panameño.
De allí que el triste caso de un guardespalda asesinado por menores no es razón para justificar, ni mucho menos conducir el debate, pues lo que ha ocurrido no es peor de lo que viene sucediendo a diario en el país y que exige un adecuado consenso y planes institucionales que puedan sostenerse en el tiempo y bajo cualquier gobierno. Basta de apoyarnos en las inconsistencias o “escándalos” de los políticos y los funcionarios en materia de seguridad.