Independientes
Deseo referirme a un tema que ha venido llamando la atención de las distintas campañas en función de la gran porción de votantes que representan. Mi análisis de hoy no va dirigido a opacar el valioso concepto de ser independiente, sino a destacar cómo se ha estado manipulando el supuesto apoyo de los mismos. Fui independiente, políticamente hablando, por más años de los que llevo en la vida partidista, así que algo puedo decir al respecto.
En principio, el ser independiente no significa, simplemente, no estar inscrito en partido alguno. Para mí, significa tener criterio, precisamente independiente, respecto de las ofertas electorales, poder evaluarlas con profundidad, a conciencia, sin mayores protagonismos, si es que los hay, a fin de poder ejercer el derecho al sufragio a favor de la propuesta que a su juicio sea la mejor. En pocas palabras, tener objetividad en el análisis, aunque no termine la decisión siendo imparcial habida cuenta de que decidirá a favor de alguna de las opciones.
Pero, ¿qué ha venido sucediendo? Tomo como ejemplo la campaña oficialista, ya que es la que más preponderancia le ha dado al "apoyo independiente", con el ánimo de hacer ver que la candidata del gobierno recibe sin regateos y de manera espontánea el apoyo de los "independientes". Si tomamos las fotos o la lista de los que encabezan dicho grupo, nos damos cuenta de que los llamados independientes o exitosos, son personas que han militado con el PRD por años, sin inscribirse algunos, o que, en función de la coyuntura, se han trepado a la tarima electoral, pero sin asumir la gran responsabilidad de inscribirse en el partido. Allí vemos a empresarios vinculados por años a ese partido, de una forma u otra; ex funcionarios (as) de distintas administraciones; gremialistas abiertamente respaldados por el gobierno a través de sus organizaciones para tener ciertos frentes políticos de utilidad dependiendo de las circunstancias; conocidos amigos del poder o de connotados traficantes de influencias; concesionarios cuestionados del Estado; en fin, una variopinta gama de "independientes" que, simplemente, les queda grande el calificativo. Ahora bien, cuando el barco comienza a coger agua, no dudan en abandonar sus posiciones, dejan de ir a los medios y empiezan a tirar puentes con la fórmula ganadora, buscando el acomodo posible, que es lo que en definitiva siempre los ha movido. Si tuviera espacio, hiciera un análisis de ciertos caracteres que no sé si dan lástima o risa, respecto de su independencia. Conozco a varios de cerca... patéticos.
Creo que el inventarse grupos independientes a favor de un candidato está descalificado por la manipulación con que se han montado. Ser realmente independiente debe ser sinónimo de tener ese atributo, no disimularse con él. Sin eso, no importa el éxito personal de algunas figuritas, es imposible pretender llamarse así.
Otra cosa es comprometerse a gobernar de manera independiente, como ha dicho nuestro candidato Martinelli, esto es, llegar al gobierno sin ataduras partidistas. A eso me referí el domingo pasado.