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Independientes frente al 2009


Si en 1994 me quedaba claro que mi deber era votar por el ex contralor Carles, y en 1999 me parecían buenas tanto las opciones del actual presidente de la República como la de Alberto Vallarino, ya en el 2004 me parecía evidente que el papel de los independientes era el de darle un espaldarazo al presidente Torrijos, y la alianza con el Partido Popular hacía posible esa manifestación de voluntad política.

Ahora, frente a la elección del 2009 -lo digo con toda franqueza-, no me queda claro cuál debe ser el papel de los independientes. Quizás porque, frente al reto de romper con el bipartidismo que representan las candidaturas de las denominadas terceras fuerzas; los así llamados partidos tradicionales han conseguido postular a excelentes representantes de sus fuerzas políticas, a gente con experiencia, con juventud, dispuesta a someterse al escrutinio público de su accionar también público.

Decía en otra oportunidad que tal vez sean las elecciones más ideológicas, desde aquella memorable de 1984. Por un lado, tenemos a una candidata con claras credenciales social demócratas, a un candidato conservador sobre una plataforma de partidos liberales y a un candidato liberal sobre una plataforma panameñista, que además mantiene un discurso que llama a consolidar una plataforma popular alrededor de él. Reta desde afuera este discurso, un candidato de sólida formación panameñista, producto de una escisión del tronco principal de su partido.

La actual composición de la muestra de la más reciente encuesta, presenta un oficialismo reforzado que acaba de salir de sus primarias, liderando sin problemas las preferencias electorales. Le sigue el candidato del discurso antipartido y antisistema, que quiere romper la dicotomía del bipartidismo. Y, finalmente, el candidato del partido panameñista que, a pesar de toda la renovación democrática de su partido, no termina de reponerse del duro golpe político del 2004. Quizás por esto último, lo más que se puede afirmar en este momento de la campaña electoral, es que pareciera que la elección se vaya a polarizar entre la candidatura oficialista y la candidatura de la tercera fuerza que intenta romper con el bipartidismo. Por lo menos, esa pareciera ser la lectura de la correlación de fuerzas en estos momentos. No obstante, este es tan solo el comienzo de la campaña. Como lo demostraron las primarias del panameñismo y las del PRD, aún mucho puede cambiar, y como dice el refrán: En política no hay sorpresas, sino sorprendidos.

101 años de Panamá América

 
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