Indignación irreprimible
El reciente naufragio de la nave La Práxedes en aguas de Darién amerita una inmediata y prolija investigación por parte del Ministerio Público. Desde los inicios de la república, en 1912 en que ocurrió el hundimiento del barco Taboga en otras aguas, hasta la fecha son varios los demás que han ocurrido. De éstos, la mayoría ha sido en la ruta Panamá-Darién, y siempre por la misma causa: Exceso de carga y pasajeros. En otras palabras, homicidio por la codicia de algunos para ganar más dinero y por la negligencia de nuestras autoridades de marina.
Es imperdonable que se den permisos de zarpe en las oficinas del puerto de salida sin haberse cerciorado los funcionarios de las capitanías de puertos sobre la legitimidad de su expedición. Resulta también imperdonable para el capitán de la nave, haber aceptado el embarque de casi el doble del cupo de pasajeros para viajar en ella. Los familiares de los muertos recogidos y de los desaparecidos no deben perder tiempo en reclamar las indemnizaciones respectivas.
El Ministerio Público deberá tomar en cuenta que hubo en este caso homicidio culposo, tanto por el capitán de la nave, si ha sobrevivido, como por parte de los propietarios, si es que le impusieron recibir exceso de pasajeros, y por parte del funcionario que expidió el zarpe. Y por último, establecer a los propietarios de naves que prestan servicio en las rutas nacionales, la obligación de mantener en ellas letreros que indiquen cuál es el máximo de pasajeros que pueden transportar por cada viaje.