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"Indios" que serán desalojados


Recomiendo a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) seleccionar con más corrección a sus representantes en eventos internacionales.
He quedado "pasmado" al leer las declaraciones del capitán Orlando Allard, en Valencia, España, aparecidas en el suplemento: "Mundo Naviero" del 10 de mayo pasado, con el estrambótico título: "De Panamax a post-Panamax: Historia de la ampliación de un mítico Canal" (SIC).
Dicho artículo parece una mala traducción del inglés, lo que explicaría sus errores de sintaxis y las frases confusas e incomprensibles.
Las declaraciones del capitán son asombrosas y parecen derivadas de la fantasía autocrática que parece existir en el mundo virtual de la ACP. Dice que "El Canal debe ser ampliado en el año 2025, año en que la actual infraestructura del mismo llegue a su techo...", y afirma categóricamente: "El proyecto de ampliación del Canal de Panamá comenzará a realizarse antes de la entrada del 2006 y constará de dos fases de 10 años cada una" -algo que ni el propio Ing. Alemán Zubieta se ha atrevido a declarar en Panamá, quizás porque sería una necedad hacerlo cuando la propia Constitución panameña señala que primero es necesaria la aprobación del Ejecutivo, Legislativo y de un referéndum nacional para que se dé esa ampliación, cosa que, por las circunstancias políticas, sociales y económicas que pasamos, lo veo muy difícil que suceda. Y la ACP, a estas alturas, ni siquiera ha presentado oficialmente el proyecto.
Afirma que la ampliación del Canal costará "6 mil millones de dólares", cuado los expertos independientes hablan de 15 mil y hasta más de 20 mil millones. Los ciudadanos panameños tendrían que pensar muy seriamente que esto significa, literalmente, empeñar el Canal por cerca de 50 años.
Dice, o mejor dicho se contradice, el capitán Allard de la ACP, al decir que "esta obra espera contar con el apoyo de entidades financieras que serán las que proveerán los seis mil millones que supondrá esta ampliación." Sin embargo, dice a continuación: "Presupuesto que se espera autofinanciar con el mismo funcionamiento del Canal". (¿?) -O sea, que será pagado por los panameños.
Al hablar del "factor humano y agua", el funcionario de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) revela un desconocimiento imperdonable de la nación panameña, al indicar en su conferencia a los españoles que: "Entre otras consecuencias, la construcción de este proyecto podría alterar la vida de 60,000 indios panameños que posiblemente tendrán que desocupar los terrenos en que siempre han vivido" (Sin comentarios, sobre lo de los "indios panameños" que viven en Coclé. Usar el término "Desocupar" para decir que van a desalojar y despojar a más de 50 mil campesinos de sus casas y tierras, es verdaderamente un cinismo.
A continuación, el funcionario se desubica geográficamente al decir que los 60 mil "indios" tendrán que desalojar estos terrenos "porque serán utilizados no sólo para la ampliación, sino por el sistema de piscinas para ahorrar agua que llevará consigo" (Cualquiera sabe que estas piscinas estarán ubicadas al lado de las esclusas, a cientos de kilómetros de "el territorio indio".
A propósito de esos embalses, solamente el costo de la indemnización de tierras y bienes, así como la reubicación de estos "60 mil indios" se ha calculado entre tres y cuatro mil millones de dólares.
Los "indios", que ahora son dueños de estas tierras y con título, no van a aceptar "cuentas de vidrio" ni baratijas como indemnización. Ya saben que estas tierras son ahora valiosísimas... ¡están en el Canal de Panamá!, y cuentan ya con asesores muy ilustrados.
Desde luego que el capitán Allard no menciona que los embalses causarán una catástrofe ambiental, destruyendo miles de hábitat e incontables especies de fauna y flora.
Tampoco menciona, por supuesto, que esos embalses no se construyen realmente para abastecer de agua a las nuevas esclusas, sino para hacer posible la construcción de dos hidroeléctricas y una planta potabilizadora de agua, que usará la Autoridad del Canal de Panamá para vender energía eléctrica y y el vital líquido a los panameños, como lo está haciendo con las que dejaron los norteamericanos, como si fuera un Estado independiente.
(eesquivel_rios@hotmail.com)
Me molesta eso, porque los sindicatos son parte de la democracia. Pero, de continuar cometiendo fallas, sin rectificar y autoevaluarse para saber dónde estuvo su error, perderán la consideración de la ciudadanía, de los pobres que pasaron horas largas para conseguir un medio de comunicación y para regresar a sus hogares en la noche.
Recuerden que ya los buseros no cuentan con simpatía. Ojalá recapaciten y cambien su manera de actuar para bien del movimiento sindicalista.
Ojalá paren la división de clases y se fortalezcan con buenos dirigentes que modernicen el sindicalismo en nuestro país.
Por otro lado, en los sucesos registrados en el Instituto Nacional, una unidad de la Policía Nacional que estaba de vacaciones, quien se encontraba en su residencia, sacó a relucir dos armas de fuego e hizo algunos disparos para ahuyentar a los manifestantes.
Según el agente, quien fue arrestado por miembros de la entidad policial, los estudiantes pusieron en riesgo la integridad física de su familia y sus bienes, entre ellos un vehículo que estaba estacionado en la parte baja del edificio donde reside.
En tanto, la ministra de Educación, Doris Rosas de Mata, advirtió que la violencia en ambas protestas son inexplicables, porque en ningún momento se presentó a las autoridades educativas un pliego de peticiones.
Cuestionó los actos propiciados por estudiantes del Artes y enfatizó que algunos de ellos mantienen conductas delictivas fuera del plantel.
Advirtió que los estudiantes retenidos y con mayoría edad tendrán que responder a la ley. "Es una barbarie la actuación de algunos de estos estudiantes", destacó.
La ministra informó que el Ministerio de Educación podrá prolongar la suspensión de las clases en estos planteles, si no se ha reestablecido el clima de normalidad que propicie el desarrollo efectivo de las labores educativas.

101 años de Panamá América

 
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