Indulto sigiloso
Para empezar, la solicitud de indulto no fue tramitada con normalidad. Sin duda sabían que iba a haber gran oposición y prefirieron hacerlo sigilosamente. Lo normal es que las solicitudes de perdón presidencial se hagan por medio del Departamento de Justicia, cuyos funcionarios investigan el asunto antes de presentarlo con sus recomendaciones al Presidente. La gente de Rich prefirió el sigilo. El abogado de la Casa Blanca, Jack Quinn, quien sirvió también como Jefe de Personal en la campaña de Al Gore, se ocupó de tramitar el asunto por la vía directa. Esto sólo podría servir de causal para anular el indulto presidencial. Pero los enemigos de Clinton prefieren atacar al propio ex presidente y acusarlo de haberse vendido. El monto de las donaciones hechas a Clinton, a su esposa y al partido demócrata refleja una cifra muy modesta en comparación a lo que Rich le debe al Servicio de Impuestos (IRS).
Lo que los enemigos de Clinton atacan con más virulencia, es el hecho de que éste pudiera haber recibido un millón de dólares como el precio del perdón. Tratándose de una persona que le estafó al gobierno de EE.UU. más de 43 millones en impuestos atrasados (que no tienen prescripción) desde hace 17 años, y que lo que el fisco le puede exigir a Rich, si no fuera por el perdón otorgado por Clinton, serían no menos de 115,789.230 (ciento quince millones setecientos ochenta y nueve mil doscientos treinta dólares). Esta cifra es el resultado de calcular los intereses a razón del 6% anual, acumulado anualmente, por 17 años. Y todos sabemos que el IRS (entidad que cobra los impuestos en EE.UU.), no se contenta con recuperar el dinero, sino que insiste en que se le pague multas cuyo monto, en el mejor de los casos, igualan la suma en litigio.
En otras palabras, Marc Rich le tendría que pagar a EE.UU. no menos de 230 millones de dólares. En efecto, el estado de Nueva York, sólo en este momento, ha iniciado acción judicial contra Marc Rich por 137 millones de dólares.
Ahora bien, si Clinton dio el perdón sin darse cuenta de la clase de delincuente que es Rich, entonces tendríamos que concluir que Clinton es un verdadero ignorante.
Si no fue así, y aceptó recibir un millón para condonar 43 millones que ya eran 230 millones, tendríamos que concluir que el ex Presidente de EE.UU. se vendió en baratillo, estilo avenida Central. Lo más probable, sin embargo, es que Clinton recibió secretamente mucho más dinero. Una suma que guarde relación con lo que Rich hubiera tenido que pagar.
¿Por qué Clinton iba a exponerse a la vergüenza universal, si no fuera por una paga apropiada? Ya hemos visto en el historial de Clinton que era perfectamente sobornable y, aunque se libró de las acusaciones que le hicieron con respecto al Witewater, y las de las prostitutas con quienes se entendía tan bien, cuando éstas quisieron explotarlo, no cabe duda que por dinero haría cualquier cosa. Pero hay otras presiones que cayeron sobre Clinton de donde menos esperaba.
Recordemos la gestión de paz que Clinton quería a toda costa poner en riel antes de dejar la presidencia. Para ese fin destinó varios días de su tiempo, durante un período bastante difícil como es la terminación de una gestión presidencial que había durado ocho años. En su decurso se le acercó el entonces Primer Ministro de Israel, Yehud Barak, rompiendo la más elemental regla de protocolo al utilizar una reunión con fin específico para tramitar algo que no tenía nada que ver con el proceso de paz en el medio oriente: el indulto presidencial para Marc Rich.
Claramente dijo que el Sr. Rich era muy importante para Israel en muchos aspectos, además del respaldo financiero. Lo interesante es que Barak lo hizo dos veces en el curso de los pocos días que pasó con Clinton y Arafat en Camp David. Se necesita tener el cuero duro o estar bajo gran presión para exponerse de este modo en lo que evidentemente parecía tener primordial importancia para su país.
Y era cierto. Rich era conocido de varios gobiernos árabes, en cuyos territorios tenía entrada franca para él y su personal. Su avión particular no tenía que pasar aduanas ni hacer trámite alguno. Sus amigos árabes le tenían plena confianza y hacían negocios con él de gran envergadura. Rich era experto en detectar situaciones de presión que aprovechaba para su propio beneficio. Tal era el caso, por ejemplo, de Irán, cuando el personal de la embajada de EE.UU. estaba secuestrado y el gobierno estadounidense impuso severas sanciones a Irán, que no podían, por ello, vender su petróleo para cubrir sus necesidades más urgentes. Rich vino a sacar las castañas del fuego y le compró petróleo por valor de 220 millones de dólares.
Con ello, Rich violaba el embargo estadounidense, lo que de por sí debiera acarrearle problemas con la justicia del país del cual era ciudadano. Pero a él eso no le importaba. Las leyes eran para los que no tienen amigos arriba o carecen de dinero para abrirse paso en cualquier situación. Poderoso caballero es don dinero, dijo Quevedo y tenía razón. Cuando alguien dijo que todo el mundo tiene su precio, decía la verdad y ahora vemos que hasta el ejecutivo más elevado del país más poderoso del mundo, es tan vendible como el que más, sólo que su precio es más alto. Eso, o es un estúpido al perdonar a un maleante como éste, sólo porque se lo pide un primer ministro israelí.
Israel se beneficiaba de las actividades de Rich proporcionando información que sus espías profesionales no podían conseguir. Para Israel esta actividad de Rich era mucho más importante que el dinero que él pudiera donarles. Por eso Barak hizo lo que hizo. No creo que ningún diplomático sea capaz de intercalar un pedido de este tipo en medio de una conferencia de paz, donde el tiempo durante el que Clinton estaba presente, era tan escaso y la atmósfera extraordinariamente tensa si no fuera porque estaba bajo tremenda presión de parte de su partido y su gobierno.
Lo que los enemigos de Clinton atacan con más virulencia, es el hecho de que éste pudiera haber recibido un millón de dólares como el precio del perdón. Tratándose de una persona que le estafó al gobierno de EE.UU. más de 43 millones en impuestos atrasados (que no tienen prescripción) desde hace 17 años, y que lo que el fisco le puede exigir a Rich, si no fuera por el perdón otorgado por Clinton, serían no menos de 115,789.230 (ciento quince millones setecientos ochenta y nueve mil doscientos treinta dólares). Esta cifra es el resultado de calcular los intereses a razón del 6% anual, acumulado anualmente, por 17 años. Y todos sabemos que el IRS (entidad que cobra los impuestos en EE.UU.), no se contenta con recuperar el dinero, sino que insiste en que se le pague multas cuyo monto, en el mejor de los casos, igualan la suma en litigio.
En otras palabras, Marc Rich le tendría que pagar a EE.UU. no menos de 230 millones de dólares. En efecto, el estado de Nueva York, sólo en este momento, ha iniciado acción judicial contra Marc Rich por 137 millones de dólares.
Ahora bien, si Clinton dio el perdón sin darse cuenta de la clase de delincuente que es Rich, entonces tendríamos que concluir que Clinton es un verdadero ignorante.
Si no fue así, y aceptó recibir un millón para condonar 43 millones que ya eran 230 millones, tendríamos que concluir que el ex Presidente de EE.UU. se vendió en baratillo, estilo avenida Central. Lo más probable, sin embargo, es que Clinton recibió secretamente mucho más dinero. Una suma que guarde relación con lo que Rich hubiera tenido que pagar.
¿Por qué Clinton iba a exponerse a la vergüenza universal, si no fuera por una paga apropiada? Ya hemos visto en el historial de Clinton que era perfectamente sobornable y, aunque se libró de las acusaciones que le hicieron con respecto al Witewater, y las de las prostitutas con quienes se entendía tan bien, cuando éstas quisieron explotarlo, no cabe duda que por dinero haría cualquier cosa. Pero hay otras presiones que cayeron sobre Clinton de donde menos esperaba.
Recordemos la gestión de paz que Clinton quería a toda costa poner en riel antes de dejar la presidencia. Para ese fin destinó varios días de su tiempo, durante un período bastante difícil como es la terminación de una gestión presidencial que había durado ocho años. En su decurso se le acercó el entonces Primer Ministro de Israel, Yehud Barak, rompiendo la más elemental regla de protocolo al utilizar una reunión con fin específico para tramitar algo que no tenía nada que ver con el proceso de paz en el medio oriente: el indulto presidencial para Marc Rich.
Claramente dijo que el Sr. Rich era muy importante para Israel en muchos aspectos, además del respaldo financiero. Lo interesante es que Barak lo hizo dos veces en el curso de los pocos días que pasó con Clinton y Arafat en Camp David. Se necesita tener el cuero duro o estar bajo gran presión para exponerse de este modo en lo que evidentemente parecía tener primordial importancia para su país.
Y era cierto. Rich era conocido de varios gobiernos árabes, en cuyos territorios tenía entrada franca para él y su personal. Su avión particular no tenía que pasar aduanas ni hacer trámite alguno. Sus amigos árabes le tenían plena confianza y hacían negocios con él de gran envergadura. Rich era experto en detectar situaciones de presión que aprovechaba para su propio beneficio. Tal era el caso, por ejemplo, de Irán, cuando el personal de la embajada de EE.UU. estaba secuestrado y el gobierno estadounidense impuso severas sanciones a Irán, que no podían, por ello, vender su petróleo para cubrir sus necesidades más urgentes. Rich vino a sacar las castañas del fuego y le compró petróleo por valor de 220 millones de dólares.
Con ello, Rich violaba el embargo estadounidense, lo que de por sí debiera acarrearle problemas con la justicia del país del cual era ciudadano. Pero a él eso no le importaba. Las leyes eran para los que no tienen amigos arriba o carecen de dinero para abrirse paso en cualquier situación. Poderoso caballero es don dinero, dijo Quevedo y tenía razón. Cuando alguien dijo que todo el mundo tiene su precio, decía la verdad y ahora vemos que hasta el ejecutivo más elevado del país más poderoso del mundo, es tan vendible como el que más, sólo que su precio es más alto. Eso, o es un estúpido al perdonar a un maleante como éste, sólo porque se lo pide un primer ministro israelí.
Israel se beneficiaba de las actividades de Rich proporcionando información que sus espías profesionales no podían conseguir. Para Israel esta actividad de Rich era mucho más importante que el dinero que él pudiera donarles. Por eso Barak hizo lo que hizo. No creo que ningún diplomático sea capaz de intercalar un pedido de este tipo en medio de una conferencia de paz, donde el tiempo durante el que Clinton estaba presente, era tan escaso y la atmósfera extraordinariamente tensa si no fuera porque estaba bajo tremenda presión de parte de su partido y su gobierno.