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Industria y empleo


Los honorables legisladores tienen ante sí la posibilidad de contribuir de manera efectiva a la disminución del desempleo que en los últimos años ha sido el más grave problema social de Panamá. En este momento se debate en la Asamblea Legislativa un proyecto de ley que constituye el primer esfuerzo serio por concretar una política de apoyo al fomento y desarrollo de la industria panameña fuerte y competitiva, generadora de empleo productivo. El contenido del proyecto es el resultado del trabajo conjunto llevado a cabo por más de un año entre las autoridades del gobierno nacional y los representantes del Sindicato de Industriales y de la Asociación Panameña de Exportadores.
Hemos vivido por generaciones bajo la equivocada impresión de que la industria en Panamá no tiene ninguna posibilidad de crecimiento. Es tal la ventaja que ofrece nuestra privilegiada posición geográfica al comercio mundial que el aprovechamiento de los servicios asociados a esta condición han centralizado la atención de los gobernantes, manifestándose en un apoyo a la Zona Libre de Colón, el Canal de Panamá, el sistema bancario y los puertos entre otros.
Lamentablemente el desarrollo de los servicios no ha podido transferir sus beneficios a otras actividades económicas como la agricultura y la industria y la contribución de estos sectores al Producto Interno Bruto es de las más bajas del mundo. En Panamá la industria aporta solamente el 9% del PIB mientras en toda la región centroamericana que cuenta con políticas industriales claramente definidas, el aporte es mayor del 20%. Es por esta razón que en Panamá el desempleo mantiene tasas de más de dos dígitos desde hace veinte años. Una industria fuerte sería la empleadora por excelencia, ofreciendo no solamente abundantes puestos de trabajo sino también estables y bien remunerados. El promedio de ingreso del trabajador industrial es casi el doble del salario mínimo, se mantienen ejemplares relaciones obrero patronales y se cumple con el pago de las prestaciones sociales.
El proyecto de ley presentado a la Asamblea Legislativa que incentiva la inversión industrial ha cuidado respetar los acuerdos internacionales en materia de subsidios así como posibles perjuicios a la recaudación fiscal. Obliga a las industrias a invertir en tecnología, a generar empleo, a capacitar al personal y a mejorar la calidad de sus productos para optar por los beneficios y estos no se pueden utilizar si la empresa no tiene ganancias. A la hora de votar, los legisladores tienen que pensar que posiblemente es la última oportunidad que tenemos para salvar a la industria panameña porque si continúa cerrando sus puertas al ritmo actual, en veinte años desaparece el último trabajador de sus plantas. Empresas como la Nestlé, Colgate- Palmolive, Kraft, las tabacaleras, Refinería Panamá y otras, se han visto obligadas a trasladar sus plantas de producción a otros países provocando el despido de 12,000 obreros cuyas familias dependían de esta actividad. Salvemos la industria nacional y transformémosla en motor del desarrollo.
Un competidor pequeño simplemente no puede hacerlo y termina adquiriendo dólares más caros en el mercado negro, lo cual los pone en una posición de clara desventaja frente a los grandes. Así vemos que en Venezuela se le da la espalda a la igualdad ante la ley.
Por su parte, el Gobierno no ha hecho mayores esfuerzos en impedir el surgimiento del mercado negro en divisas. Una explicación de ello es que está consciente que hacerlo implica la paralización total de la economía. Otra pudiera ser que algunos funcionarios se están aprovechando del negocio.
Lo mas triste de todo esto es que para los empresarios venezolanos se trata de una película que ya vimos, durante los controles de cambio instrumentados por los presidentes Herrera, Lusinchi y Caldera, que en cada ocasión dispararon la corrupción, a la vez que desalentaron las inversiones y el empleo. Los controles gubernamentales de ahora simplemente no permiten que las empresas operen eficientemente y produzcan utilidades.
Por lo tanto, aumenta el desempleo y caerá la recaudación de impuestos. Por su parte, las autoridades anuncian con satisfacción el aumento de las reservas de divisas. Claro, si no se importa habrá más dólares en el Banco Central, pero también hambre y necesidad en los hogares venezolanos.
Esta absurda situación económica tiene sólo dos explicaciones: una extraordinaria ineptitud oficial o el deseo de acabar con las empresas privadas venezolanas.
Director ejecutivo de la Cámara de Comercio de Caracas.
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