Ineptitud imperdonable
Pareciera increíble la sordera de algunas de nuestras autoridades y la irritante ineptitud e incuria que las caracteriza, a pesar de que tratamos de cooperar con ellas.
Hasta el cansancio hemos venido comentando que es inadmisible que se apoye el intento de mantenerse sin ser identificados todos los maleantes que son sorprendidos "in fraganti" en la comisión de los más graves delitos.
El día 17 del presente mes comentábamos, editorialmente, que nuestras autoridades inconscientemente se convierten en encubridoras de los rufianes que apresan y ocultan sus rostros al ser retratados mientras los conducen detenidos. Decíamos, y repetimos ahora, que todos los ciudadanos tenemos derecho a ver quiénes son y lo que son estos peligrosos enemigos de la sociedad.
El reciente asalto a la residencia de un vecino de Las Cumbres, es escalofríante. Tanto los rufianes que mataron a los perros como los dos taxistas que los transportaron hasta el lugar de los hechos y los esperaban para transportarlos tras su ejecución, han debido de ser expuestos con rostros descubiertos.
Permitirle a cualquier peligroso delincuente que oculte el rostro para evitar que lo identifiquen, es un gran error. En caso de fuga del mismo, podría él pasar delante de cualquier ciudadano que, de haberlo reconocido, estaría en condición de informar a las autoridades por dónde andaba el peligroso fugitivo.
Hasta el cansancio hemos venido comentando que es inadmisible que se apoye el intento de mantenerse sin ser identificados todos los maleantes que son sorprendidos "in fraganti" en la comisión de los más graves delitos.
El día 17 del presente mes comentábamos, editorialmente, que nuestras autoridades inconscientemente se convierten en encubridoras de los rufianes que apresan y ocultan sus rostros al ser retratados mientras los conducen detenidos. Decíamos, y repetimos ahora, que todos los ciudadanos tenemos derecho a ver quiénes son y lo que son estos peligrosos enemigos de la sociedad.
El reciente asalto a la residencia de un vecino de Las Cumbres, es escalofríante. Tanto los rufianes que mataron a los perros como los dos taxistas que los transportaron hasta el lugar de los hechos y los esperaban para transportarlos tras su ejecución, han debido de ser expuestos con rostros descubiertos.
Permitirle a cualquier peligroso delincuente que oculte el rostro para evitar que lo identifiquen, es un gran error. En caso de fuga del mismo, podría él pasar delante de cualquier ciudadano que, de haberlo reconocido, estaría en condición de informar a las autoridades por dónde andaba el peligroso fugitivo.