Inestabilidad laboral
Mientras millones de jóvenes y trabajadores franceses protestaban desde hace meses en la calles, y tres millones de trabajadores y estudiantes se manifestaban en París hace unos días contra la ley impulsada por el gobierno de Francia sobre el Primer Empleo, el resto del mundo seguía con atención el difícil desenlace que los especialistas anticipaban, pues los jóvenes franceses no son los únicos que viven en la precariedad laboral. Es una crisis mundial.
Miles de millones de seres humanos en el mundo viven, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en condiciones de precariedad laboral. Para la OIT estamos muy lejos de haber alcanzado las metas de un empleo digno y seguro para las grandes mayorías trabajadoras. Aunque haya sido Francia la que dio la batalla en las calles de París y de otras ciudades.
El desempleo juvenil en Francia es de un 25 por ciento. La propuesta del gobierno francés, retirada por la presión popular, era la precariedad laboral, es decir, permitir el despido a jóvenes en su primer empleo entre los primeros dos años, para "facilitar la inamovilidad laboral", y permitir al empleador contratar a más jóvenes.
El tema amenazó la gobernabilidad del presidente Chirac quien enfrentó una de sus peores crisis sociales, pues los jóvenes trabajadores franceses, consideraron que la precariedad laboral puede eternizar un mal que crece entre los empleadores del mundo moderno. "Flexibilidad para botar no para contratar", rezaban los carteles.
El gobierno de Chirac se jugaba el presente, además del futuro de De Villepin, que según el diario The Independent, es considerado el heredero político del mandatario francés, y quien no sabía cómo salir de la crisis y las huelgas que desde hace meses habían paralizado universidades, institutos y amenazaban con extenderse a los sindicatos si los interlocutores no eran debidamente escuchados. En París como en Panamá, la presión hizo ceder al gobierno. Aprendamos la lección.
Miles de millones de seres humanos en el mundo viven, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en condiciones de precariedad laboral. Para la OIT estamos muy lejos de haber alcanzado las metas de un empleo digno y seguro para las grandes mayorías trabajadoras. Aunque haya sido Francia la que dio la batalla en las calles de París y de otras ciudades.
El desempleo juvenil en Francia es de un 25 por ciento. La propuesta del gobierno francés, retirada por la presión popular, era la precariedad laboral, es decir, permitir el despido a jóvenes en su primer empleo entre los primeros dos años, para "facilitar la inamovilidad laboral", y permitir al empleador contratar a más jóvenes.
El tema amenazó la gobernabilidad del presidente Chirac quien enfrentó una de sus peores crisis sociales, pues los jóvenes trabajadores franceses, consideraron que la precariedad laboral puede eternizar un mal que crece entre los empleadores del mundo moderno. "Flexibilidad para botar no para contratar", rezaban los carteles.
El gobierno de Chirac se jugaba el presente, además del futuro de De Villepin, que según el diario The Independent, es considerado el heredero político del mandatario francés, y quien no sabía cómo salir de la crisis y las huelgas que desde hace meses habían paralizado universidades, institutos y amenazaban con extenderse a los sindicatos si los interlocutores no eran debidamente escuchados. En París como en Panamá, la presión hizo ceder al gobierno. Aprendamos la lección.