Inflación legislativa
La república fue originalmente concebida para garantizar a cada ciudadano su libertad y el respeto a su inviolable derecho a la vida, la propiedad y la búsqueda de su propia felicidad, siempre y cuando respetase también los mismos derechos a todos los demás. Así la Constitución de Estados Unidos fue redactada para defender a los ciudadanos de los excesos de los gobernantes, limitando estrictamente el alcance y el crecimiento del gobierno. Pero el Código Criminal Federal tiene hoy más de 1.400 páginas y el Registro Federal, donde se publican las leyes federales y los decretos presidenciales, tiene 75.000 páginas.
Los políticos locales y estatales no se han quedado atrás, razón por la cual la policía dedica la mayor parte de su tiempo a imponer multas por exceso de velocidad, a detener a madres que llevan a sus hijos pequeños en sus automóviles sin las sillas y amarras impuestas por la ley. Cuando los políticos y cabilderos creen saber más que las madres lo que más conviene a los hijos es porque sus ínfulas sobrepasan toda racionalidad.
La población ha aprendido en las escuelas públicas que el gobierno existe para ayudarlos, por lo cual casi toda conversación sobre algún problema termina concluyendo que el gobierno debe intervenir. Un resultado directo de esa errada concepción de la razón de ser del gobierno es que el número de gente en las cárceles de EEUU está creciendo en más de 3% al año y ya sobrepasan 2 millones de personas, lo cual es 10 veces el número de encarcelados en 1970. ¿Ha aumentado la criminalidad en esa proporción o más bien se ha multiplicado por 10 la criminalización del actuar de la ciudadanía?
Desde luego que éste no es solamente un trágico problema norteamericano sino mundial. Por una parte están las instituciones multilaterales imponiendo regulaciones globales que multiplican el poder de una burocracia internacional que ha llegado a posiciones de inmenso poder sin haber sido elegida por la gente y así vemos la imposición de medidas realmente criminales, como la prohibición del uso de DDT, lo cual es directamente causante de que 400 millones de africanos sufran de malaria y un millón de ellos muera cada año de esa enfermedad.
Al mismo tiempo, los gobiernos nacionales alrededor del mundo fomentan el crecimiento indiscriminado de leyes y regulaciones, lo cual se utiliza descaradamente para concentrar el poder y llenar el bolsillo de los políticos y de sus grupos de protegidos.
(*)Director de la agencia AIPE y académico asociado del Cato Institute.
www.aipenet.com
Hoy la insuficiencia renal crónica terminal lo mantiene en el programa de hemodiálisis desde hace tres años, donde asiste tres veces a la semana a las 6:00 a.m. a recibir el tratamiento por cuatro horas.
Por 11 meses estuvo en el programa de diálisis peritoneal manual hasta que le trasplantaron los riñones.
Con su enfermedad Ocalagán aprendió que lo importante en la vida es la calidad de tiempo que debemos darle a la familia, el amor y temor que debemos tener a Dios para mantener la fe y la esperanza.
"He comprendido que todos tenemos una tarea que cumplir en esta vida. Recuerdo la visita que me hizo Monseñor Emiliani cuando todo indicaba que no podría seguir luchando. Ese apretón de mano y sus oraciones fueron un torrente de espíritu que no logro describir", recordó.
Es un hombre luchador y no piensa darse por vencido. La fórmula que recomienda para ser felices es: "vivir cada día como el último, ayudar a todos en lo que podemos y dar siempre un beso a los seres que más amamos".
Un paciente de hemodiálisis representa para la Caja de Seguro Social una inversión de B/.25 mil a B/.35 mil anuales.
De acuerdo con la Ley 52 del 12 de diciembre de 1995, por presunción, todo individuo es donante.
Los políticos locales y estatales no se han quedado atrás, razón por la cual la policía dedica la mayor parte de su tiempo a imponer multas por exceso de velocidad, a detener a madres que llevan a sus hijos pequeños en sus automóviles sin las sillas y amarras impuestas por la ley. Cuando los políticos y cabilderos creen saber más que las madres lo que más conviene a los hijos es porque sus ínfulas sobrepasan toda racionalidad.
La población ha aprendido en las escuelas públicas que el gobierno existe para ayudarlos, por lo cual casi toda conversación sobre algún problema termina concluyendo que el gobierno debe intervenir. Un resultado directo de esa errada concepción de la razón de ser del gobierno es que el número de gente en las cárceles de EEUU está creciendo en más de 3% al año y ya sobrepasan 2 millones de personas, lo cual es 10 veces el número de encarcelados en 1970. ¿Ha aumentado la criminalidad en esa proporción o más bien se ha multiplicado por 10 la criminalización del actuar de la ciudadanía?
Desde luego que éste no es solamente un trágico problema norteamericano sino mundial. Por una parte están las instituciones multilaterales imponiendo regulaciones globales que multiplican el poder de una burocracia internacional que ha llegado a posiciones de inmenso poder sin haber sido elegida por la gente y así vemos la imposición de medidas realmente criminales, como la prohibición del uso de DDT, lo cual es directamente causante de que 400 millones de africanos sufran de malaria y un millón de ellos muera cada año de esa enfermedad.
Al mismo tiempo, los gobiernos nacionales alrededor del mundo fomentan el crecimiento indiscriminado de leyes y regulaciones, lo cual se utiliza descaradamente para concentrar el poder y llenar el bolsillo de los políticos y de sus grupos de protegidos.
(*)Director de la agencia AIPE y académico asociado del Cato Institute.
www.aipenet.com
Hoy la insuficiencia renal crónica terminal lo mantiene en el programa de hemodiálisis desde hace tres años, donde asiste tres veces a la semana a las 6:00 a.m. a recibir el tratamiento por cuatro horas.
Por 11 meses estuvo en el programa de diálisis peritoneal manual hasta que le trasplantaron los riñones.
Con su enfermedad Ocalagán aprendió que lo importante en la vida es la calidad de tiempo que debemos darle a la familia, el amor y temor que debemos tener a Dios para mantener la fe y la esperanza.
"He comprendido que todos tenemos una tarea que cumplir en esta vida. Recuerdo la visita que me hizo Monseñor Emiliani cuando todo indicaba que no podría seguir luchando. Ese apretón de mano y sus oraciones fueron un torrente de espíritu que no logro describir", recordó.
Es un hombre luchador y no piensa darse por vencido. La fórmula que recomienda para ser felices es: "vivir cada día como el último, ayudar a todos en lo que podemos y dar siempre un beso a los seres que más amamos".
Un paciente de hemodiálisis representa para la Caja de Seguro Social una inversión de B/.25 mil a B/.35 mil anuales.
De acuerdo con la Ley 52 del 12 de diciembre de 1995, por presunción, todo individuo es donante.