Inflación y desaceleración
Esta es de las más aterradoras combinaciones en Economía; y surge cuando coincide un alza sostenida de precios con un crecimiento económico débil. Es lo que enfrenta el Banco de la Reserva Federal (FED), en medio de una crisis financiera atribuida al estallido de la burbuja inmobiliaria por exceso de inversiones en hipotecas “basura”, pero que el panameño David Saied, acaso con mejor criterio, atribuye al excesivo incremento de la masa monetaria, sin relación con el crecimiento de la economía de EE.UU. durante los años 2001 y 2002. Eso nos afecta, porque usamos la moneda norteamericana y estamos atados a decisiones, buenas o malas, que adopte la FED, sin dejarnos margen de maniobra.
La FED se ha visto precisada a "bombear" dinero en auxilio de los bancos, "para conservar la salud del sistema" y conjurar una depresión. A la vez, bajó los intereses para poner a circular el efectivo y atajar un cierre de los créditos. Pero el ex director de la FED, Allan Greenspan, han advertido que lo hecho es en vano, como echar dinero en un agujero negro, sugiriendo que era preferible dejar que el mercado "castigara" las malas decisiones y "depurara" a los perdedores. En fin, la FED está frente a la situación de no poder seguir echando dinero ilimitadamente para conjurar el peligro de depresión y apuntalar a los bancos, sin alimentar, como efecto secundario, una temida inflación, cuyas señales comienzan a sentirse por primera vez en décadas, junto con el derrumbe del valor del dólar.