Influya en el futuro de sus hijos
En este mensaje veremos cómo pueden contribuir los papás para que el futuro de sus hijos sea sano. Hay pruebas de que además de los genes, cuanto se vive en la niñez puede desencadenar en la edad madura enfermedades como el cáncer, padecimientos cardíacos y trastornos mentales. Si comprendemos esto estaremos más capacitados para identificarlos y para que usted reduzca al mínimo los efectos en sus hijos.
Descubrir las causas profundas de las enfermedades ha sido la meta profesional de una gran doctora llamada Carolyn Thomas, profesora emérita de la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins, en Baltimore, Maryland. Ella realizó un estudio para descubrir los primeros indicios de enfermedades, sobre todo, enfermedades del corazón. De 1,337 estudiantes de medicina de la misma universidad obtuvo una cantidad increíble de datos personales; además de los exámenes físicos habituales, recaudó información sobre genética, demografía, antecedentes familiares y factores metabólicos. Con una serie de pruebas psicológicas, se examinaron las actitudes y características personales de estos muchachos. Algunos de los primeros descubrimientos causaron una gran impresión. La mayoría de las personas que han muerto, de esos estudiantes hasta el día de hoy, ha sido a causa de depresión o enfermedad mental. Cuando recibimos la noticia, dice esta doctora, del primero que moría por un ataque al corazón, ya habíamos registrado en esos estudiantes, que después llegaron a ser profesionales, 13 suicidios. Cuando llegaron a edad madura la incidencia de enfermedades y muertes aumentó, como era de preverse. Pero a esta doctora le llamó la atención que los factores de riesgo físico no explicaran todas las muertes ni muchos menos. Entre los perfiles psicológicos, encontró una combinación de factores que ella llama fibra y que le pareció importante. Fibra es la fuerza que un individuo adquiere para soportar enfermedades, fatiga o penurias y desarrollar estabilidad emocional. Fibra es una armonía entre la mente y el cuerpo que resulta de la combinación de genes, educación y actitud. Los elementos importantes son una actitud abierta y flexible ante la vida, un temperamento espontáneo y extrovertido, y un mínimo de tensión, de presión, angustia e ira ante el estrés. La fibra es lo que distingue a los ganadores de los perdedores y se adquiere en la niñez. En este estudio ciertas personas que intentaron suicidarse, y otras que padecían de alguna enfermedad mental o de cáncer, confesaron que no tenían relaciones estrechas con sus padres. Muchos informaron que sus papás no eran afectuosos, tiernos ni amorosos, y mostraban demasiado desapego para con ellos. Un gran número de estas personas era reprimida y tenía dificultades para manifestar sus emociones. En cambio la mayoría de los sujetos sanos que llegaron a los 55 ó 60 años con salud, declaró que sus papás eran amorosos, comprensivos, tiernos, cariñosos y se les permitía expresar sus sentimientos. En general reaccionaban mejor ante los problemas. Ahora bien, no toda enfermedad física es emocional en su inicio, pero algunas sí.
El organismo siempre está buscando la omeostasis, es decir, el equilibrio. Cuando su organismo está sometido a estrés, intenta compensar su funcionamiento activando los cambios bioquímicos. El precio que pagamos por ello, es una mayor vulnerabilidad a las enfermedades. Resumiendo esto, si una persona mantiene en su subconsciente tensiones y emociones crónicas que se originaron durante la infancia, y mantiene ese desequilibrio a un nivel interno emocional, con el tiempo le va a provocar enfermedades físicas.
Ahora bien, ¿cómo va usted a criar a sus hijos para que tengan mayores oportunidades de vivir más, y gozar de buena salud? ¿Cómo darles "fibra"? Lo importante es darles mucho apoyo emocional, aceptación, comprensión y mucho amor. Las personas sanas de aquel famoso estudio de la Universidad John Hopkins, informaron haber recibido en mayor medida ese apoyo emocional y amor de sus padres que aquéllos que enfermaron prematuramente. Dice el doctor Sidney Cobb, expresidente de la Sociedad Norteamericana de Estudios Psicosomáticos, que es muy necesario vivir en un ambiente familiar que nos permita ser nosotros mismos y expresarnos abiertamente. Acepte a sus hijos por lo que son. No intente tener al niño perfecto. Se les debe dar mucho contacto físico a los pequeños.
¡Qué interesante que la ciencia ahora confirma lo que ya dijo el evangelio hace veinte siglos! ¡Amor, amor, amor! Ame a esos niños, no sea que usted esté contribuyendo a que ellos se enfermen en el futuro y mueran prematuramente. Todos los testimonios indican que una mejor posición social y el bienestar material no aumenten las probabilidades de que el niño se convierta en un adulto normal. Las relaciones cariñosas forman la red emocional para que los niños puedan protegerse en el futuro de muchas cosas dañinas. El amor que dé a sus hijos contribuyen a que ellos tengan "fibra".
Influya usted en el futuro de sus hijos, dándoles lo que más necesitan. No es tanto una exagerada seguridad material; no es tanto una exagerada comodidad. Lo que necesitan es muchísimo amor. Tome conciencia de su papel, de su misión como papá, como mamá. Luche para que sus hijos crezcan en el mejor ambiente posible dentro del hogar. Sepa usted que Dios le quiere ayudar, pero usted debe abrir el corazón al Señor. Pídale que le dé mucho amor para poder amar, y sepa que con Dios usted podrá vencer cualquier situación problemática porque, ¡con Dios usted es... invencible!
Descubrir las causas profundas de las enfermedades ha sido la meta profesional de una gran doctora llamada Carolyn Thomas, profesora emérita de la Facultad de Medicina de la Universidad John Hopkins, en Baltimore, Maryland. Ella realizó un estudio para descubrir los primeros indicios de enfermedades, sobre todo, enfermedades del corazón. De 1,337 estudiantes de medicina de la misma universidad obtuvo una cantidad increíble de datos personales; además de los exámenes físicos habituales, recaudó información sobre genética, demografía, antecedentes familiares y factores metabólicos. Con una serie de pruebas psicológicas, se examinaron las actitudes y características personales de estos muchachos. Algunos de los primeros descubrimientos causaron una gran impresión. La mayoría de las personas que han muerto, de esos estudiantes hasta el día de hoy, ha sido a causa de depresión o enfermedad mental. Cuando recibimos la noticia, dice esta doctora, del primero que moría por un ataque al corazón, ya habíamos registrado en esos estudiantes, que después llegaron a ser profesionales, 13 suicidios. Cuando llegaron a edad madura la incidencia de enfermedades y muertes aumentó, como era de preverse. Pero a esta doctora le llamó la atención que los factores de riesgo físico no explicaran todas las muertes ni muchos menos. Entre los perfiles psicológicos, encontró una combinación de factores que ella llama fibra y que le pareció importante. Fibra es la fuerza que un individuo adquiere para soportar enfermedades, fatiga o penurias y desarrollar estabilidad emocional. Fibra es una armonía entre la mente y el cuerpo que resulta de la combinación de genes, educación y actitud. Los elementos importantes son una actitud abierta y flexible ante la vida, un temperamento espontáneo y extrovertido, y un mínimo de tensión, de presión, angustia e ira ante el estrés. La fibra es lo que distingue a los ganadores de los perdedores y se adquiere en la niñez. En este estudio ciertas personas que intentaron suicidarse, y otras que padecían de alguna enfermedad mental o de cáncer, confesaron que no tenían relaciones estrechas con sus padres. Muchos informaron que sus papás no eran afectuosos, tiernos ni amorosos, y mostraban demasiado desapego para con ellos. Un gran número de estas personas era reprimida y tenía dificultades para manifestar sus emociones. En cambio la mayoría de los sujetos sanos que llegaron a los 55 ó 60 años con salud, declaró que sus papás eran amorosos, comprensivos, tiernos, cariñosos y se les permitía expresar sus sentimientos. En general reaccionaban mejor ante los problemas. Ahora bien, no toda enfermedad física es emocional en su inicio, pero algunas sí.
El organismo siempre está buscando la omeostasis, es decir, el equilibrio. Cuando su organismo está sometido a estrés, intenta compensar su funcionamiento activando los cambios bioquímicos. El precio que pagamos por ello, es una mayor vulnerabilidad a las enfermedades. Resumiendo esto, si una persona mantiene en su subconsciente tensiones y emociones crónicas que se originaron durante la infancia, y mantiene ese desequilibrio a un nivel interno emocional, con el tiempo le va a provocar enfermedades físicas.
Ahora bien, ¿cómo va usted a criar a sus hijos para que tengan mayores oportunidades de vivir más, y gozar de buena salud? ¿Cómo darles "fibra"? Lo importante es darles mucho apoyo emocional, aceptación, comprensión y mucho amor. Las personas sanas de aquel famoso estudio de la Universidad John Hopkins, informaron haber recibido en mayor medida ese apoyo emocional y amor de sus padres que aquéllos que enfermaron prematuramente. Dice el doctor Sidney Cobb, expresidente de la Sociedad Norteamericana de Estudios Psicosomáticos, que es muy necesario vivir en un ambiente familiar que nos permita ser nosotros mismos y expresarnos abiertamente. Acepte a sus hijos por lo que son. No intente tener al niño perfecto. Se les debe dar mucho contacto físico a los pequeños.
¡Qué interesante que la ciencia ahora confirma lo que ya dijo el evangelio hace veinte siglos! ¡Amor, amor, amor! Ame a esos niños, no sea que usted esté contribuyendo a que ellos se enfermen en el futuro y mueran prematuramente. Todos los testimonios indican que una mejor posición social y el bienestar material no aumenten las probabilidades de que el niño se convierta en un adulto normal. Las relaciones cariñosas forman la red emocional para que los niños puedan protegerse en el futuro de muchas cosas dañinas. El amor que dé a sus hijos contribuyen a que ellos tengan "fibra".
Influya usted en el futuro de sus hijos, dándoles lo que más necesitan. No es tanto una exagerada seguridad material; no es tanto una exagerada comodidad. Lo que necesitan es muchísimo amor. Tome conciencia de su papel, de su misión como papá, como mamá. Luche para que sus hijos crezcan en el mejor ambiente posible dentro del hogar. Sepa usted que Dios le quiere ayudar, pero usted debe abrir el corazón al Señor. Pídale que le dé mucho amor para poder amar, y sepa que con Dios usted podrá vencer cualquier situación problemática porque, ¡con Dios usted es... invencible!