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Información insuficiente


El Panamá América solicitó formalmente el 10 de enero, con sendas cartas a la Contraloría General de la República y al Fondo de Inversión Social, que se le suministrara información desglosada sobre el destino de las Partidas Circuitales correspondientes al período 1994-1999, detallando en qué obras invirtieron los legisladores, dónde están las obras y cuál es la evaluación técnica del dinero gastado. La Contraloría ha producido una información insuficiente de tipo cuantitativo que no aclara cómo y en qué obras se invirtió la suma global de B/.165 millones, que es lo gastado entre 1994 y 1999. En esa etapa se presupuestó un gasto de B/.188 millones y quedó un saldo sin ejecutar de B/.23 millones.
Lamentablemente, el Fondo de Inversión Social, bajo la actual dirección de Arnulfo Escalona, no cumple en entregar la relación de las obras ejecutadas. El incumplimiento de la entidad es tanto más preocupante cuanto que el director dijo en una carta, que estaba abierto a los requerimientos de la información sobre el FIS. Esa carta fue publicada el 16 de enero pasado por solicitud del propio Escalona.
La Contraloría informa que del monto comprometido, el Fondo de Emergencia Social gastó el 65% en obras sociales; en el sector educación el porcentaje gastado fue 13%; el porcentaje de los municipios fue 15%. Pero las cifras y los porcentajes calculados no satisfacen el conocimiento minucioso de la identificación de las obras ejecutadas que anhela la opinión pública. Voceros legislativos del gobierno y de la oposición, José Blandón y Elías Castillo, respectivamente, manifestaron que ambas bancadas proporcionarán la relación detallada de las obras ejecutadas. Ojalá que el ofrecimiento público no se dilate más porque se trata de gastos cuantiosos.
No se trata de generar desconfianza a priori por presuntas ilicitudes en las Partidas Circuitales sino principalmente de deslindar si la inversión es coherente con una adecuada planificación de necesidades sociales o si responden a objetivos meramente políticos. En teoría es pertinente que el legislador recopile los problemas de su circuito y que gestione la inclusión del gasto respectivo en el presupuesto del sector, ya sea salud, educación, deporte o cualquier otro rubro. Pero las iniciativas legislativas debieran ceñirse a un orden de prioridades planificado por el respectivo sector o entidad responsable. En otras palabras, si un legislador ambiciona destinar su partida circuital a la construcción de un centro de salud, una escuela o una cancha deportiva, previamente debe considerar si Salud va a equipar el centro, si la escuela tiene presupuesto en Educación para salarios de profesores y mobiliario escolar y así en otras áreas en las que el complemento de los gastos es requisito indispensable. De esta manera se evitará que sigan ejecutándose obras sin orden ni concierto y que el gasto considerable por concepto de Partidas Circuitales no linde con el despilfarro.
Por otro lado, es necesario indicarle a la Contraloría que la noción de fiscalización del gasto público que le asigna la Constitución, implica tanto el ordenamiento contable de las Partidas Circuitales como la verificación de que la obra presupuestada se ejecutó cabalmente, ciñéndose estrictamente a las formalidades técnicas, económicas y presupuestales. El Panamá América no va a desmayar en informarle a la opinión pública cómo y en qué se gastaron y siguen gastándose las Partidas Circuitales, por lo cual insistiremos en que se nos permita acceso a la información relevante.


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