default

Informes para una economía global


El análisis de la economía global, muy de moda en estos tiempos, tiene la ventaja de que la locomotora de las economías industrializadas arrastran aparentemente la pesada carga del comercio y de las realidades de los países del llamado Tercer mundo, fardo de problemas socioeconómicos que van cuesta arriba en los últimos tramos para alcanzar el tercer milenio.
Desde una perspectiva macro industrializada, con la óptica del optimismo del desarrollo y las potencialidades de las fuerzas del mercado, cualquier enfoque resulta, cuando menos, optimista, alentador y gratificante.
Sin embargo, 1997, en brazos de la titubeante globalización de los mercados, tuvo también su martes 13 con el crash de las bolsas asiáticas, que arrastró a Wall Street, Europa y en especial a Brasil, en América del Sur, y como telón de fondo, ha puesto en evidencia los efectos demoledores de un mercado bursátil despiadadamente especulativo y de la alegre mano invisible del mercado.
En economía, como en el amor, pareciera no haber nada definitivo y menos escrito para la eternidad, afirmación que ha quedado demostrada con el terremoto financiero de Corea del Sur, que ha arrastrado a Japón y comienza a tener los primeros efectos en América Latina y en otras regiones del mundo, porque la economía global tiene efectos de dominó, para bien o para mal.
Cuando aún no concluye 1997, los países con serios vínculos comerciales con Corea del Sur y Asia, comienzan a tomar sus precauciones, hacer previsiones, orientar su economía y recurrir a la prudencia y sensatez, para aminorar el impacto del crash coreano.
Panamá no es la excepción, y las autoridades económicas panameñas ya han dado la alarma sobre las repercusiones que tendrá la "gripe asiática" en la Zona Libre de Colón, cuyas importaciones y reexportaciones están significativamente vinculadas a Asia, y se habían consolidado en crecimiento sostenido en 1997.
Un mal manejo de estas crisis, a la cual hacen frente el FMI, Japón, Estados Unidos y países de la OCDE Grupo de los 7 países más industrializados pueden incrementar el desempleo, la inflación, congelar, disminuir salarios y exportaciones y con ello acrecentar la deuda externa por disminución de ingresos.
Los informes de los "organismos internacionales brújulas del comercio mundial", el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) emiten sus pronósticos en sendos enfoques sobre la economía global y América Latina.
Mientras el Banco Mundial y el FMI predicen un crecimiento económico para 1998 del 4.2 a un 4.3 por ciento, muy similar al vaticinado para América Latina, la UNCTAD se refiere "a los perdedores de la economía mundial liberalizada" y advierte en un tono no optimista que se agravará la pobreza en los países subdesarrollados y el desempleo en las naciones industrializadas.
(En la Unión Europea, 18 millones suman los desocupados o en paro).
La CEPAL, por su parte, destaca algunos indicadores positivos para la región, como el descenso continuo de la inflación, pero el desempleo continúa alto y "el déficit de la cuenta corriente ha empeorado".
No obstante, cabe destacar que las economías del subcontinente requieren de un crecimiento sostenido del 7 por ciento para empujar con éxito el carro del desarrollo, de acuerdo con los expertos, y las cifras son porfiadas, ya que el Banco Mundial estima que América Latina crecerá en la próxima década un 4.2 por ciento. El este asiático, de acuerdo con el banco, tendrá el liderazgo del crecimiento mundial con un 7.6 por ciento.
Entre tanto optimismo, el BM considera que existen algunos riesgos como el incremento de las tasas de intereses en los países desarrollados, que de ocurrir, los capitales, cual golondrinas, revertirán hacia los países en desarrollo.
Las dos crisis financieras en el marco de la globalización y del dominó económico mundial la mexicana y la del sudeste asiático son sendos recorderis que nos hace el Banco Mundial.
El Banco Mundial va más lejos en sus pronósticos y augurios, cuando afirma que de afianzarse el rumbo económico de la globalización, liberalización y desregulación, Brasil, China, India, Indonesia y Rusia, podrían superar la economía de la Unión Europea en un 50 por ciento hasta el año 2020. Esos países, en opinión del BM, dan empleo a más de la mitad de los trabajadores del mundo.
Ninguno de los informes incluye la variable climatológica, que en estos malos y cambiantes tiempos, no sólo atmosféricos, sino de crash y de bolsas por el barranco de las especulaciones, tienen un protagonismo único al concluir el milenio.
El fenómeno de El Niño, cuyo padre no conocemos aún, ha demostrado cómo la naturaleza responde cada día con mayor virulencia y reclama una armonía, la lógica de su ecosistema que el hombre vulnera, según coinciden todos los análisis e informes científicos serios elaborados por los propios países industrializados, los mayores contaminadores en este siglo de revolución tecnológica.
El sector agropecuario, gran generador de empleos directos y permanentes, está sufriendo fuertes embates en América Latina, Colombia, Ecuador, Perú y Panamá no es la excepción.
Los reportes anuales de los dos reyes magos de la economía mundial el FMI y el Banco Mundial de la díscola cenicienta latinoamericana la CEPAL y de la oveja negra de las Naciones Unidas la UNCTAD son un punto de referencia global y toman el pulso a la economía mundial, su coyuntura y perspectivas, con todos los riesgos de un escenario que no termina de afianzarse y cuando cree haber puesto la cuarta pata a la mesa, ésta cojea porque el piso ya no es el mismo.
Este es el caso de Corea del Sur, cuya crisis no termina de tocar fondo y ya se habla de un endeudamiento que supera con creces los 100 mil millones de dólares, al tiempo que los efectos dominó de esa crisis, comenzarán a sentirse con mayor vehemencia en 1998.
La crisis monetaria y financiera de Seúl, ha convocado al rescate a una docena de bancos norteamericanos fuertemente ligados con la economía coreana, como lo son, entre otros, el Chase Manhattan Bank, Citibank y Bank of América Trust, los que se reunirán a partir de esta semana para adoptar medidas de emergencia.
Informaciones provenientes de Asia, sostienen que las grandes firmas industriales coreanas Hyundai, Daewoo y Samsung, han sufrido fuertes pérdidas al tratar de mantener sus proyectos en el extranjero.
En ese sentido, la Asociación Coreana de Comercio Internacional ACCI sostuvo que le han sido denegadas las cartas de créditos necesarias para la importación de materias primas para la producción de empresas locales y de exportación.
La industria mercantil podría sufrir un colapso, opinaron los expertos, si el crédito es cortado.
Se vislumbran y afianzan cada vez con mayor claridad los llamados hoyos negros de la economía desempleo, desigual distribución de la riqueza, empleo infantil, endeudamiento y una dependencia poco alentadora de los centros industrializados, que suelen apretar las tuercas cuando es de su real conveniencia.
Corea del Sur, es el ejemplo más patético, al concluir 1997.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América