"Inglés no hablando, español olvidando"
La información que se desprende del último informe de progreso educativo del PREAL (Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe) es muy simple y muy llana: a mayor ingreso de la población, más educación.
Para Panamá la ecuación es igual de sencilla, pues se trata de líneas claras: en primer plano la distribución de la riqueza y en el otro la experiencia educativa. Aquí, el sector de población que más gana, cuenta a su haber con un promedio superior a los trece años de escolaridad, mientras que aquellos otros sectores con índices de pobreza, ni siquiera alcanzan los cinco años de escolaridad, colocándose ese segmento de la población en un sitial de repudio, siendo éste uno de los promedios más bajos y denigrantes en toda América Latina.
Como muestra un botón. De las 2,805 escuelas públicas primarias, sólo 187 de ellas cuentan con laboratorios de computadoras y hacia allá es hacia donde nos arrastra el futuro. El refrán sabiamente reza "en guerra avisada no muere soldado" y aquí nos van a tener que acuchillar a todos. Nuestro gasto público en educación tiende a concentrarse en los niveles primarios. Hay que buscar y garantizar que la población complete ambos niveles. He dicho antes que a los docentes hay que pagarles más, para equipararlos con otras profesiones, sólo para poder exigirles más. La calidad de docencia tiene que reflejarse en el éxito de los estudiantes. Actualmente, la mayor parte del gasto en educación se va para cubrir salarios. Además, hay que buscar que de aquí a una década, la preparación del docente cambie, ya no sólo basta ser maestro o egresar de la Normal, se necesita que quienes le enseñan a las nuevas generaciones posean además de un título pedagógico, un título universitario, y que éste sea pertinente a la materia que imparten. Según cifras de 1999, sólo 395 docentes en todo el país tenían formación pedagógica; únicamente 3,201 poseían algún título universitario.
Antes de hablar del tema del inglés, hablemos del español. Poco favor nos hacen los nuevos iconos locales, con las letras explícitas, duras y pornográficas de los reggaes de moda. Estas son las canciones que corean nuestros nietos y que de un plano nos transportan a la vulgaridad más "avant garde", con un español enfermo sin posibilidades de resucitación cardiopulmonar. Luego está la ortografía neonatal que viene de la pereza de escribir una palabra con todas sus letras. Abreviar por abreviar y mal es el nuevo idioma del ICQ, y de manera irremediable esta nueva forma de escribir la llevan con todo y mochila, los hombres y mujeres del mañana... hasta las escuelas.
Hablemos ahora del tema del inglés. El inglés no es un idioma de élites, es el lenguaje comercial del mundo actual, hasta que el chino, probablemente en su versión mandarín, lo equipare y sobrepase. Y llegaremos a eso. Hay voces a favor y en contra del proyecto de ley del Legislador Araúz para el uso de esta lengua como segundo idioma comercial. En este sentido, lo único cierto es que vivimos en un mundo globalizante del que no nos podemos excluir. Otra premisa no menos cierta es que los campeones del proteccionismo somos por excelencia, los países pobres que no hemos o que no hemos sabido afrontar los retos de la modernización. Un argumento en contra del proyecto de ley es que de implementarse el mismo, aumentaría la tasa de desempleo aquí en Panamá, ya que números altísimos de funcionarios tendrían que reentrenarse o ser despedidos por no poder cumplir con sus funciones. Quedarse atrás siempre es una opción.
Si se hacen cambios en el sistema educativo, y asumiendo que el sistema cambie para bien, nuestros estudiantes estarán aproximándose a ventajas competitivas en el mercado laboral en unos 20 años, no antes. Significa esto que tendremos un rezago enorme de 20 años, con el resto de los países donde la educación sí funciona de manera efectiva. Además no podemos vaticinar con exactitud cuáles serán las exigencias educativas de aquí a 20 años. Podemos empezar por enseñar inglés y chino, pero no por períodos de 45 minutos cinco veces a la semana.
Hay que dedicarle tiempo y especialmente en los niveles preescolares y primarios; todos los estudios neurológicos nos indican que es en la primera infancia cuando estamos más aptos a aprender una segunda lengua. Con ley o sin ley, tenemos que superarnos. Los mayores también podemos dar nuestro mejor esfuerzo. Nadie ha dicho que será fácil.
El carácter doblemente social de la fe cristiana impide que el creyente, y más todavía la comunidad de creyentes, acepte la concepción, paradójicamente compartida por el liberalismo y el marxismo clásicos, de acuerdo con la cual la religión, incluso la cristiana, es sólo asunto privado. En la misa en la Plaza José Martí, punto culminante de su visita a Cuba en enero de 1998, Juan Pablo II afirmó: "Algunos de estos sistemas han pretendido también reducir la religión a la esfera meramente individual, despojándola de todo influjo o relevancia social.. El Estado, lejos de todo fanatismo o secularismo extremo, debe promover un sereno clima social y una legislación adecuada que permita a cada persona y a cada confesión religiosa vivir libremente su fe, expresarla en los ámbitos de la vida pública y contar con los medios y los espacios suficientes para aportar a la vida nacional sus riquezas espirituales, morales y cívicas".
Sobre este particular vale la pena consultar la obra del sociólogo socialista español Rafael Díaz-Salazar, intitulada La izquierda y el cristianismo (Taurus, Madrid). En la historia del socialismo y del marxismo en su relación con el cristianismo, Díaz-Salazar identifica tres posiciones: 1. La primera lleva a "considerar a al religión como una cuestión privada, es decir algo irrelevante que iba a terminar desapareciendo y a concentrar las energías en la desconfesionalización del Estado y del sistema educativo... su desaparición dependía de la extensión de la ciencia y de la extinción del capitalismo por el socialismo". Esta posición, que en alguna medida fue avalada por Engels, la profesaron socialistas como Bebel, Kautsky y Labriola. 2. La segunda posición consiste en la privatización forzada de la religión. Esta posición "rechaza explícitamente la concepción de la religión como cuestión privada, si por ella se entiende respeto o tolerancia de la religión". Marx profesó esta posición en La cuestión judía (1844) y en Crítica del Programa de Gotha (1875) y consideró que "la religión es... el espíritu de la sociedad burguesa, la expresión del divorcio y del dejamiento del hombre con respecto al hombre", es decir es causa de alienación y de mala conciencia. Por ello, "el Estado puede y debe avanzar hasta la abolición de la religión, hasta su destrucción, pero sólo como avanza hasta la abolición de la propiedad privada..." Lenín, Gramsci y Nin profesaron variantes de esta posición radical. 3. La tercera posición corresponde a una interpretación desdramatizada de las otras dos. Considera que "la religión es un hecho social que terminará siendo irrelevante, respétese como gusto personal y no se hable de ello". La profesaron entre otros Bernstein y Bauer.
En el socialismo posterior, el pensamiento de Adler contrasta. El no vinculó la instauración del socialismo con la desaparición de la religión, pues para él mientras el socialismo era un conocimiento científico de la sociedad que llevaba a la transformación de la misma, la religión se centraba en el sentido y el destino de la existencia humana. Pensaba que el socialismo liberaba al cristianismo auténtico del cristianismo tradicional, y este cristianismo auténtico constituía un modelo de revolución moral y facilitaba la realización espiritual de la religión. Jaurés, Guesde y Lafargue compartieron un pensamiento similar. Al margen de estas posiciones, se han dado otras cubano y cristianos de esta orientación (Manuel Fernández, Cronología Histórica de Cuba 1492-2000).
Pero a pesar de este cambio en la manera de concebir la relación del socialismo cubano con el cristianismo, se ha mantenido, según Díaz-Salazar, "una escisión entre convergencia práctica y divergencia teórica". En efecto, no se han dado los replanteamientos a fondo que este cambio implica en cuanto a despojarlo al marxismo de una pesada carga de rigidez metafísica con respecto a su materialismo, a su cientificismo, a su economicismo y a su concepción de la religión como forma de alienación. Además, a pesar de la convergencia práctica con ciertos cristianos, el régimen socialista cubano no ha reconocido aún la plena y franca proyección social de la fe cristiana, particularmente de la comunidad eclesial de creyentes. Su ordenamiento institucional restringe artificialmente la actividad de la comunidad de creyentes específicamente de la Iglesia Católica, en los campos "caritativo" y educacional, en los medios masivos de comunicación y demás otros medios de cultura popular y especializada, y generalmente en la vida cívico-política de Cuba.
Como resultado de esta resistencia a la transformación teórica y debido especialmente a las correspondientes restricciones prácticas, el socialismo cubano, aunque demuestra actualmente mayor tolerancia hacia la fe cristiana que en el pasado, por una parte impide que el cristianismo le proporcione un referente prepolítico y metapolítico, ético y espiritual, que le infunde un espíritu renovado y, por otra parte no facilita sino más bien obstaculiza que la fe cristiana, en concreto la comunidad eclesial de creyentes, se proyecte en la cultura y le infunda un sentido del destino de la existencia humana.
(ariyan@sinfo.net)
Consideró que hay mucha confusión entre disciplina y castigo, y prueba de ello es que muchos padres que no tienen rasgos de violencia piensan que un "chancletazo o correazo" forma parte de la crianza adecuada de los hijos.
"Muchos dicen: Yo fui criado con golpes y estoy bien y soy lo que soy gracias a eso. Es cuestión de cultura", explicó la experta.
Planteó que en el 99% de los casos de maltrato se determinó que la persona no padece ninguna enferma mental, sino que es de muy baja tolerancia a la frustración y considera que cuidar a un niño es una "gran carga".
"Son personas irritables y que fácilmente entran en ira, pero todos somos víctimas de estas situaciones, pero tenemos que aprender a controlarlas", sustentó.
Detalló que el opresor sabe controlarse, de lo contrario estaría muerto, porque se pelearía con todo el mundo cuando se enoja.
Para Panamá la ecuación es igual de sencilla, pues se trata de líneas claras: en primer plano la distribución de la riqueza y en el otro la experiencia educativa. Aquí, el sector de población que más gana, cuenta a su haber con un promedio superior a los trece años de escolaridad, mientras que aquellos otros sectores con índices de pobreza, ni siquiera alcanzan los cinco años de escolaridad, colocándose ese segmento de la población en un sitial de repudio, siendo éste uno de los promedios más bajos y denigrantes en toda América Latina.
Como muestra un botón. De las 2,805 escuelas públicas primarias, sólo 187 de ellas cuentan con laboratorios de computadoras y hacia allá es hacia donde nos arrastra el futuro. El refrán sabiamente reza "en guerra avisada no muere soldado" y aquí nos van a tener que acuchillar a todos. Nuestro gasto público en educación tiende a concentrarse en los niveles primarios. Hay que buscar y garantizar que la población complete ambos niveles. He dicho antes que a los docentes hay que pagarles más, para equipararlos con otras profesiones, sólo para poder exigirles más. La calidad de docencia tiene que reflejarse en el éxito de los estudiantes. Actualmente, la mayor parte del gasto en educación se va para cubrir salarios. Además, hay que buscar que de aquí a una década, la preparación del docente cambie, ya no sólo basta ser maestro o egresar de la Normal, se necesita que quienes le enseñan a las nuevas generaciones posean además de un título pedagógico, un título universitario, y que éste sea pertinente a la materia que imparten. Según cifras de 1999, sólo 395 docentes en todo el país tenían formación pedagógica; únicamente 3,201 poseían algún título universitario.
Antes de hablar del tema del inglés, hablemos del español. Poco favor nos hacen los nuevos iconos locales, con las letras explícitas, duras y pornográficas de los reggaes de moda. Estas son las canciones que corean nuestros nietos y que de un plano nos transportan a la vulgaridad más "avant garde", con un español enfermo sin posibilidades de resucitación cardiopulmonar. Luego está la ortografía neonatal que viene de la pereza de escribir una palabra con todas sus letras. Abreviar por abreviar y mal es el nuevo idioma del ICQ, y de manera irremediable esta nueva forma de escribir la llevan con todo y mochila, los hombres y mujeres del mañana... hasta las escuelas.
Hablemos ahora del tema del inglés. El inglés no es un idioma de élites, es el lenguaje comercial del mundo actual, hasta que el chino, probablemente en su versión mandarín, lo equipare y sobrepase. Y llegaremos a eso. Hay voces a favor y en contra del proyecto de ley del Legislador Araúz para el uso de esta lengua como segundo idioma comercial. En este sentido, lo único cierto es que vivimos en un mundo globalizante del que no nos podemos excluir. Otra premisa no menos cierta es que los campeones del proteccionismo somos por excelencia, los países pobres que no hemos o que no hemos sabido afrontar los retos de la modernización. Un argumento en contra del proyecto de ley es que de implementarse el mismo, aumentaría la tasa de desempleo aquí en Panamá, ya que números altísimos de funcionarios tendrían que reentrenarse o ser despedidos por no poder cumplir con sus funciones. Quedarse atrás siempre es una opción.
Si se hacen cambios en el sistema educativo, y asumiendo que el sistema cambie para bien, nuestros estudiantes estarán aproximándose a ventajas competitivas en el mercado laboral en unos 20 años, no antes. Significa esto que tendremos un rezago enorme de 20 años, con el resto de los países donde la educación sí funciona de manera efectiva. Además no podemos vaticinar con exactitud cuáles serán las exigencias educativas de aquí a 20 años. Podemos empezar por enseñar inglés y chino, pero no por períodos de 45 minutos cinco veces a la semana.
Hay que dedicarle tiempo y especialmente en los niveles preescolares y primarios; todos los estudios neurológicos nos indican que es en la primera infancia cuando estamos más aptos a aprender una segunda lengua. Con ley o sin ley, tenemos que superarnos. Los mayores también podemos dar nuestro mejor esfuerzo. Nadie ha dicho que será fácil.
El carácter doblemente social de la fe cristiana impide que el creyente, y más todavía la comunidad de creyentes, acepte la concepción, paradójicamente compartida por el liberalismo y el marxismo clásicos, de acuerdo con la cual la religión, incluso la cristiana, es sólo asunto privado. En la misa en la Plaza José Martí, punto culminante de su visita a Cuba en enero de 1998, Juan Pablo II afirmó: "Algunos de estos sistemas han pretendido también reducir la religión a la esfera meramente individual, despojándola de todo influjo o relevancia social.. El Estado, lejos de todo fanatismo o secularismo extremo, debe promover un sereno clima social y una legislación adecuada que permita a cada persona y a cada confesión religiosa vivir libremente su fe, expresarla en los ámbitos de la vida pública y contar con los medios y los espacios suficientes para aportar a la vida nacional sus riquezas espirituales, morales y cívicas".
Sobre este particular vale la pena consultar la obra del sociólogo socialista español Rafael Díaz-Salazar, intitulada La izquierda y el cristianismo (Taurus, Madrid). En la historia del socialismo y del marxismo en su relación con el cristianismo, Díaz-Salazar identifica tres posiciones: 1. La primera lleva a "considerar a al religión como una cuestión privada, es decir algo irrelevante que iba a terminar desapareciendo y a concentrar las energías en la desconfesionalización del Estado y del sistema educativo... su desaparición dependía de la extensión de la ciencia y de la extinción del capitalismo por el socialismo". Esta posición, que en alguna medida fue avalada por Engels, la profesaron socialistas como Bebel, Kautsky y Labriola. 2. La segunda posición consiste en la privatización forzada de la religión. Esta posición "rechaza explícitamente la concepción de la religión como cuestión privada, si por ella se entiende respeto o tolerancia de la religión". Marx profesó esta posición en La cuestión judía (1844) y en Crítica del Programa de Gotha (1875) y consideró que "la religión es... el espíritu de la sociedad burguesa, la expresión del divorcio y del dejamiento del hombre con respecto al hombre", es decir es causa de alienación y de mala conciencia. Por ello, "el Estado puede y debe avanzar hasta la abolición de la religión, hasta su destrucción, pero sólo como avanza hasta la abolición de la propiedad privada..." Lenín, Gramsci y Nin profesaron variantes de esta posición radical. 3. La tercera posición corresponde a una interpretación desdramatizada de las otras dos. Considera que "la religión es un hecho social que terminará siendo irrelevante, respétese como gusto personal y no se hable de ello". La profesaron entre otros Bernstein y Bauer.
En el socialismo posterior, el pensamiento de Adler contrasta. El no vinculó la instauración del socialismo con la desaparición de la religión, pues para él mientras el socialismo era un conocimiento científico de la sociedad que llevaba a la transformación de la misma, la religión se centraba en el sentido y el destino de la existencia humana. Pensaba que el socialismo liberaba al cristianismo auténtico del cristianismo tradicional, y este cristianismo auténtico constituía un modelo de revolución moral y facilitaba la realización espiritual de la religión. Jaurés, Guesde y Lafargue compartieron un pensamiento similar. Al margen de estas posiciones, se han dado otras cubano y cristianos de esta orientación (Manuel Fernández, Cronología Histórica de Cuba 1492-2000).
Pero a pesar de este cambio en la manera de concebir la relación del socialismo cubano con el cristianismo, se ha mantenido, según Díaz-Salazar, "una escisión entre convergencia práctica y divergencia teórica". En efecto, no se han dado los replanteamientos a fondo que este cambio implica en cuanto a despojarlo al marxismo de una pesada carga de rigidez metafísica con respecto a su materialismo, a su cientificismo, a su economicismo y a su concepción de la religión como forma de alienación. Además, a pesar de la convergencia práctica con ciertos cristianos, el régimen socialista cubano no ha reconocido aún la plena y franca proyección social de la fe cristiana, particularmente de la comunidad eclesial de creyentes. Su ordenamiento institucional restringe artificialmente la actividad de la comunidad de creyentes específicamente de la Iglesia Católica, en los campos "caritativo" y educacional, en los medios masivos de comunicación y demás otros medios de cultura popular y especializada, y generalmente en la vida cívico-política de Cuba.
Como resultado de esta resistencia a la transformación teórica y debido especialmente a las correspondientes restricciones prácticas, el socialismo cubano, aunque demuestra actualmente mayor tolerancia hacia la fe cristiana que en el pasado, por una parte impide que el cristianismo le proporcione un referente prepolítico y metapolítico, ético y espiritual, que le infunde un espíritu renovado y, por otra parte no facilita sino más bien obstaculiza que la fe cristiana, en concreto la comunidad eclesial de creyentes, se proyecte en la cultura y le infunda un sentido del destino de la existencia humana.
(ariyan@sinfo.net)
Consideró que hay mucha confusión entre disciplina y castigo, y prueba de ello es que muchos padres que no tienen rasgos de violencia piensan que un "chancletazo o correazo" forma parte de la crianza adecuada de los hijos.
"Muchos dicen: Yo fui criado con golpes y estoy bien y soy lo que soy gracias a eso. Es cuestión de cultura", explicó la experta.
Planteó que en el 99% de los casos de maltrato se determinó que la persona no padece ninguna enferma mental, sino que es de muy baja tolerancia a la frustración y considera que cuidar a un niño es una "gran carga".
"Son personas irritables y que fácilmente entran en ira, pero todos somos víctimas de estas situaciones, pero tenemos que aprender a controlarlas", sustentó.
Detalló que el opresor sabe controlarse, de lo contrario estaría muerto, porque se pelearía con todo el mundo cuando se enoja.