Inhumana escasez de medicinas
La ciencia aplicada a la salud ha aportado vida y bienestar a la humanidad. Las investigaciones, campañas epidemiológicas preventivas, la educación y promoción sanitaria nos están dando mejor calidad y más tiempo de vida, pero en estos beneficios no hay suficiente equidad. La tecnología, sofisticados instrumentos, super entrenados equipos profesionales y modernos medicamentos tienen un costo que los hace inaccesibles a la población.
Los servicios privados dan una óptima atención para niveles pudientes de la sociedad. Los Gobiernos y los Servicios Sociales hacen inmersos esfuerzos por dotar a sus instalaciones de elementos necesarios y dar las instrucciones preventivas.
Hay tres aspectos básicos que inciden sobre la salud. Uno es el nivel económico de la población. Si hay desempleo y aumento del costo de la canasta básica hay hambre, desnutrición, baja de las defensas biológicas, enfermedad y reaparecen viejas epidemias.
Segundo, el nivel de participación de la comunidad. Una ciudadanía consciente, educada, culta, con hábitos, costumbres, principios y valores sanos y humanos colabora en la disposición de la basura, en sexo seguro, no tener aguas estancadas, en no consumir alcohol, no ser violentos. Tercero, un factor muy discutido recientemente es el costo de los medicamentos.
Hasta 1994 con el control de precios y la firmeza de MINSA se logró mantener la canasta básica y los medicamentos a un nivel accesible. Se redujeron o eliminaron los impuestos y se fiscalizaron los reales costos comerciales.
Con las exigencias de la globalización neoliberal se liberan los precios y estalla la explotación.
Los grandes consorcios farmacéuticos trasnacionales sin ningún sentido ético ni humanitario han convertido a las medicinas en un negocio más, con fabulosas ganancias.
El ingenio e inteligencia de los investigadores químicos, médicos, etc., creadores de los progresos, han sido tomados por el capitalismo salvaje para subir el valor de las acciones de sus compañías, aumentar los dividendos, las regalías y comisiones de los intermediarios y los ejecutivos. Y a esto le llaman pomposamente "eficiencia gerencial".
La Medicina y la Farmacología nacen y evolucionaron juntas, pero los medicamentos han sido monopolizados y comercializados por grandes consorcios y cadenas transnacionales.
Se aplican los mismos manejos, procedimientos, trucos y trampas para subir artificialmente sus costos, inversiones ficticias en investigación, producción, registro, elaboración, facturación, distribución y venta en otro país. Definen sus porcentajes de ganancias no por decisión del mercado que son realmente los consumidores sino por gerentes, directores, economistas de mercadeo, y distribuidores.
La nueva legislación sobre medicamentos aspira crear un poco de orden en el negocio de las medicinas, ya que basta preguntar precios para verificar que existe una absoluta anarquía.
Las Leyes recientes fueron ampliamente consultadas. La OMC (Organización Mundial de la Salud), la UE (Unión Europea) y la OMC (Organización Mundial del Comercio) están por reducir el precio de los medicamentos y "que las empresas recuperen sus costos en los mercados ricos y vendan a menores precios en los países de menos ingresos".
Sé que existen presiones, que hay intereses creados, que hacen amenazas y aplican represalias. Esas las conozco. Pero ahora cometen la más criminal de las reacciones. Desabastecen las farmacias, abandona a sus "clientes", los médicos los seguimos llamando "pacientes".
Definitivamente van a producir más de una muerte y la continuidad de enfermedades y esto es un delito contra la humanidad. El Procurador de la Nación, el Defensor del Pueblo las Comisiones de Bioética, la de Etica del CONEP (si existe) los gremios médicos y de farmaceutas tienen que tomar urgentes acciones al respecto porque patéticamente serán los médicos los que tendrán que firmar los partes de defunción a los pobres... y a los ricos. No habrá medicinas, pero sí ataúdes. Ya 17 mil millones de personas mueren al año por las medicinas caras.
Los servicios privados dan una óptima atención para niveles pudientes de la sociedad. Los Gobiernos y los Servicios Sociales hacen inmersos esfuerzos por dotar a sus instalaciones de elementos necesarios y dar las instrucciones preventivas.
Hay tres aspectos básicos que inciden sobre la salud. Uno es el nivel económico de la población. Si hay desempleo y aumento del costo de la canasta básica hay hambre, desnutrición, baja de las defensas biológicas, enfermedad y reaparecen viejas epidemias.
Segundo, el nivel de participación de la comunidad. Una ciudadanía consciente, educada, culta, con hábitos, costumbres, principios y valores sanos y humanos colabora en la disposición de la basura, en sexo seguro, no tener aguas estancadas, en no consumir alcohol, no ser violentos. Tercero, un factor muy discutido recientemente es el costo de los medicamentos.
Hasta 1994 con el control de precios y la firmeza de MINSA se logró mantener la canasta básica y los medicamentos a un nivel accesible. Se redujeron o eliminaron los impuestos y se fiscalizaron los reales costos comerciales.
Con las exigencias de la globalización neoliberal se liberan los precios y estalla la explotación.
Los grandes consorcios farmacéuticos trasnacionales sin ningún sentido ético ni humanitario han convertido a las medicinas en un negocio más, con fabulosas ganancias.
El ingenio e inteligencia de los investigadores químicos, médicos, etc., creadores de los progresos, han sido tomados por el capitalismo salvaje para subir el valor de las acciones de sus compañías, aumentar los dividendos, las regalías y comisiones de los intermediarios y los ejecutivos. Y a esto le llaman pomposamente "eficiencia gerencial".
La Medicina y la Farmacología nacen y evolucionaron juntas, pero los medicamentos han sido monopolizados y comercializados por grandes consorcios y cadenas transnacionales.
Se aplican los mismos manejos, procedimientos, trucos y trampas para subir artificialmente sus costos, inversiones ficticias en investigación, producción, registro, elaboración, facturación, distribución y venta en otro país. Definen sus porcentajes de ganancias no por decisión del mercado que son realmente los consumidores sino por gerentes, directores, economistas de mercadeo, y distribuidores.
La nueva legislación sobre medicamentos aspira crear un poco de orden en el negocio de las medicinas, ya que basta preguntar precios para verificar que existe una absoluta anarquía.
Las Leyes recientes fueron ampliamente consultadas. La OMC (Organización Mundial de la Salud), la UE (Unión Europea) y la OMC (Organización Mundial del Comercio) están por reducir el precio de los medicamentos y "que las empresas recuperen sus costos en los mercados ricos y vendan a menores precios en los países de menos ingresos".
Sé que existen presiones, que hay intereses creados, que hacen amenazas y aplican represalias. Esas las conozco. Pero ahora cometen la más criminal de las reacciones. Desabastecen las farmacias, abandona a sus "clientes", los médicos los seguimos llamando "pacientes".
Definitivamente van a producir más de una muerte y la continuidad de enfermedades y esto es un delito contra la humanidad. El Procurador de la Nación, el Defensor del Pueblo las Comisiones de Bioética, la de Etica del CONEP (si existe) los gremios médicos y de farmaceutas tienen que tomar urgentes acciones al respecto porque patéticamente serán los médicos los que tendrán que firmar los partes de defunción a los pobres... y a los ricos. No habrá medicinas, pero sí ataúdes. Ya 17 mil millones de personas mueren al año por las medicinas caras.