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Iniquidad contra catorce


He leído con asombro el artículo intitulado " Un entuerto Crítico" publicado en la página Trasfondo, del diario La Prensa del 26 de abril de 1999. Catorce casas del residencial Margarita faltan por revertir en el corregimiento de Cristóbal en Colón. Estas casas han sido habitadas por jubilados y algunos trabajadores de la Comisión del Canal por 10, 20 y hasta 30 años. Los arredantarios han hecho muchísimas mejoras y han ayudado así a la conservación de las mismas trastocando su devalúo intrínseco. Conozco el lugar y a la mayoría de las personas afectadas. Yo no pienso que es un entuerto crítico, sé que con buena voluntad de la ARI el asunto se puede resolver. ¿Acaso no lo han hecho con varios políticos que ya tienen casa en Albrook sin ir a licitación? Enfoquemos el problema.
Los residentes de esas casas, admiradas y deseadas por un grupo con dinero, llámese árabes u otra nacionalidad de empresarios de la ZL de Colón, se resisten con sobrada razón a ir a licitación con una base de $ 64 mil dólares cuando apenas hace dos años las primeras ventas del grupo se cotizaron en $40 mil dólares sin licitación alguna. Estas catorce familias no están en situación económica para pagar el precio que se reclama y viven en zozobra porque peligra la embarcación por la fuerza y oposición de los vientos. Para profundizar esta resaca, las catorce familias recibieron de la Comisión del Canal una misiva donde se les informaba que las casas van a revertir y que tienen que ir a licitación. Les advierte, la Comisión, que si para el 29 de marzo, recién pasado, no han suscrito ir a licitación, tendrán que salir de las casas dentro de un periodo de treinta días. Es decir, dentro de 3 días contados desde la fecha de este escrito (26.4.99)
¿Cómo puede la comisión tratar así a sus ex-empleados? ¿Por qué no luchan por ellos? Por qué se apegan tan estrictamente a la ley?
¿A esto le llaman relaciones públicas? Se llaman generosas porque han permitido que sus jubilados hayan continuado viviendo en Margarita hasta por más de un año. Por sus obras los estamos conociendo. ¿Qué pasará cuando el Canal sea nuestro? El maremoto llega con la opinión de la ARI. Ellos quisieran barrer a esas catorce familias ¡ya! Alegan que no son inquilinos de la ARI y por esta razón no tienen derecho a compra como lo tienen aquellas personas que eran inquilinas de la ARI antes del 23 de agosto de 1996. Yo he leído todos los suplementos que ha publicado la ARI. En ellos se hablan de millones, de inversiones macro-económicas de 20 mil empleos, de donaciones es decir orquídeas para los poderosos ¿y ni una chavelita para los que menos tienen?
Estos catorce tienen el punto legal en sus manos. Esta exigencia, comenta el abogado de la Junta Comunal de Cristóbal, Licdo. Armando Abrego, es una violación de la ley Orgánica de la ARI y los Tratados Torrijos-Carter. La ley, sostiene Abrego, no establece que los arrendatarios de las viviendas de las áreas revertidas tienen que ser arrendatarios del MIVI. Este es un caso muy especial de Catorce vs. dos organizaciones poderosas. Si volvemos para atrás unos 40 años vemos que Don Ernesto de La Guardia, presidente de la República entonces, resolvió justa y sencillamente el problema de las primeras áreas revertidas en Nuevo Cristóbal. Eran otros años, otros legisladores y un corazón lleno de justicia social. Lo sé porque fui una de las agraciadas. ¿Quién nos dice que el Dr. Ernesto Pérez Balladares, en la postrimería de su mandato y con su tremenda voluntad de servir no pueda resolver este problema? Recientemente habló de los jubilados y la tercera edad. Su mensaje abre las puertas a estos catorce. Toquen a su puerta solamente.

101 años de Panamá América

 
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