Injusticias
En Panamá, los gobiernos no respetan a nadie, como en la mayoría de los países latinoamericanos. Seguirán robando, enriqueciendo sus cuentas bancarias y, sin embargo, ningún panameño dice nada. A los pocos que hablamos no tildan de tontos, olvidándose de que no hay mayor estúpido que el que hace lo que hacen los demás. Aquí, los gobiernos intentan, primero, hacer sus planes a su voluntad, olvidándose de los actores que alzamos la voz.
Eliminaron, desaparecieron, el proyecto de Salud Sexual y Reproductiva, el cual se intentaba convertir en ley nacional, sin la posibilidad de extraer los temas buenos, eliminando los más discutidos. La Ciencia no ha descubierto si es correcto o no ponerlo en práctica, como el caso del aborto, prohibiéndosele a las personas homosexuales toda posibilidad de ejercer libremente su sexualidad o buscando la verdad destacándose en la sociedad con sus trabajos y talentos. ¡Qué irresponsabilidad!
Por otro lado, ¿cómo puede el Ministerio de Educación intentar poner en marcha un sistema de estudio inconsulto? Si bien es cierto la educación panameña es inhumana y arcaica, se necesita una reforma educativa seria, responsable y consulta.