Inmerecidos pesares del "97
Todo fin de año exige el intento sincero y objetivo de un balance personal, profesional y nacional sobre los hechos vividos (triunfos, fracasos, tristezas, alegrías). Diciembre es el mes idóneo para ello, pues frente a las emociones propias de la temporada, pareciera que se eleva la receptividad hacia ese análisis del cual creo pocos escapan. Abrazada por el sentimiento de paz que, generosamente, ofrecía la cálidad noche del 24 de diciembre, navegué por las serenas aguas del océano de la memoria y contabilicé complacida los aspectos personales y profesionales. Sin embargo, una tristeza incontrolada me invadió desde que inicié el balance de las situaciones nacionales. Al llegar a ese espacio intocable y protegido del alma donde una cobija y nutre el indescriptible, íntimo e individual amor por la Patria, sentí un profundo pesar. Los hechos me mostraban lo herida y mancillada que se mostraba mi Patria por los inmerecidos golpes que le trajo el 97. Observé que fueron malignamente dolorosos y certeros, siempre dirigidos con precisión de láser a: lesionar su dignidad, aniquilar su fuerza, a mutilar su potencial de libertad de independencia. Cuando los resultados develaron la maestría conque los ejecutores maquilaron y disfrazaron, con remiendos y harapos, las acciones que pisotearon su dignidad, el pesar se me hizo insostenible! Por provocar la tierra donde se nace sentimientos tan suigeneris, tan diferentes en intensidad, contenido y forma, anticipo que sé que mi dolor por mi Patria bien puede resultar inimaginable, inaceptable y hasta censurable a los provocadores y sostenedores de esas acciones que me ocasionaron tan desventurado sentimiento. Comprendo que lo que yo pueda interpretar como destrucción de nuestro destino nacional o ultraje a nuestra dignidad como país, por el contrario, puede significar para sus ejecutores, altísimos e irreprochables tributos patrióticos.
Dicen los estudiosos de la conducta humana que la recuperación de una tristeza se inicia cuando primero: se acepta; segundo: se exterioriza y; tercero: se asume acciones que la eliminen. Como creo en ese proceso de recuperación, me he propuesto someterme al mismo con tal de que mi recóndito, prolongado e inexplicable duelo empiece a disminuir.
Primero, confieso estar viviendo una agobiante y asfixiante tristeza por mi Patria querida! El entristecimiento es íntimo, me hace sentir impotente, me llena de ira, me hace sentir irrespetada como ciudadana, me causa desespero pues mi voz no importa, no tiene valor alguno a pesar del pregonado nivel democrático que dicen los líderes nacionales reconocernos como pueblo. Segundo, siento que se le hizo daño a mi Patria cuando: 1. Desde el 17 de julio de 1997 nos soltaron la noticia del inicio de nuevas negociaciones con los Estados Unidos y, disfrazando un interés por combatir el negocio de las drogas, a mi Patria se le mutilará su añorada y pactada libertad e independencia nacional efectiva el 31 de diciembre de 1999. El dolor se me transforma en ira cuando observo que quienes enarbolaron el nacionalismo de los 70 e identificaron con ello un nicho político donde florecer, quienes gritaron "yankee go home" y pregonaron la consolidación del territorio, la soberanía nacional y, además, fueron sobresalientes discípulos de quien confesó querer entrar a la Zona y no a la Historia "arrancando las estacas del colonialismo" son hoy los promotores y ejecutores de tal deslealtad y se coronan como orgullosos demagogos. 2. Observo la contrariedad de los grupos económicos que a lo interno de sus libros contables identifican la soberanía nacional como un rubro importante e irrenunciable de sus activos empresariales; sin embargo, llegada la contienda electoral a través de sus colectivos políticos, utilizan los valores nacionales para disfrazar de idealismo sus deleznables y oportunistas conveniencias. 3. Otro pesar sintió mi Patria cuando, tal vez, producto de la malintencionadas y exacerbadas adulaciones palaciegas del desequilibrado favoritismo, de la inconsciencia propia de los ambiciosos, el Presidente Pérez Balladares se ha visto envuelto en un proyecto de reelección que pretende ignorar y violentar el sentimiento de confianza democrática que tuvo ese pueblo en 1994. Recordé la conversación que sostuve con un amigo cercano al Presidente, quien me retaba a que negara que él no era mejor que Mireya, Mayín, Rubén, JJ, Chinchorro o Billy juntos. Ya había escuchado este efectivo argumento que bien pudiera estar cargado de inconsusas verdades; sin embargo, respondí: "De eso no se trata; la gobernabilidad no puede ser personalizada, trastocar el orden constitucional y promover una enmienda tan selectiva e ignorar las fallas y vicios que nuestra carta constitucional contiene me parece jugar con fuego". 4. Hay pesar en mi Patria por la carencia de excelencia individual, por el odio que injuria y ofende, por la envidia que calla, conspira y trabaja a favor de la mentira, por la falta de dignidad y coraje de hombres y mujeres honestas! ¿Cómo no estar triste con la reelección del presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien ignoró principios y valores democráticos y prefirió con cinismo abanicar su ego? ¿Cómo no tener pesar en el alma nacional con el desempeño de legisladores(as) que nos demostraron hasta la saciedad su recalcitrante ambigüedad, nos revelaron sus inmorales deudas de integridad y verticalidad? ¿Cómo olvidar el ahínco conque se disputaron el Premio "Legislador(a) Hipócrita y Oportunista versión 97? ¿Cómo no sentir pesar por sus actuaciones cómplices del vicio, la intriga, la conspiración y la politiquería? y 5. Mi tristeza aumentó cuando escuché el sentido lamento de mi Patria pues uno de sus "inteligentes ¿?" hijos, decidió que se requería para incrementar su turismo, era eliminar la celebración de sus gloriosas fechas históricas! ¿Cómo superar el dolor de tan abominable golpe que fue, felizmente, refrendado por muchos de sus hijos de la Asamblea?
Sentí frío y miré el reloj... era la madrugada del 25; a pesar de la gran alegría que mi ser sentía por el nacimiento de Dios, sentía un dolor agudo, dentro, muy dentro de mi alma que hacía que mis lágrimas brotaran sin poderlas contener... lloré, como ahora escribiendo este artículo, por los inmerecidos pesares que el 97 le trajo a mi Patria!
Dicen los estudiosos de la conducta humana que la recuperación de una tristeza se inicia cuando primero: se acepta; segundo: se exterioriza y; tercero: se asume acciones que la eliminen. Como creo en ese proceso de recuperación, me he propuesto someterme al mismo con tal de que mi recóndito, prolongado e inexplicable duelo empiece a disminuir.
Primero, confieso estar viviendo una agobiante y asfixiante tristeza por mi Patria querida! El entristecimiento es íntimo, me hace sentir impotente, me llena de ira, me hace sentir irrespetada como ciudadana, me causa desespero pues mi voz no importa, no tiene valor alguno a pesar del pregonado nivel democrático que dicen los líderes nacionales reconocernos como pueblo. Segundo, siento que se le hizo daño a mi Patria cuando: 1. Desde el 17 de julio de 1997 nos soltaron la noticia del inicio de nuevas negociaciones con los Estados Unidos y, disfrazando un interés por combatir el negocio de las drogas, a mi Patria se le mutilará su añorada y pactada libertad e independencia nacional efectiva el 31 de diciembre de 1999. El dolor se me transforma en ira cuando observo que quienes enarbolaron el nacionalismo de los 70 e identificaron con ello un nicho político donde florecer, quienes gritaron "yankee go home" y pregonaron la consolidación del territorio, la soberanía nacional y, además, fueron sobresalientes discípulos de quien confesó querer entrar a la Zona y no a la Historia "arrancando las estacas del colonialismo" son hoy los promotores y ejecutores de tal deslealtad y se coronan como orgullosos demagogos. 2. Observo la contrariedad de los grupos económicos que a lo interno de sus libros contables identifican la soberanía nacional como un rubro importante e irrenunciable de sus activos empresariales; sin embargo, llegada la contienda electoral a través de sus colectivos políticos, utilizan los valores nacionales para disfrazar de idealismo sus deleznables y oportunistas conveniencias. 3. Otro pesar sintió mi Patria cuando, tal vez, producto de la malintencionadas y exacerbadas adulaciones palaciegas del desequilibrado favoritismo, de la inconsciencia propia de los ambiciosos, el Presidente Pérez Balladares se ha visto envuelto en un proyecto de reelección que pretende ignorar y violentar el sentimiento de confianza democrática que tuvo ese pueblo en 1994. Recordé la conversación que sostuve con un amigo cercano al Presidente, quien me retaba a que negara que él no era mejor que Mireya, Mayín, Rubén, JJ, Chinchorro o Billy juntos. Ya había escuchado este efectivo argumento que bien pudiera estar cargado de inconsusas verdades; sin embargo, respondí: "De eso no se trata; la gobernabilidad no puede ser personalizada, trastocar el orden constitucional y promover una enmienda tan selectiva e ignorar las fallas y vicios que nuestra carta constitucional contiene me parece jugar con fuego". 4. Hay pesar en mi Patria por la carencia de excelencia individual, por el odio que injuria y ofende, por la envidia que calla, conspira y trabaja a favor de la mentira, por la falta de dignidad y coraje de hombres y mujeres honestas! ¿Cómo no estar triste con la reelección del presidente de la Corte Suprema de Justicia, quien ignoró principios y valores democráticos y prefirió con cinismo abanicar su ego? ¿Cómo no tener pesar en el alma nacional con el desempeño de legisladores(as) que nos demostraron hasta la saciedad su recalcitrante ambigüedad, nos revelaron sus inmorales deudas de integridad y verticalidad? ¿Cómo olvidar el ahínco conque se disputaron el Premio "Legislador(a) Hipócrita y Oportunista versión 97? ¿Cómo no sentir pesar por sus actuaciones cómplices del vicio, la intriga, la conspiración y la politiquería? y 5. Mi tristeza aumentó cuando escuché el sentido lamento de mi Patria pues uno de sus "inteligentes ¿?" hijos, decidió que se requería para incrementar su turismo, era eliminar la celebración de sus gloriosas fechas históricas! ¿Cómo superar el dolor de tan abominable golpe que fue, felizmente, refrendado por muchos de sus hijos de la Asamblea?
Sentí frío y miré el reloj... era la madrugada del 25; a pesar de la gran alegría que mi ser sentía por el nacimiento de Dios, sentía un dolor agudo, dentro, muy dentro de mi alma que hacía que mis lágrimas brotaran sin poderlas contener... lloré, como ahora escribiendo este artículo, por los inmerecidos pesares que el 97 le trajo a mi Patria!