default

¡Insaciable!


El apetito de poder político, como el de dinero, es potencialmente insaciable. La razón es bien simple. Por no ser el dinero un bien específico, sino un bien instrumental y artificial para obtener cualquier otro bien, el deseo del mismo es ilimitado, pues siempre hay algo más, o nuevo, o mejor o más raro que adquirir. Algo semejante se puede decir del apetito de poder, el cual tampoco se autolimita. Por eso, de acuerdo con Montesquieu, el gran problema de la libertad consiste en cómo ponerle límites al poder, lo que se logra, según él, dividiendo el poder público en tres poderes distintos que se ejercen con independencia entre sí. Podemos añadir que el deseo de poder es más fuerte que el del dinero, ya que el poder es más propenso a proporcionar dinero que el dinero a obtener poder, aunque tiendan a la mutua causalidad.
Ha surgido en nuestro tiempo otro apetito, el de comunicación-información. También es insaciable. Y como por la comunicación-información nos situamos en mejor condición para obtener dinero y sobre todo poder, se ha desatado una lucha por la supremacía entre quienes detentan poder y quienes controlan la comunicación- información.
Hay que tener este cuadro presente para analizar lo que está sucediendo en Panamá hoy en día. Desde el inicio de su presidencia, la Presidenta Moscoso ha tenido como propósito fundamental concentrar todo el poder público en sus manos sobre la base del concepto plebiscitario del poder público, de acuerdo con el cual el Presidente es el depositario de la legitimidad democrática y tiene derecho a una incuestionable supremacía. Ella comenzó por desconocer la autonomía de diversas agencias de regulación de servicios públicos y por eliminar la Sala 5ta de la Corte porque, según argumentó, habría politizado la misma al dejarla bajo la influencia de Pérez Balladares. Procedió entonces a obtener un crudo control propio de la Corte a través de nombramientos de personas de toda su intimidad política y aún personal, usando para ello métodos escandalosos que pueden haber constituido delitos. Desde ese control se habría intentado intervenir en asuntos privativos del Tribunal Electoral, con lo cual se podría poner en entredicho la buena experiencia electoral que el país ha tenido desde 1990 y haría temer un retorno a las manipulaciones y diversos trucos de antaño. Acaba de obtener por medios deleznables el control de la Asamblea, pero insegura de la duración de esta mayoría, hizo aprobar su quinto nombramiento en la Corte con una rapidez indecente, que no permitió ni en la Asamblea ni menos aún en el país, una seria consideración del candidato y de las implicaciones de politización de la Corte, aunque el nuevo Magistrado no tomará hasta el 1 de enero de 2003.
Atrás y olvidado ha quedado el sentido profundo de la lucha contra la concentración de poder. La Presidenta está actuando como si la lucha de años contra la dictadura militar se dio solamente porque los militares no obtuvieron el poder por la vía electoral, cuando nuestra lucha fue doble, por que accedieron al poder por golpe de Estado, no por vía electoral, y porque desconocieron el pluralismo de los órganos del Estado, sin el cual no hay gobierno democrático. El clamor de "¡justicia!", grito con el cual manifestábamos contra Noriega y sus adláteres, ha sido desatendido por la Presidenta Moscoso y sus legisladores, algunos de los cuales todavía, sin embargo, alzan la voz en tono grandilocuente para hablar de sus proezas reales o presuntas de aquellos días.
También atrás olvidado ha quedado el sentido profundo de la lucha contra le reelección de un presidente en el período inmediatamente posterior a su período. El argumento no era que diez años en el poder pueden ser negativos por demasiado largos. El argumento era y es que, dado el presidencialismo de nuestro sistema de gobierno, diez años de un mismo Presidente nos harían correr el riesgo de una concentración que configure un gobierno autoritario.
Pero el apetito de poder es insaciable y los actuales gobernantes lo sienten intensamente. Entre otras razones sienten este apetito insaciable porque, a través del poder, satisfacen su apetito de dinero, que también es insaciable, y además piensan que su poder se ha extendido tanto que pueden evitar su pesadilla, a saber Arnoldo Alemán sin inmunidad ante un tribunal.
Sólo queda, entonces, el poder de comunicación-información en el camino del control absoluto. Los ataques que lanzaron desde la Asamblea dos diputados arnulfistas no contra periodistas, informaciones u opiniones particulares, sino contra los medios y sus propietarios, nos revelan cuál es el próximo objetivo de control de la Presidenta Moscoso. Los ataques fueron tanto más serios que los portavoces de los mismos fueron dos personalidades del mundo empresarial, el uno decano de todos los legisladores y propietario de un medio, el otro ex - Presidente de la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea. Los medios están advertidos.
De esta manera, la Presidenta le hace un enorme daño al recuerdo histórico del Dr. Arnulfo Arias, al tomar como ejemplo algunos de los actos autoritarios de sus primeras etapas en vez de su incansable lucha contra el militarismo y por una democracia real a la que consagró los últimos años de su vida. y de su muerte.
(ariyan@sinfo.net)
Sin embargo, la tranquilidad que le habían dado sus familiares se desvaneció cuando acudió al hospital y vio las condiciones de su hijo, que había sido trasladado a la sala de cuidados intensivos con una inflamación en su vientre que le llamó mucho la atención.
Fue en medio de su desesperación por el estado de salud de Dagoberto, cuando se le informó que había recibido una herida de bala que entró por la espalda, le impactó la columna vertebral y le inmovilizó sus extremidades.
De acuerdo con Díaz, la condición del pequeño se complicó rápidamente, situación que le fue notificada por los galenos, por lo que se dispuso esperar el momento fatal, que llegó la madrugada del jueves.
En El Relleno saben que nada le devolverá la vida a Dagoberto Domínguez, sin embargo, todos piden a las autoridades que adopten urgentes medidas que frenen los continuos tiroteos que ponen en riesgo la vida de todos los inquilinos. "Cada vez que hay una balacera tenemos que tirarnos al piso por temor a que una bala nos dé", expresó Urania Díaz, quien también tiene otros niños pequeños por quienes velar, pese a la ausencia de su hijo muerto.
"Yo tengo 13 hijos, nueve de ellos pequeños aún y no tengo tranquilidad cuando ellos se mueven a algún lugar de la casa por miedo a que los agarre una bala", dijo Gloria Ruiz, que todavía recuerda la cara de su pequeño vecino cuando lo recogió del piso herido de muerte.


"Queremos que nos ayuden, queremos justicia para Dagoberto", exclamó, no sin antes reprochar que sólo luego del incidente es que se han incrementado las rondas policiales por El Relleno.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América