Inscripciones fraudulentas
La transparente y vertical posición del Tribunal Electoral en el proceso eleccionario de 1994, sentó un precedente en nuestra sociedad y echó por tierra toda una tradición nefasta de nuestra política criolla que no permitía el desenvolvimiento pleno de la voluntad popular de un pueblo que anheló vivir en democracia; pero que siempre estuvo amordazado por el poderío y forcejeo de diversos sectores con intereses creados.
Hoy, a casi cuatro años de esa gran experiencia que llenó de tanta satisfacción y civismo a todos los panameños -no por el hecho de quién haya ganado, sino por el hermoso espectáculo que escenificó el ejercicio pleno de la democracia- las expectativas, para el próximo torneo, desafortunadamente no son las mismas. Ello es motivado por una serie de acciones y escenas vividas a diario que distan mucho de la credibilidad de ese mismo tribunal, que en la otrora fiesta electoral se llenó de honra para gloria de una colectividad totalmente destruida, ética y moralmente en esta materia.
De no ser así (con respecto a la duda que se deja sentir en el ambiente), cómo se explica que ninguno de los tres magistrados del Tribunal Electoral se hayan manifestado en contra de la inscripción fraudulenta de uno de los partidos en formación; cuando en los mismos predios de la Oficina de Organización Electoral de la provincia de Panamá (Ave. Cuba, a un costado del Banco General), se lleva a cabo diariamente una habitual compra de adherentes. Esta nueva agrupación -me imagino que con el visto bueno de sus dueños- mantiene a un grupo de emisarios, que inclusive no están ni inscritos en ese partido en formación, ofreciendo dinero a los transeúntes para que se inscriban, el cual se hará efectivo una vez presenten el documento de inscripción electoral firmado. A este suscrito le ofrecieron cinco (5) balboas para que se inscribiera en el referido grupo político de corte empresarial, el cual ustedes, de algún modo, tendrán conocimiento.
Dentro de esta oficina (Organización Electoral) y en presencia de los propios funcionarios, que con el silencio cómplice, callan y otorgan, se da otro espectáculo bochornoso, donde gente de los diferentes partidos políticos (Gobierno y oposición) llevan casi a rastra, a los futuros adherentes hasta la firma final. Cabe señalar que la mayoría de estos parroquianos son coaccionados por sus empleadores y/o tentados por el ofrecimiento que les hacen de unos cuantos balboas. "Ya me he inscrito y borrado en varios partidos... la vaina es rebuscarse como sea", me contestó una mujer, cuando le pregunte si sabía en el delito electoral que incurría. A todo esto, el Tribunal Electoral admite tener conocimiento de esta lamentable situación y según el magistrado Eduardo Valdés, investigarlo no es de su competencia, ya que para ello está la Fiscalía Electoral. Al Tribunal sólo corresponde juzgar, dijo en una reunión ante el CIRCULO DE COLUMNISTAS DE PANAMA. Qué pena.
La agrupación política que logre inscribirse en estas condiciones, de seguro se manejará de forma fraudulenta -de llegar a formar parte de alguna administración de gobierno- todas las acciones que le sean encomendadas. Por otra parte es lamentable, el daño que esta práctica (Compra de adherentes), le hace a la democracia y más cuando son procesos incipientes como el nuestro. Y por último, con qué moral los máximos dirigentes de estos partidos sin plataforma ideológica y carentes de todo respaldo popular, podrán negociar y debatir a la hora de una alianza, cuando todo el mundo sabe cómo se han inscrito.
Exhortamos a los señores del Tribunal Electoral, al tiempo que le damos todo el respaldo, prestarle más cuidado a esos partidos, especialmente los que se encuentran en formación, ya que se están dedicando a pagar por la adhesión en sus filas, en vez de lograr adeptos a través de una propuesta de partido bien definida e identificada con los grandes problemas sociales de este pueblo. De no ser así, se seguirán inscribiendo más partidos de forma fraudulenta y ustedes serán los primeros responsables de este atraso en materia política, del cual, tarde o temprano, todos nos vamos a arrepentir.
Hoy, a casi cuatro años de esa gran experiencia que llenó de tanta satisfacción y civismo a todos los panameños -no por el hecho de quién haya ganado, sino por el hermoso espectáculo que escenificó el ejercicio pleno de la democracia- las expectativas, para el próximo torneo, desafortunadamente no son las mismas. Ello es motivado por una serie de acciones y escenas vividas a diario que distan mucho de la credibilidad de ese mismo tribunal, que en la otrora fiesta electoral se llenó de honra para gloria de una colectividad totalmente destruida, ética y moralmente en esta materia.
De no ser así (con respecto a la duda que se deja sentir en el ambiente), cómo se explica que ninguno de los tres magistrados del Tribunal Electoral se hayan manifestado en contra de la inscripción fraudulenta de uno de los partidos en formación; cuando en los mismos predios de la Oficina de Organización Electoral de la provincia de Panamá (Ave. Cuba, a un costado del Banco General), se lleva a cabo diariamente una habitual compra de adherentes. Esta nueva agrupación -me imagino que con el visto bueno de sus dueños- mantiene a un grupo de emisarios, que inclusive no están ni inscritos en ese partido en formación, ofreciendo dinero a los transeúntes para que se inscriban, el cual se hará efectivo una vez presenten el documento de inscripción electoral firmado. A este suscrito le ofrecieron cinco (5) balboas para que se inscribiera en el referido grupo político de corte empresarial, el cual ustedes, de algún modo, tendrán conocimiento.
Dentro de esta oficina (Organización Electoral) y en presencia de los propios funcionarios, que con el silencio cómplice, callan y otorgan, se da otro espectáculo bochornoso, donde gente de los diferentes partidos políticos (Gobierno y oposición) llevan casi a rastra, a los futuros adherentes hasta la firma final. Cabe señalar que la mayoría de estos parroquianos son coaccionados por sus empleadores y/o tentados por el ofrecimiento que les hacen de unos cuantos balboas. "Ya me he inscrito y borrado en varios partidos... la vaina es rebuscarse como sea", me contestó una mujer, cuando le pregunte si sabía en el delito electoral que incurría. A todo esto, el Tribunal Electoral admite tener conocimiento de esta lamentable situación y según el magistrado Eduardo Valdés, investigarlo no es de su competencia, ya que para ello está la Fiscalía Electoral. Al Tribunal sólo corresponde juzgar, dijo en una reunión ante el CIRCULO DE COLUMNISTAS DE PANAMA. Qué pena.
La agrupación política que logre inscribirse en estas condiciones, de seguro se manejará de forma fraudulenta -de llegar a formar parte de alguna administración de gobierno- todas las acciones que le sean encomendadas. Por otra parte es lamentable, el daño que esta práctica (Compra de adherentes), le hace a la democracia y más cuando son procesos incipientes como el nuestro. Y por último, con qué moral los máximos dirigentes de estos partidos sin plataforma ideológica y carentes de todo respaldo popular, podrán negociar y debatir a la hora de una alianza, cuando todo el mundo sabe cómo se han inscrito.
Exhortamos a los señores del Tribunal Electoral, al tiempo que le damos todo el respaldo, prestarle más cuidado a esos partidos, especialmente los que se encuentran en formación, ya que se están dedicando a pagar por la adhesión en sus filas, en vez de lograr adeptos a través de una propuesta de partido bien definida e identificada con los grandes problemas sociales de este pueblo. De no ser así, se seguirán inscribiendo más partidos de forma fraudulenta y ustedes serán los primeros responsables de este atraso en materia política, del cual, tarde o temprano, todos nos vamos a arrepentir.