Inseguridad ciudadana
Nuestra reportera, Aleida Samaniego abordó en la edición de ayer, el tema de quince pandillas que se disputan el mercado de la droga en los barrios populares de las urbes. El mal se extiende como epidemia hacia otras ciudades del interior, otrora tranquilas. Y tal parece que evolucionamos hacia una situación tipo "maras", que azota a Honduras, Guatemala y El Salvador.
En otras ocasiones, hemos dicho que la inseguridad aparece siempre como una constante entre las tres mayores preocupaciones ciudadanas en todas las encuestas. Al respecto, los candidatos presidenciales han manifestado opiniones atinadas en el sentido de que el remedio está en combinar distintas dosis de prevención, represión y resocialización.
Hasta ahora, los distintos gobiernos no han hecho sino aplicar visiones parciales y no integradas del asunto, tales como el aumentar el número de policías, construir algunas cárceles en reemplazo de viejas estructuras y lamentarse por su insuficiencia clamando por más medidas cautelares sustitutivas de la prisión preventiva, mientras emprenden tibios esfuerzos en los programas de resocialización y dejan que los centros de reclusión sean controlados por una mafia de delincuentes, custodios y administradores que lucran de los presos, sus vicios y sus parientes.
Así las cosas, el nuevo presidente, que surja de las próximas elecciones, deberá enfrentarse al problema con energía, inteligencia y muchos recursos, en cada una de las áreas expuestas, en forma simultánea e integral; porque de nada vale reprimir, si no se labora en prevención. Además, ¿qué sentido tendría vigilar, perseguir y apresar, si de las cárceles salen peores criminales que los que entraron?
En consecuencia, los programas de desarrollo social deberán ser combinados con políticas de perfeccionamiento físico, social y técnico de la Policía, lo que incluye mayores incentivos y equipamiento, enfatizando en la calidad más que en la cantidad. Pero también hay que ampliar las cárceles e implantar programas de resocialización. Y por último, sumar a la comunidad a la tarea de prevención y denuncia del crimen con programas tipo "vecinos vigilantes", y poner a tono al aparato judicial.
Como lo hemos repetido hasta el cansancio, el 2 de mayo seremos el real contendor del candidato del PRD.
Pero el 3 de mayo no habrá tiempo para arrepentimientos. Como no lo hubo, cuando la división del voto civilista en 1994 por culpa precisamente de las encuestas, llevó al PRD y a Ernesto Pérez Balladares a la Presidencia, con las funestas consecuencias que todavía nos toca sufrir (privatizaciones, corrupción y alto endeudamiento).
Si el PRD gana estas elecciones, no lo duden, volverá sobre el tapete el tema de la privatización del IDAAN y la salida del problema financiero de la Caja de Seguro Social será todo, menos consensuada con los diversos actores sociales.
Y en el tema de transparencia y corrupción, ya el PRD ha dado muestras concretas de cómo se manejan en Gobierno, ya que muchos miembros de ese Partido viven todavía vidas de opulencia con lo que "desviaron" el Fisco en los "días más felices" de la dictadura y de la última Administración perredista.
De algo estoy seguro, el candidato presidencial del Partido Arnulfista es la mejor opción para derrotar al PRD y hacer un buen gobierno. Si los votos civilistas se dividen inútilmente y por desgracia, logra vencer el candidato de PRD, lo único cierto será que el Partido Arnulfista pasará a ser un partido de oposición... y los que hayan votado por Solidaridad, para oponerse al PRD, verán con amargura cómo los beneficiarios de su voto se plegarán a apoyar a dicho Partido. Y no digan luego que no se les advirtió a tiempo...
En otras ocasiones, hemos dicho que la inseguridad aparece siempre como una constante entre las tres mayores preocupaciones ciudadanas en todas las encuestas. Al respecto, los candidatos presidenciales han manifestado opiniones atinadas en el sentido de que el remedio está en combinar distintas dosis de prevención, represión y resocialización.
Hasta ahora, los distintos gobiernos no han hecho sino aplicar visiones parciales y no integradas del asunto, tales como el aumentar el número de policías, construir algunas cárceles en reemplazo de viejas estructuras y lamentarse por su insuficiencia clamando por más medidas cautelares sustitutivas de la prisión preventiva, mientras emprenden tibios esfuerzos en los programas de resocialización y dejan que los centros de reclusión sean controlados por una mafia de delincuentes, custodios y administradores que lucran de los presos, sus vicios y sus parientes.
Así las cosas, el nuevo presidente, que surja de las próximas elecciones, deberá enfrentarse al problema con energía, inteligencia y muchos recursos, en cada una de las áreas expuestas, en forma simultánea e integral; porque de nada vale reprimir, si no se labora en prevención. Además, ¿qué sentido tendría vigilar, perseguir y apresar, si de las cárceles salen peores criminales que los que entraron?
En consecuencia, los programas de desarrollo social deberán ser combinados con políticas de perfeccionamiento físico, social y técnico de la Policía, lo que incluye mayores incentivos y equipamiento, enfatizando en la calidad más que en la cantidad. Pero también hay que ampliar las cárceles e implantar programas de resocialización. Y por último, sumar a la comunidad a la tarea de prevención y denuncia del crimen con programas tipo "vecinos vigilantes", y poner a tono al aparato judicial.
Como lo hemos repetido hasta el cansancio, el 2 de mayo seremos el real contendor del candidato del PRD.
Pero el 3 de mayo no habrá tiempo para arrepentimientos. Como no lo hubo, cuando la división del voto civilista en 1994 por culpa precisamente de las encuestas, llevó al PRD y a Ernesto Pérez Balladares a la Presidencia, con las funestas consecuencias que todavía nos toca sufrir (privatizaciones, corrupción y alto endeudamiento).
Si el PRD gana estas elecciones, no lo duden, volverá sobre el tapete el tema de la privatización del IDAAN y la salida del problema financiero de la Caja de Seguro Social será todo, menos consensuada con los diversos actores sociales.
Y en el tema de transparencia y corrupción, ya el PRD ha dado muestras concretas de cómo se manejan en Gobierno, ya que muchos miembros de ese Partido viven todavía vidas de opulencia con lo que "desviaron" el Fisco en los "días más felices" de la dictadura y de la última Administración perredista.
De algo estoy seguro, el candidato presidencial del Partido Arnulfista es la mejor opción para derrotar al PRD y hacer un buen gobierno. Si los votos civilistas se dividen inútilmente y por desgracia, logra vencer el candidato de PRD, lo único cierto será que el Partido Arnulfista pasará a ser un partido de oposición... y los que hayan votado por Solidaridad, para oponerse al PRD, verán con amargura cómo los beneficiarios de su voto se plegarán a apoyar a dicho Partido. Y no digan luego que no se les advirtió a tiempo...