Inseguridad, ¿de quién es la culpa?
La consigna política tras la invasión era no dejar que la Fuerza Pública tuviera la autoestima alta para que las instituciones armadas no fueran riesgo para la clase política o para la democracia. Pero quienes decían eso, sólo les importaban sus intereses, como los años han demostrado. Recordemos el irrespeto de un ex vicepresidente que llamó "marica" a los policías, donde se incluyó a muchos que luego murieron brindándo protección a la sociedad.
Pero, a pesar ello, la institución se levantó como el ave fénix, profesionalizándose, y con sacrificio y esfuerzo fue ganándose el respeto de la sociedad. Algo que parece haber puesto temerosa a la clase política Y ese temor es lo que ha impedido que la Policía crezca suficiente para que tengamos mejor nivel de seguridad. El déficit de personal es un aspecto que ningún gobierno resuelve.
A inicios de los años ?90, los delincuentes nos respetaba. Ahora no sólo tenemos a los políticos en contra, sino también: la agregación de líderes sindicales, la descoordinación entre el Ministerio Público y las instituciones de seguridad; ciertos medios de comunicación que, por acaparar audiencia, alientan a la delincuencia y menoscaban la moral de los policías.
Tenemos que reaccionar. Necesitamos instituciones de seguridad fortalecidas, con un personal cuya labor sea reconocida; que el sacrificio de su familia y el de su vida no sea en vano, para que todos podamos tener la seguridad que nos merecemos. Pero esto no será así mientras se mantenga la persecución contra los que tiene que garantizar el orden.