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Inseguridad energética


La escalada de la violencia en Medio Oriente es cada vez mayor y amenaza con disparar aún más el precio del crudo, especialmente si se extiende el conflicto a otras naciones.
Las consecuencias económicas de la incertidumbre de los mercados petroleros es un indicador grave de lo que está por venir: tan sólo esta semana las cotizaciones internacionales del crudo rebasaron los 78 dólares por barril después del ataque de Israel a territorio libanés. Casi todas las bolsas cerraron a la baja, y fuertes retrocesos bursátiles se registraron en Latinoamérica.
En Panamá, se destaca la extrema dependencia del país con el petróleo importado. Estadísticas del año 2005, indican que algo más del 85% de toda la energía primaria que requerimos para el desarrollo, proviene de productos derivados del petróleo. Lo peor es que, economistas aseguran que aún no hemos visto la magnitud del riesgo inmediato y futuro.
Paradójicamente, a pesar del fuerte aumento del precio del petróleo, su consumo en Panamá ha crecido considerablemente. En los últimos diez años el consumo de derivados del crudo aumentó en un 68 %, algo sin precedente en la historia de nuestro país.
El reto nacional a esta grave crisis es la búsqueda de fuentes alternas de energía. Además madurar las alianzas estratégicas regionales para acceder a mercados de electricidad más diversificados y de costos inferiores a los nuestros. De lo contrario, el alza de los precios del petróleo, especialmente en el sector eléctrico, seguirá golpeando, y cada vez con mayor dureza.

101 años de Panamá América

 
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