Insolencia legislativa
Hace varios días trascendió la noticia de que una legisladora de la República denunció supuestas maniobras de miembros del cuerpo diplomático, argumentando de que estos hacían “lobbie” a favor de sus países para promover el paso de barcos con cargamentos peligrosos por el Canal de Panamá.
Para nadie es un secreto de que navíos de Francia, el Reino Unido de Gran Bretaña (R.U.) y el Japón, usuarios claves del canal interoceánico, transitan por la vía con elementos sumamente dañinos para la salud humana, aunque ya se ha advertido, de parte de las empresas encargadas de llevar dichos cargamentos peligrosos, que están herméticamente sellados y listos para cualquiera eventualidad.
Pero lo malo del asunto es la forma “chabacana” de denunciar a miembros del cuerpo diplomático, diciendo supuestos sin fundamento y viendo “conspiraciones” invisibles contra los intereses del pueblo panameño. Cómo es que esta legisladora no recuerda los enormes beneficios que han brindado tanto los gobiernos de París, Londres y Tokio en ayuda de asistencia social, cooperación técnica y asesoría en múltiples campos de las ciencias, la industria, el comercio, entre otras.
Jamás hemos estado de acuerdo con el paso de cargamentos peligrosos por el canal interoceánico. Incluso, apoyamos toda denuncia fundamentada que indique que existen verdaderas amenazas contra la seguridad de todos los panameños.
Pero es una desfachatez decir que porque un grupo de legisladores de la República son invitados por Francia, el Reino Unido de Gran Bretaña (R.U.) y el Japón para ver instalaciones de producción y desarrollo de las cargas peligrosas, ya éstos serían “convencidos y presionados” por los gobiernos de estas potencias mundiales para aceptar todo lo que les dicen; entonces andamos muy mal.
Al denunciar estas supuestas “presiones”, hace suposiciones de que todos los legisladores panameños “son unos morones, de que son fáciles de comprar, que no tienen cabida para razonar y pensar, etcétera”.
Pienso que los legisladores que son invitados por diversos países a viajar y conocer otras naciones, con el fin de conocer las oportunidades de inversiones y alternativas de realizar comercio bilateral, son personas capaces de determinar lo bueno y lo malo de tener relaciones diplomáticas de ciertas naciones.
Aquí, por ejemplo, delegaciones de legisladores han viajado a las dos Chinas y nada han modificado el rumbo de nuestras relaciones diplomáticas. Hemos negociado con países árabes y con Israel, sin que hayan incidentes serios.
Ojalá que estas denuncias contra la integridad del cuerpo diplomático terminen, pues hay que recordar que todo país tiene a sus embajadores y enviados del servicio exterior “para defender los intereses de sus países”, al igual que paralelamente lo hacen nuestros diplomáticos en el extranjero.
Hay una forma de presionar contra el paso de cargamentos peligrosos por el Canal, que en vez de denunciar las acciones y maniobras diplomáticas de las grandes potencias. Hagamos que el pueblo panameño sea más participativo y genere grupos de presión fuertes que realicen protestas contra las supuestas amenazas a la vida de todos los istmeños, si éstas existen, en vez de denigrar a naciones aliadas que mucho han aportado y colaborado con nosotros desde que somos un estado soberano, incluso también mucho antes que fuéramos una nación constituida.
Para nadie es un secreto de que navíos de Francia, el Reino Unido de Gran Bretaña (R.U.) y el Japón, usuarios claves del canal interoceánico, transitan por la vía con elementos sumamente dañinos para la salud humana, aunque ya se ha advertido, de parte de las empresas encargadas de llevar dichos cargamentos peligrosos, que están herméticamente sellados y listos para cualquiera eventualidad.
Pero lo malo del asunto es la forma “chabacana” de denunciar a miembros del cuerpo diplomático, diciendo supuestos sin fundamento y viendo “conspiraciones” invisibles contra los intereses del pueblo panameño. Cómo es que esta legisladora no recuerda los enormes beneficios que han brindado tanto los gobiernos de París, Londres y Tokio en ayuda de asistencia social, cooperación técnica y asesoría en múltiples campos de las ciencias, la industria, el comercio, entre otras.
Jamás hemos estado de acuerdo con el paso de cargamentos peligrosos por el canal interoceánico. Incluso, apoyamos toda denuncia fundamentada que indique que existen verdaderas amenazas contra la seguridad de todos los panameños.
Pero es una desfachatez decir que porque un grupo de legisladores de la República son invitados por Francia, el Reino Unido de Gran Bretaña (R.U.) y el Japón para ver instalaciones de producción y desarrollo de las cargas peligrosas, ya éstos serían “convencidos y presionados” por los gobiernos de estas potencias mundiales para aceptar todo lo que les dicen; entonces andamos muy mal.
Al denunciar estas supuestas “presiones”, hace suposiciones de que todos los legisladores panameños “son unos morones, de que son fáciles de comprar, que no tienen cabida para razonar y pensar, etcétera”.
Pienso que los legisladores que son invitados por diversos países a viajar y conocer otras naciones, con el fin de conocer las oportunidades de inversiones y alternativas de realizar comercio bilateral, son personas capaces de determinar lo bueno y lo malo de tener relaciones diplomáticas de ciertas naciones.
Aquí, por ejemplo, delegaciones de legisladores han viajado a las dos Chinas y nada han modificado el rumbo de nuestras relaciones diplomáticas. Hemos negociado con países árabes y con Israel, sin que hayan incidentes serios.
Ojalá que estas denuncias contra la integridad del cuerpo diplomático terminen, pues hay que recordar que todo país tiene a sus embajadores y enviados del servicio exterior “para defender los intereses de sus países”, al igual que paralelamente lo hacen nuestros diplomáticos en el extranjero.
Hay una forma de presionar contra el paso de cargamentos peligrosos por el Canal, que en vez de denunciar las acciones y maniobras diplomáticas de las grandes potencias. Hagamos que el pueblo panameño sea más participativo y genere grupos de presión fuertes que realicen protestas contra las supuestas amenazas a la vida de todos los istmeños, si éstas existen, en vez de denigrar a naciones aliadas que mucho han aportado y colaborado con nosotros desde que somos un estado soberano, incluso también mucho antes que fuéramos una nación constituida.