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Insólita sugerencia estadounidense


"Quedamos profundamente preocupados por la actitud que está asumiendo Estados Unidos (EU) en relación a nuestro continente". Así se expresó un diplomático latinoamericano que acababa de regresar de Washington después de asistir a la Asamblea General de la OEA en Barbados. Según él, altos funcionarios del Departamento de Estado han instado a diplomáticos latinoamericanos a que instruyan a sus gobiernos para que "aprendan a ser facilitadores y seguidores" de la política exterior del gobierno del presidente George W. Bush.
Esta insólita sugerencia prácticamente proponiendo la sumisión de la política exterior de América Latina a los dictados de Washington, fue atribuida a Richard Haas, jefe de la División de Planificación de Políticas del Departamento de Estado, en un diálogo que sostuvo con varios embajadores latinoamericanos. Uno de estos diplomáticos confió a este corresponsal que la admonición que hiciera Haas, evocó una reacción poco favorable al gobierno de Bush. En tanto, Washington continuó arremetiendo con gran dureza contra el régimen de Fidel Castro al comparar a Cuba con los "países terroristas" de Irak, Siria y Corea del Norte, dejando perplejos a muchos diplomáticos latinoamericanos que consideran que desde hace más de 20 años el régimen castrista dejó de ser un peligro para la seguridad continental.
"La verdad es que Washington está utilizando un lenguaje muy duro que nos tiene profundamente preocupados, por no decir nerviosos," señaló uno de los funcionarios que regresó de Barbados. Cierto que esta vez el propio Secretario de Estado, Colin Powell, asistió a la reunión, pero muchos de los asistentes coinciden que fue más para hacer acto de presencia en la firma del Tratado Interamericano contra el Terrorismo que otra cosa. Asistieron tres asesores, el secretario adjunto Otto Reich, el embajador ante la OEA, Roger Noriega y John Maisto, asesor de Bush para asuntos hemisféricos, quienes se ocuparon de dialogar con las delegaciones.
No obstante, Powell aprovechó para reiterar las advertencias no específicas que su gobierno viene lanzando acerca de otro ataque terrorista que sería inminente e inevitable y está a punto de ocurrir, que no se sabe cuándo, dónde y cómo, pero que después de lo ocurrido el 11 de septiembre nadie se atrevería a descartar. Pero no todo salió a pedir de boca para la delegación de EU. Según los observadores, ésta acompañó "con muy poco entusiasmo" una moción mexicana apoyada por Panamá y la mayoría de los países del Caribe y latinoamericanos, destacando que en la lucha contra el terrorismo era imperativo respetar los derechos humanos y la libertad de expresión.
Por otro lado, muchos de los cancilleres estaban más preocupados por la crisis de Argentina que se esparce por Sudamérica y que, según el prestigioso economista Joseph Stiglitz, es el resultado "de la inestabilidad del sistema financiero global y de los errores del FMI". Según Stiglitz, Premio Nobel de Economía del 2001, la crisis argentina, como la del sudeste asiático en 1997, demuestra "el peligro de las inestabilidades asociadas al sistema financiero global, especialmente por la forma en que, con el apoyo del FMI, es conducida la liberalización de los mercados".
Lo novedoso de la actitud del Fondo, un organismo que tradicionalmente se basa en fórmulas y análisis financieros, el caso argentino ha sorprendido por su audaz incursión en el inconsciente colectivo. El comentarista argentino Pedro Orgambide acierta cuando escribe que según el FMI, la Argentina "es totalmente incapaz de levantar el sentimiento de su pueblo para impulsar el crecimiento de su economía". Según la opinión de los expertos del FMI, con la que coincide totalmente el secretario de Hacienda de EU, Paul O"Neill, "en el FMI no sabemos cómo manejar este tipo de psicologia social".
Escribe Orgambide en su nuevo libro "Diario de la crisis": "La proclamada tristeza de los argentinos de ayer y de hoy surge en el contexto de una crisis económica. Es el lógico estado de ánimo de quienes menos tienen, resultado de una crisis semejante a la que sufrió el país en los años 30. Por eso Argentina, como la princesa de Rubén Darío, hoy está triste. Y da bronca que la manden al diván (del psicoanalista) después de que le robaron el pan de la mesa". Los temores de que la asamblea de Barbados pudiese quedar quebrada por las desavenencias entre Washington y el gobierno del presidente Hugo Chávez se esfumaron. Posiblemente esto ocurrió porque éste no revocó la orden de cesar los suministros de petróleo venezolano a Cuba. Se especulaba que esto fue el resultado de una presión por parte de EU planteada a la cúpula del ejército venezolano, tras el reciente golpe de Estado, como condición para que el controvertido mandatario continuara en el poder.
El gobierno cubano reconoció la semana pasada que, después del golpe, la isla no ha recibido "ni un solo barril de petróleo" de Venezuela, lo que ha obligado a paralizar las operaciones de la refinería de Santiago de Cuba desde abril. Para que no se detuviese la producción, Cuba ha tenido que usar sus reservas y comprar petróleo de Rusia y otros países en el mercado internacional a precios más elevados. "Los venezolanos llegaron a la reunión con el ánimo de dialogar, pero no estaban dispuestos a rendirse", recordó el diplomático. "El resultado fue que lo que pudo ser un paréntesis negativo para la OEA no ocurrió. Los que más apreciaron esto fueron los países del Caribe, decididos a ser los anfitriones de una asamblea general tranquila".

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