Insuficiencia de técnicos en computadoras
Todavía seguimos lamentándonos que a mediados de la década pasada, no hayamos sido capaces de traernos para las áreas revertidas a Intel, líder fabricante de microprocesadores. Perdimos entonces la partida con Costa Rica, y que gracias a esto, nuestra vecina sumó el año pasado exportaciones por el orden de los $ 9,000 millones de dólares en contraste con la nuestra, que no llegaron ni a $ 900 millones.
Las razones de haber perdido a Intel fueron porque, según evaluación de la gigante norteamericana, con todo y la relativa ventaja de Panamá en materia de puertos, aeropuertos, la inmediación del Canal, las comunicaciones, el centro bancario, la dolarización, la Zona Libre y la disponibilidad de las áreas revertidas, era que nuestra mano de obra era escasa y de mala calidad.
Corroborando en parte, lo dicho la semana pasada, el vicerrector de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), Salvador A. Rodríguez, reconoció que ese centro no está graduando suficientes profesionales en sistemas computacionales; y deploró que para suplir el déficit, el Gobierno esté considerando importar profesionales extranjeros, conforme anunció el vicepresidente Arturo Vallarino. Según el rector, la demanda continuará en aumento, forzando la traída de más extranjeros; y sugiere que formemos más profesionales propios en el ramo.
Hace dos semanas, el presidente norteamericano propuso abrir el mercado de su país a la importación de técnicos en computadoras del extranjero, mediante contratos no menores de $ 200 mil dólares anuales. El déficit en ese ramo, en ese país es angustiante, pese a los vastos recursos humanos y educacionales del gran país del norte. Eso es resultado del auge que está teniendo en el mundo esa disciplina y su interrelación con las comunicaciones y cuanta actividad o negocio tenga lugar hoy en día.
Según el rector Rodríguez, la UTP gradúa unos 400 profesionales en esa rama por año, entre técnicos y licenciados, quienes no tienen ninguna dificultad de encontrar empleo en el mercado local. Sin embargo, de los 16,000 estudiantes del centro educativo, sólo 6,000 pertenecen a la Facultad de Sistemas Computacionales, lo cual no llena la demanda cuantitativa del mercado, aunque sí la calidad de los egresados.
La solución al déficit está en dotar a la UTP de más recursos, dado que su limitado presupuesto de B/.26 millones, que es insuficiente. Recursos adicionales podrían provenir de un incremento de la matrícula que hoy es de B/.60 al año, combinado con más ayuda del sector privado, principal beneficiario del recurso humano, tal como ocurre con grandes universidades en Estados Unidos, objeto de generosas donaciones y reconocimientos pecuniarios por sus aportes e investigaciones. Naturalmente, el gobierno, en la primera oportunidad, debe aportar también más.
Las razones de haber perdido a Intel fueron porque, según evaluación de la gigante norteamericana, con todo y la relativa ventaja de Panamá en materia de puertos, aeropuertos, la inmediación del Canal, las comunicaciones, el centro bancario, la dolarización, la Zona Libre y la disponibilidad de las áreas revertidas, era que nuestra mano de obra era escasa y de mala calidad.
Corroborando en parte, lo dicho la semana pasada, el vicerrector de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), Salvador A. Rodríguez, reconoció que ese centro no está graduando suficientes profesionales en sistemas computacionales; y deploró que para suplir el déficit, el Gobierno esté considerando importar profesionales extranjeros, conforme anunció el vicepresidente Arturo Vallarino. Según el rector, la demanda continuará en aumento, forzando la traída de más extranjeros; y sugiere que formemos más profesionales propios en el ramo.
Hace dos semanas, el presidente norteamericano propuso abrir el mercado de su país a la importación de técnicos en computadoras del extranjero, mediante contratos no menores de $ 200 mil dólares anuales. El déficit en ese ramo, en ese país es angustiante, pese a los vastos recursos humanos y educacionales del gran país del norte. Eso es resultado del auge que está teniendo en el mundo esa disciplina y su interrelación con las comunicaciones y cuanta actividad o negocio tenga lugar hoy en día.
Según el rector Rodríguez, la UTP gradúa unos 400 profesionales en esa rama por año, entre técnicos y licenciados, quienes no tienen ninguna dificultad de encontrar empleo en el mercado local. Sin embargo, de los 16,000 estudiantes del centro educativo, sólo 6,000 pertenecen a la Facultad de Sistemas Computacionales, lo cual no llena la demanda cuantitativa del mercado, aunque sí la calidad de los egresados.
La solución al déficit está en dotar a la UTP de más recursos, dado que su limitado presupuesto de B/.26 millones, que es insuficiente. Recursos adicionales podrían provenir de un incremento de la matrícula que hoy es de B/.60 al año, combinado con más ayuda del sector privado, principal beneficiario del recurso humano, tal como ocurre con grandes universidades en Estados Unidos, objeto de generosas donaciones y reconocimientos pecuniarios por sus aportes e investigaciones. Naturalmente, el gobierno, en la primera oportunidad, debe aportar también más.