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Integración del conocimiento


En adición a la explosión de información y de conocimiento, la educación también enfrenta peligrosos niveles de fragmentación del conocimiento dictados por los avances de la ciencia, el aprendizaje y erudición. Estamos frente a la ausencia de intelectuales especialistas con espíritu de sociedad moderna y dejando al pensamiento moderno sin otra alternativa que aceptar la lógica de que no existe conocimiento sino conocimiento especializado. Tenemos hoy más científicos, eruditos y hombres y mujeres profesionales que antes, pero menos personas cultivadas, como apuntó Ortega y Gasset en su "Revolución de las Masas"
La universidad, que debía encarnar la unidad del conocimiento, se ha convertido intelectualmente en una multiversidad; el concepto de una persona educada y culta también ha sido fragmentado. Es más, la unidad del conocimiento ha colapsado. Ahora nos referimos a una multiplicidad de alfabetismos-alfabetismo analítico, alfabetismo computacional, alfabetismo matemático, alfabetismo geográfico, alfabetismo científico, alfabetismo cívico, alfabetismo tecnológico, etc. (Según aprendí en Internet existen más de dos mil diferentes maestrías y programas ofrecidos en las universidades en todo el mundo). Sabemos que hay más que estudiar ahora que en el siglo XVII; sin embargo, insistimos en nuestra determinación de que es aún posible educar y entrenar individuos en cuatro años.
La cantidad que los colegios deben enseñar se ha duplicado, sino triplicado, pero el tiempo en que esto debe lograrse, se mantiene a un día justo como fuera antes. Existen simplemente demasiados datos, demasiadas teorías, demasiados sujetos, demasiadas especializaciones, para permitir arreglar todo el conocimiento dentro de una jerarquía aceptable. Bajo estas circunstancias, las facultades de las universidades están confrontadas con elecciones difíciles en lograr equilibrio entre análisis y síntesis, metodología y valor relativo del contenido del curso, y en esa forma están colocando más responsabilidades sobre los estudiantes. Hoy, las universidades enfrentan el reto de resintetizar el conocimiento compartibilizado de campos diferentes promoviendo la interacción y la investigación productiva y enseñar colaboración entre las disciplinas de sus practicantes ya que, claramente, nuestra edad de especialización excesiva y fragmentación del conocimiento no pide que abandonemos la especialización. El remedio es una síntesis: la fusión de cosas concretas.
La especialización requiere integración. No son mutuamente exclusivas. Esta no es una tarea fácil, sin embargo. Debemos trascender las fronteras rígidas separando las humanidades y las ciencias sociales, las humanidades y las artes, las unidades y las ciencias. Debemos desterrar la noción de que debe de existir un conflicto endémico entre la ciencia y las humanidades, o por lo menos, entre científicos y humanistas. El condenar la ciencia a ser simplemente cuantitativa mientras reservamos para las humanidades la jurisdicción única cualitativa, es condescender a favor de un "snobismo" no solicitado
La pasión científica por la verificabilidad, el hábito de poner a prueba y conectar el concepto por sus consecuencias en experiencia, está tan firmemente enraizado en las humanidades como ciencias. La cuestión de integración del conocimiento una vez más resalta la importancia de la enseñanza liberal y la unidad de las artes y las ciencias.
(egrimal@cableonda.net)
Según la Dra. Flagge la terapia la da un equipo compuesto por un psicólogo conductista, maestras de estimulación, terapistas de lenguaje y terapistas ocupacionales, quienes le enseñan al niño a usar los objetos como un vaso o un bolígrafo.
La profesora Haydee de Vega, directora de la Escuela de Autismo del IPHE, explica que lo primero es la evaluación, la cual arrojará el tipo de conducta del niño. Luego se le ubica en los diferentes niveles de acuerdo a su edad, el grado y tipo de autismo. "Aquí se da atención desde el nivel inicial hasta su área pre vocacional". Se evalúa si el niño está en capacidad de poderlo incluir a la escuela regular, ya sea como acercamiento para que participe socialmente de algunas actividades y aprenda, o de una manera parcial o total.
Explica la profesora Vega que en la inclusión parcial el niño participa en las asignaturas, destrezas o actividades que sobresale. En la inclusión total, compite con los de su edad y participa en una escuela regular en todas las actividades. Eso es un acuerdo que tiene con las escuelas, asegura.
Informa que dentro de las escuelas hay aulas especiales, a las cuales desplazan un grupo con su maestra. "Vamos poco a poco porque son niños muy delicados, tienen problemas de adaptación a cambios bruscos y cualquier tipo de cambio le produce retroceso en su conducta". Paralelo a la educación, manifiesta que trabajan en la modificación de su conducta porque tienen movimientos estereotipados y cuando llegan a la escuela regular ya no hacen eso.
Por esta atención clínica no cobran. Los cinco balboas que pagan es para el club de padres. En la terapia incluyen a los padres para que sepan cómo manejar al niño para que rinda los resultados esperados. Es un trabajo de concienciación, de adaptación al problema, de manejo del niño para ganar la conducta deseada y de fortalecer la autoestima de los padres, explica la profesora Vega.
Según información recabada en la página del National Institute of Neurological Disorders and Stroke en Internet, el autismo no es una enfermedad, sino un desorden del desarrollo de las funciones del cerebro que no tiene cura, pero con el cuidado apropiado puede promover un desarrollo relativamente normal y reducir los comportamientos no deseables. Las personas con autismo pueden tener una vida normal. Algunos pasan por la sociedad sin ser diagnosticados, se casan y tienen hijos. Se estima que afecta de dos a diez personas por cada 10,000 habitantes, dependiendo del criterio de diagnóstico usado. El autismo ataca a los varones cuatro veces más que a las damas.
La pediatra neuróloga, Noris Moreno de Flagge, menciona como manifestaciones del autismo la incapacidad de lenguaje, de comunicación, de atender cuando los llaman por su nombre, los gestos estereotipados como el movimiento de sus manitas como un aleteo, el caminar en puntillas persistentemente, dar vueltas, mecerse y movimientos repetitivos como lavarse o tocarse las manos y se el aislamiento.
Destaca que hay niños con todos estos síntomas, mientras otros sólo tienen manifestaciones sutiles, por ello se clasifica en diferentes grados: el autismo típico, el autismo de alto funcionamiento o Asperger y el Trastorno Pervasivo del Desarrollo.
En el autismo típico, el niño presenta todas las manifestaciones floridas. No tiene lenguaje, no se queda quieto, es irritable, no acepta que lo toquen, que lo acaricien, se despierta durante la noche llorando, no duerme, tiene trastornos del sueño, los familiares no pueden salir con él, explica Flagge.
Los autistas de alto funcionamiento o Asperger poseen una inteligencia superior; un lenguaje sofisticado; hablan muy rápido y de un tema específicola mayoría de las veces, pero persisten con sus estereotipos y movimientos repetitivos. La especialista resalta que en todos los casos el denominador común es la dificultad para socializar.
Las manifestaciones en el Trastorno Pervasivo del Desarrollo son más sutiles, por ello son niños que funcionarán muy bien en su ambiente social de adultos si les dan tratamiento temprano, aseguró Flagge.
El autismo no tiene una sola causa. Flagge comenta que aunque muchos factores pueden causarlo, una gran parte son por factores hereditarios. Agrega que también hay que examinar las causas producto del embarazo y al momento del parto. Estudios de personas con autismo han hallado anormalidades en algunas regiones del cerebro.Flagge reconoce que todavía no se sabe, específicamente, en qué parte del cerebro se produce el trastorno en la comunicación.

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