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Integración y PARLACEN


Ha sido muy conveniente para algunos presentar la salida de Panamá del Parlamento Centroamericano (PARLACEN) como una movida anti-integracionista y a contramano de lo que son las tendencias de la época en las que todo país, y sobre todo uno pequeño, necesita de aliados a nivel regional para posicionarse mejor en busca de más oportunidades para sus capitales y su gente. En realidad, la integración, donde ha funcionado (Europa, por ejemplo) se fragua a partir de realidades económicas, y luego las redes sociales y culturales empujan la creación de instituciones políticas y jurídicas.

Centroamérica es una región del mundo altamente diversa, pues la integración económica realmente se da solo entre los países del llamado triángulo norte, a saber, Guatemala, Honduras y El Salvador. Nicaragua se encuentra bastante distante por múltiples razones y Costa Rica y Panamá más aun. La idea que subyace a las instituciones políticas y jurídicas de la región, como el PARLACEN o la Corte Centroamericana de Justicia, solo se justifican como espacios para resolver conflictos políticos que nacían de la ilegitimidad de los poderes reales, pero dichas instituciones no ofrecen ninguna ventaja para hacer a nuestros países más competitivos ni más productivos. La salida de Panamá bien podría ser un aldabonazo para que los procesos de integración se encaucen por la senda del desarrollo y se deje a un lado la politiquería de instituciones vacías de sentido, pues mal que bien, y a pesar de uno que otro desmayo, el consenso democrático subyace a toda la región.

101 años de Panamá América

 
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