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INTEL en Costa Rica


Sin compartir con nuestra antigua telefónica estatal más que el nombre, la gigante norteamericana Intel, fabricante del 80% de los microprocesadores del mundo, consolida su presencia en Costa Rica, donde tiene previsto completar inversiones por un monto no inferior a 500 millones de dólares hasta el año 2002.
Con tan sólo tres meses de operar en el hermano país, la empresa ha exportado productos de alta tecnología por el orden de los 43 millones de dólares, esperando que para fin de año alcancen los 700 millones, lo cual es extraordinario, considerando que la compañía está todavía lejos de llegar al máximo de su capacidad, lo que conseguirá una vez complete las inversiones previstas.
Pero aun así, el aporte de Intel a la economía costarricense se acerca por sí sola al volumen de ingresos generados por el turismo, que se espera que el presente año alcance los 800 millones de dólares, manteniéndose todavía la última como la principal fuente de divisas de la hermana nación.
Para el 2004 la empresa espera contar con una planilla de 5,000 costarricenses y exportaciones por 3,000 millones de dólares. El año pasado ese país exportó bienes por un total de 1,742 millones de dólares, lo cual sirve de referencia para visualizar el impacto que dicha empresa tendrá en la economía de nuestra vecina centroamericana. De continuar Intel su actual expansión, sus exportaciones podrían superar el 40% de todas las exportaciones costarricenses.
Intel llegó a Costa Rica, atraída por los altísimos niveles educativos que presenta esa nación, lo cual incluía, al menos en el papel, técnicos suficientes para responder a las exigencias de tan alta tecnología. Del presidente José Figueres fue el mérito de haber sabido atraer a la gigantesca empresa.
Obviamente, también debió pesar en la decisión de Intel, el largo historial que presenta Costa Rica en materia de respeto a las libertades democráticas, los derechos humanos y los altísimos indicadores sociales y de estabilidad.
Hace algunas semanas sin embargo, trascendió a los medios noticiosos, que la empresa no había encontrado tan alta disponibilidad de técnicos bilingües como se preveía, lo que la obligó a un esfuerzo mayor en concepto de capacitación de personal local.
Y en lo que a Panamá respecta, volvemos a reiterar las superiores condiciones que tenemos para atraer hacia acá empresas como Intel, con tal de que mejoremos sustancialmente nuestros niveles educativos y consolidemos la estabilidad de las instituciones democráticas del país. En gran medida, la favorable evolución de estos factores depende de lo que decidamos y la forma como nos conduzcamos como nación frente a las magnas consultas que se avecinan.

101 años de Panamá América

 
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