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¡Inteligencia y justicia al poder!


Ninguna calificación ha sido tan unánime como la de "incapaz", con que el pueblo panameño ha juzgado el grado de la insuficiencia de conocimientos demostrados por el gobierno de la Sra. Moscoso en el ejercicio del poder público. En efecto, el actual evidencia incapacidad que se manifiesta en forma aguda y hasta dramática, en la medida en que la incredulidad y la incertidumbre de la población, así como el crecimiento de la pobreza exigen indispensables respuestas de acciones sociales vigorosas de parte de las autoridades gubernamentales.
La reciente ola de violencia contra la seguridad, la honra y bienes de los asociados; crímenes, acusaciones y denuncias en contra de altos funcionarios del gobierno, por extralimitación de funciones, corrupción y abuso de toda índole, no sólo volverá a despertar antiguos resquemores, sino también temores ocultos. A todo esto la división de la familia panameña se profundiza cada vez más. Además de las vivencias traumáticas durante la invasión de 1989 y otros conflictos militares y políticos más antiguos, aquí el temor, la desconfianza y el rechazo del país nacional (el pueblo) frente al predominio transitorio del país político (el de los partidos gobiernistas), desempeña un importante papel.
Las diferencias en el modo de enjuiciar la política (politiquería mejor dicho) y la vida pública panameña por los diferentes sectores sociales y comunidades del país, se hacen patente en las encuestas nacionales de opinión pública de los años 2000, 2001, 2002 y de los meses de enero y febrero de 2003. Mientras que los politiqueros gobiernistas desestiman el valor de las encuestas y ciegamente demuestran ver todo con optimismo, la gran mayoría del pueblo panameño muestra gran escepticismo, rechazo y condena a la politiquería del desgobierno de la señora Moscoso.
El pueblo panameño está consciente de un hecho cierto: en las actividades políticas de nuestro país hoy, son escasos los hombres y mujeres con luz en el alma, claridad en la mente, armonía en la aplicación del conocimiento acumulado, unidad moral y ética, que son factores para la realización de obras fecundas. Carecemos de hombres y mujeres con sabiduría para combinar el genio y la acción. El pensamiento y las palabras de la mayoría de los políticos carecen de valor porque no tienen correspondencia en un hecho y por eso son falsas y vacías.
El gobierno de la alianza "Unión por Panamá", que preside la señora Moscoso, particularmente se ha distinguido, porque elevó a escuela (que maleduca) la hipocresía, la simulación descarada, el odio y la división; el nepotismo y la corrupción arreciaron y se extendieron (sólo unas cuantas familias acaparan los mejores cargos públicos, canonjías y acomodo, en desmedro de la mayoría de panameños que se debate en la miseria y la desesperación). En medio de esta regresión, el pueblo panameño está consciente de que urge batallar cívicamente no sólo contra el régimen de la señora Moscoso y sus acólitos, sino en pos de nuevos procedimientos, normas civilizadoras, justicia social y respeto a los derechos humanos.
Tenemos que librar al país, más que de la hipocresía, el egoísmo, la codicia y la incapacidad que ha caracterizado a este desgobierno, de los hábitos y vicios de la corrupción, el servilismo y la sumisión vergonzante y la persecución. Comprendemos que es tarea fundamental en nuestra patria el rescate de la dignidad plena del hombre y la mujer panameños, y de la soberanía nacional. Y es que el hombre y la mujer panameños vienen buscándose desde hace muchos decenios sin hallarse enteramente; a pesar de los esfuerzos hechos por antepasados y las generaciones subsiguientes, todavía no lo logramos. Y no lo logramos por las razones expuestas, que bien pudiéramos resumir así: por la mezquindad individual y de grupo en contra de lo altruista y lo social.
Panamá arde bajo el fuego desatado por los extravíos nacionales, y afronta la incompatibilidad de los intereses de una minoría politiquera, oligárquica, mediocre e insaciable con la aspiración de la mayoría de su pueblo a regirse por un verdadero sistema democrático. Por eso, al aproximarse el fin del desgobierno de la señora Moscoso, tenemos que prepararnos para retomar la República. ¡Inteligencia y justicia al Poder!

101 años de Panamá América

 
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