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Interconexiones eléctricas con Centro y Sur América


LA VISITA del presidente Uribe, incluyendo en la agenda la interconexión eléctrica, nos motiva a emitir una opinión sobre la conveniencia de estas infraestructuras para la comercialización de la electricidad dentro y a través de nuestras fronteras.
Se piensa que el precio de la electricidad está principalmente asociado a lo que cuesta generarla. Más bien lo está a las condiciones de los contratos entre generadores que la venden y distribuidoras que la compran; y al precio del mercado de ocasión.
Es, pues, conveniente el refuerzo de la transmisión eléctrica nacional y las interconexiones internacionales en procura de más agentes para vender y comprar en un ambiente de mayor competencia. El precio del mercado de ocasión se establece cada hora como aquel de la planta más costosa que ha sido llamada a generar y sirve de referencia para las transacciones no cubiertas por contratos entre empresas eléctricas. Los generadores más eficientes son premiados con la diferencia entre su costo de producción y el precio ocasional.
En Panamá desde el año 2000, se han instalado plantas generadoras con costos más baratos por el orden de 146 megawatts térmicos y 230 hidráulicos, por lo que se ha reducido el precio del mercado ocasional y cada vez son menos las veces que las plantas más caras son llamadas a generar. Esto ha afectado a algunas que tienden a desaparecer si no aprovechan la oportunidad de mejorar sus procesos e ingresar a los mercados internacionales que las interconexiones eléctricas están haciendo posible a corto plazo.
Hoy, Panamá es un exportador neto, aunque en volúmenes reducidos, mientras se construye la red de transmisión de SIEPAC desde Tolé en Chiriquí hacia Centroamérica que se espera terminada en el 2007. Sería deseable que para esa fecha entrara en operación la línea colombo-panameña que se interconectará al sistema panameño en las afueras de la ciudad capital. Esta se vislumbra con capacidad de transportar 300 megawatts, igual capacidad que la línea centroamericana.
Pensemos en un escenario en el cual los 300 megawatts provenientes de Colombia se venden a los agentes panameños en ciudad Panamá, donde se concentra gran parte de nuestra demanda por generadores colombianos que sufragan en su totalidad la inversión de la nueva línea.
El proceso de selección (Despacho Económico) llama siempre a las hidroeléctricas de pasada que tienen un costo del agua igual a cero. En segundo lugar, se intercalan las hidroeléctricas con lagos que de acuerdo al nivel de los mismos, los aportes de los ríos, los pronósticos de lluvia, los programas de mantenimiento, etc.; se determinan sus costos de agua, que se comparan con el del combustible. Así, las plantas térmicas construidas desde el año 2000 tienen una generación menos costosa en algunas épocas del año.
Luego son llamadas a generar las otras térmicas en la medida que lo anterior no satisfaga a la demanda; pero de acuerdo a su monto, las ofertas que hace el Canal de Panamá de sus excedentes y las interconexiones internacionales desplazan a los generadores con costos más caros.
La electricidad colombiana puesta en ciudad Panamá es de esperarse que sea ofertada, no intentando desplazar la generación de las hidroeléctricas ni quizás la de las térmicas más eficientes, pero sí a un precio que les asegure vender la capacidad de la línea, ya que los excedentes allá son muchos. Como resultado, el precio del mercado de ocasión nuestro se estabilizaría al desplazar generación nacional más costosa con beneficios para el usuario final panameño.
Pero hay que atender al generador nacional desplazado o cualquier otro que se instale con la oportunidad que ofrecen las interconexiones de vender hasta 300 megawatts en Centroamérica donde los precios del mercado de ocasión son superiores al nuestro.
Las interconexiones no deben ser percibidas, pues, por los nacionales como amenazas. El reto es que a través de una política de armonización de las reglas de los mercados eléctricos panameño, centroamericano y andino, se conviertan en oportunidades.
Además, es conveniente, por seguridad nacional, tener un adecuado plantel de generación que incluya reservas para contigencias. Qué bueno que existen dos proyectos hidroeléctricos en etapas inminentes de comenzar a construirse.
Pensemos en otro escenario donde la generación del sur sólo pasa por Panamá hacia Centroamérica en busca de mejores precios para su venta. Panamá (ETESA) gana en peaje en el tramo ciudad de Panamá-Tole, que unirá al sistema centroamericano con la línea colombo-panameña; y el país, al no requerir transportar 300 megawatts desde el occidente hasta ciudad Panamá, se evitará pérdidas técnicas en el orden de 30 megawatts, beneficio que las reglas del mercado automáticamente traspasa al usuario final.
Sería como si se construyera un generador con esa capacidad sin que nos cueste. La inversión promedio para la generación de un megawatt es de millón y medio de balboas.
El escenario más conveniente es que la línea colombo-panameña sea propiedad de una empresa como lo es la empresa propietaria de la línea centroamericana en construcción, donde una serie de agentes interesados en que la infraestructura eléctrica produzca beneficios equitativos a los pueblos de la región sean sus accionistas por partes iguales. En el proyecto centroamericano, la empresa propietaria de la línea (EPR) se formó según las leyes de sociedades anónimas de Panamá (como ETESA) y seis accionistas representan sendos países más las multinacionales ENDESA de España e ISA de Colombia.
La empresa propietaria de la interconexión eléctrica colombo-panameña pudiese incorporar a accionistas que, con retornos modestos a la inversión, sean atraídos al proyecto para concretar su ejecución, ya que la transmisión eléctrica posibilita nuevos negocios.
(*)Ex Gerente General de ETESA.

101 años de Panamá América

 
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