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Interludio


Cuentan que hace muchos años, y durante una memorable presentación en Siena, Andrés Segovia - padre indiscutible de la vihuela moderna - puso fin a aquel extenso recital con estas sabias palabras: "Quisiera seguir tocando, pero mi guitarra está cansada".
Seguro estoy que un agotamiento brutal afectaba al maestro octogenario, como también que el exceso de fusas, calderones y sostenidos habían colmado su calidad interpretativa luego de casi cuatro horas de magistral ejecución.
En Panamá hoy, si bien es cierto no son notas ni compases musicales lo que a diario saturan el ambiente nacional, el cúmulo de problemas - aparte de esa malsana inversión de valores que día a día se propaga en nuestro país - me obligan a efectuar una pausa reflexiva para así determinar, objetivamente, el camino a seguir a corto plazo.
Este sostenido desencanto - ratificado por las múltiples denuncias de corrupción y que produjeron, entre otras cosas, las acompasadas dimisiones de la mayoría de los asesores presidenciales - aumentó el primer mes de este año moribundo. La injustificable intromisión del Ejecutivo en los asuntos propios de los otros dos órganos del Estado panameño desató - cual Caja de Pandora - toda clase de malestares dentro de un ambiente que, paulatinamente, se ha viciado por mezclar una incompetencia rampante con el menosprecio descomunal para lograr esas mejores condiciones que pide el país entero.
¿Había necesidad de imponer - a sangre y fuego - dos conspicuos miembros del Partido Arnulfista para politizar la Corte Suprema de Justicia? ¿Y qué decir del lamentable espectáculo que brindaron algunos legisladores durante la triste ratificación de marras? ¿Se habrán percatado - o les importará, acaso - el grado de desprestigio que pesa sobre el Gobierno, producto del cúmulo de circunstancias totalmente incompatibles con ese andar honesto que demanda la mayoría de los panameños?
¿Qué razón habrá movido a quienes promovieron la descomunal lesión patrimonial que generó la condonación de pagos multimillonarios a Panama Ports, especialmente si la cantidad que dicha compañía se comprometió invertir bien pudo obtenerse - a mejor tasa y sin perder la anualidad pactada - del semi ocioso Fondo Fiduciario que reposa en las arcas del Banco Nacional?
222La premura para aprobar dos reformas totalmente insubstanciales y peligrosas, dados los delicados momentos que vive el país, completan esa larga lista de desatinos que comenzaron al inicio mismo de la actual administración...
La premura para aprobar dos reformas totalmente insubstanciales y peligrosas, dados los delicados momentos que vive el país, completan esa larga lista de desatinos que comenzaron - casi - al inicio mismo de la actual administración gubernamental.
Así las cosas, el 2003 será un año preñado de decisiones trascendentales para con el futuro de la República de Panamá. Cualquiera de los candidatos que aspire triunfar en las elecciones generales de 2004 tendrá - por fuerza - que abandonar ese empalagoso y rancio discurso de campaña que ha tipificado sistemáticamente la propuesta electoral criolla y estructurar, con todos los componentes de la sociedad istmeña, un nuevo proyecto político consecuente con las realidades que prevalecen en el mundo moderno hoy. Proponer y debatir - con sensatez y entre todos los sectores nacionales - temas como la posible ampliación del Canal, la impostergable reforma integral de la Constitución y la consolidación de un plan coherente de desarrollo general, serán algunos de los asuntos que demandará el concurso de nuestras mejores mentes y más positivas actitudes.
Muchas de estas cuestiones las abordé durante siete años en mis aportes semanales. Sin embargo, y por las razones antes expuestas, preciso hacer un alto dentro de este agridulce oficio y replantear, con la seriedad que la situación amerita, el rumbo que le daré a mis actos luego de que concluya esta necesaria pausa que inicio a partir de hoy.
(rbermudez@cableonda.net)

101 años de Panamá América

 
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