Internet y pornografía criolla
Empezó como un juego, pero se convirtió en escándalo. Jóvenes de un colegio de Aguadulce fueron sorprendidos circulando por Internet imágenes pornográficas de algunas compañeras. Las autoridades y los padres involucrados apagaron el fuego y lo cubrieron bajo un manto de silencio y olvido. Pero no por mucho tiempo. A las pocas semanas hubo algunos suicidios de adolescentes en la misma ciudad. Nadie aclaró si existió relación entre ambos eventos, acontecidos en el 2007.
Hace pocas semanas, Santa Marta, una pequeña localidad del Occidente de Chiriquí, se estremeció con una redada de la PTJ, cuyos agentes cargaron con varios jóvenes, investigados por difundir imágenes de una dama local al desnudo, en prácticas sexuales. Y poco después, se difundieron otras de una supuesta reina interiorana del Carnaval. En ambos casos se involucra al respectivo novio por la toma de las fotos y su difusión por Internet.
Todo parece indicar que una herramienta de tanta utilidad como el Internet está siendo abusada por gente ignorante que no sabe que hay leyes que protegen la imagen de las personas y que el sólo consentir su toma, no faculta su divulgación a terceros. Por lo demás, el acto entraña graves daños materiales y morales, a más de un delito que puede conducir a la cárcel. Deberían saber que la Internet no garantiza necesariamente la impunidad ni el anonimato. En Estados Unidos y otros países, por ejemplo, va cogiendo cuerpo la conformación de una especie de "policía on line", que ausculta, da seguimiento y ayuda a perseguir delitos de éste y otro tipo. El mensaje es cada vez más claro: el ciberespacio no esconde ya a nadie, incluso en Panamá. Sépanlo.